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Calíope Paniagua, una 'artisane' amada por Pedro Almodóvar y otros seres de luz sensibles al lenguaje secreto de las flores
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LA LEY DE CALÍOPE

Calíope Paniagua, una 'artisane' amada por Pedro Almodóvar y otros seres de luz sensibles al lenguaje secreto de las flores

Sabe que lo más importante al regalar flores, por encima de la especie elegida, es la intención. Sus arreglos llenan de belleza el Museo del Prado, los desfiles de moda, el cine de Almodóvar y tu casa. Si no existiera habría que inventarla

Foto: Calíope Paniagua ha heredado de sus muy especiales padres una forma de entender la vida en pos de la belleza. (F. Zubizarreta)
Calíope Paniagua ha heredado de sus muy especiales padres una forma de entender la vida en pos de la belleza. (F. Zubizarreta)

Casa Florida, la floristería de Calíope Paniagua (Madrid, 1976) en la calle Zurbarán, en el cuadrante noble de Chamberí, se nos antoja un bosque mitológico lleno de magia y misterio. A través de los altavoces lo mismo suena la obertura de ‘Sueño de una noche de verano’, de Mendelssohn; que ‘Prélude à l’après-midi d’un faune’, de Debussy, que ‘Daphnis et Chloé’, de Ravel.

Las peonías, hortensias, orquídeas, calas, fresias y alstroemerias frescas conviven en armonía con sofás isabelinos y art déco. Abundan preciosas flores secas, de tela y hasta de plástico (que nadie se alarme, ahora entenderemos por qué) diseminadas en un perfecto caos por el que también pululan ramas de eucalipto, helechos, hiedra, musgos, ramitas, cortezas, piñas, lazos, papeles, alambres y un buen número de cuencos y jarrones divinos de ese gran ceramista conquense llamado Fernando Alcalde.

Calíope Paniagua ha heredado de sus no menos especiales padres una forma de entender la vida que, con su permiso, podríamos definir como una decidida apuesta por encontrar belleza donde otros no observan nada. Nuestra protagonista tiene un aura azul que la sigue en su caminar, elegante y pausado. No en vano fue bailarina. Calíope irradia paz y serenidad, un equilibrio tremendamente seductor que se traslada a sus creaciones florales, muy apreciadas por otros seres de luz que, como ella, son capaces de hablar el lenguaje secreto de las flores.

placeholder Calíope Paniagua: buen gusto y honestidad. (F. Zubizarreta)
Calíope Paniagua: buen gusto y honestidad. (F. Zubizarreta)

Conocimos a Calíope en el homenaje a Salvador Gallego —el gran chef español que durante años cocinó para la Casa de Alba—, orquestado por ese otro gran cocinero y discípulo del anterior llamado Mario Sandoval. Observando como realizaba los arreglos florales de una impresionante mesa imperial, nos quedamos atrapados.

Hija de Gregorio Paniagua —prócer de la música antigua, fundador de Atrium Musicae, compositor, investigador, luthier e intérprete— y Beatriz Amo —fundadora de Casa Florida en 1988—, y hermana también de la tristemente fallecida diseñadora de moda Cecilia Paniagua —de Duyos & Paniagua—, Calíope —musa de la poesía épica y del mismísimo Homero en la mitología griega— nos invita hoy a entrar en su universo.

placeholder Calíope Paniagua en el escaparate de Casa Florida 1988. (F. Zubizarreta)
Calíope Paniagua en el escaparate de Casa Florida 1988. (F. Zubizarreta)

PREGUNTA. Con semejantes antecedentes familiares resulta inevitable preguntarte por tu infancia. ¿En qué ambiente creciste?

R. Mi infancia fue muy bucólica, porque mi padre es músico. Ese recuerdo de Gregorio Paniagua, pionero de la música antigua en España, me acompaña siempre. Me llamo Calíope porque nací en 1976, justo cuando él estaba grabando con Atrium Musicae ‘Música de la Grecia Antigua’. Imagínate: vivíamos entre Madrid, en una casa muy bonita, muy bucólica, y un monasterio en la sierra, cerca de Cercedilla, lleno de animales, de bichos, de flores e instrumentos. Mi padre viajaba mucho, daba muchos conciertos, y yo le acompañaba muchas veces.

“Dejé mi trabajo en la Compañía de Gelabert Azzopardi, mi maestro, y me quedé aquí, en la floristería. Lo hice sin traumas, porque esta tienda era —y sigue siendo— una prolongación de la familia”

P. ¿Tu vocación siempre han sido las flores?

R. No. Fui bailarina hasta que tuve a mi primer hijo. Decidí dejar de bailar porque con él no podía viajar. La danza es muy absorbente y no quería dejarlo en una guardería. Aposté por criar a mis hijos y dejé mi trabajo en la Compañía de Gelabert Azzopardi, mi maestro, y me quedé aquí, en la floristería. Lo hice sin traumas, porque esta tienda era —y sigue siendo— una prolongación de la familia. Así aprendí el oficio. El negocio lo fundó mi madre hace 37 años, de los cuales yo llevo ya 17.

P. Tu madre, Beatriz Amo, fue toda una pionera que sofisticó el sector de las floristerías en Madrid.

R. Así fue, porque cuando abrió en el paseo de La Florida, en 1988, apenas existía una cultura de flores y arreglos en España. Ella fue pionera en buen gusto en lo que a flores se refiere; antes aquí era sota, caballo y rey: rosas y claveles, lo más exótico que podías encontrarte era un anthurium. Ella introdujo, por ejemplo, las peonías, y un estilo muy europeo. Mi madre tenía mucho gusto.

placeholder Calíope Paniagua dejó la danza para criar a sus hijos. (F. Zubizarreta)
Calíope Paniagua dejó la danza para criar a sus hijos. (F. Zubizarreta)

P. ¿Cómo definirías Casa Florida con tres adjetivos?

R. Calidad, buen gusto y honestidad, tres adjetivos que definen perfectamente a mi madre. Ella sigue siendo la esencia de esta casa. Somos un negocio clásico, muy europeo. Mi papel es mantener ese legado

P. ¿Qué te inspira a la hora de crear tus preciosos arreglos?

R. El trato con las personas. No es una inspiración abstracta, sino lo que cada cliente necesita comunicar con las flores. Eso me guía, siempre con el mejor material disponible en cada momento.

“Aceptar la muerte como parte de la vida también puede ser muy bello”

P. Aquí ayudáis a celebrar infinidad de momentos felices, pero imagino que también habrá encargos para despedidas.

R. Claro, también acompañamos en la muerte. Es un momento importante, porque aceptar la muerte como parte de la vida puede ser muy bello. Nosotros solemos delegar las coronas funerarias, pero sí enviamos arreglos con nuestro sello para acompañar a las familias.

“Lo esencial es la intención que hay detrás de las flores. Eso pesa más que el resultado estético”

P. ¿Cómo tratas a un cliente que pide algo muy hortera?

R. Intento ser invisible y reconducir con delicadeza. Aunque el gusto es subjetivo, hay mezclas que chocan y otras que armonizan. Para mí, lo esencial es la intención que hay detrás de las flores. Eso pesa más que el resultado estético.

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placeholder En Casa Florida el trabajo del ceramista Fernando Alcalde es vital. (F. Zubizarreta)
En Casa Florida el trabajo del ceramista Fernando Alcalde es vital. (F. Zubizarreta)

P. ¿Qué tendencias no te gustan nada?

R. La americana, que lo exagera todo: bodas que son junglas, montajes desmesurados, incoherentes. Prefiero perder clientes antes que ser incoherente.

P. ¿Trabajáis para grandes eventos, no sé, bodas de 300 invitados o más?

R. Sobre todo en la época de mi madre. Con la crianza de mis hijos, nos hemos centrado más en cosas pequeñas y exquisitas, aunque ahora que ya empiezan a ser mayores volveremos a los grandes eventos.

P. Trabajáis también con flor secas y de tela, ¿entiendo que nunca de plástico?

R. Sí, también, por qué no. Hay flores de plástico de una altísima calidad que para exteriores no me molestan nada. Lo importante es el contexto y cómo se realizan los arreglos. Mientras sean objetos bonitos no hay problema, lo que no hay que hacer es intentar disimular, hacer pasar algo por lo que no es.

placeholder Calíope Paniagua. (F. Zubizarreta)
Calíope Paniagua. (F. Zubizarreta)

P. ¿Es muy complejo conseguir flores de calidad?

R. No, a día de hoy es sencillo. Intento siempre apoyar el producto local, de Madrid, de Valencia… Prefiero favorecer lo nacional antes de recurrir al extranjero.

P. Otro rasgo diferencial de Casa Florida es que habéis puesto las flores en muchas películas de Pedro Almodóvar.

R. Sí, el cine de Almodóvar es nuestro cliente desde la época de mi madre, desde sus primeras películas. A mí me tocó trabajar para ‘La ley del deseo’, y más recientemente en ‘Madres paralelas’ y en ‘Dolor y gloria’. No consiste en mandar las flores y ya, tienes que estar en el plató, pendiente, y eso siempre es muy emocionante. Me encanta el mundo del espectáculo, tanto delante como detrás de las bambalinas.

placeholder El lenguaje secreto de las flores no tiene misterios para Calíope. (F. Zubizarreta)
El lenguaje secreto de las flores no tiene misterios para Calíope. (F. Zubizarreta)

P. En una floristería como esta hay mucho más trasfondo del que parece. Cada encargo conlleva una reflexión sobre el destinatario y su momento vital.

R. Sí, y eso es lo que me fascina de esta profesión: pensar en la persona, en el contexto, en el detalle que hará único nuestro envío. Adoro ese ejercicio.

P. Más allá de tus hijos y de tus flores, ¿qué hace feliz a Calíope Paniagua?

R. La naturaleza, sin duda. El bosque, el campo, me reconectan absolutamente. También la moda, con la que hemos trabajado en tantos desfiles —con Sybilla, David Delfín, Duyos & Paniagua…— y la música, sobre todo la clásica, con Bach siempre en cabeza.

Casa Florida, la floristería de Calíope Paniagua (Madrid, 1976) en la calle Zurbarán, en el cuadrante noble de Chamberí, se nos antoja un bosque mitológico lleno de magia y misterio. A través de los altavoces lo mismo suena la obertura de ‘Sueño de una noche de verano’, de Mendelssohn; que ‘Prélude à l’après-midi d’un faune’, de Debussy, que ‘Daphnis et Chloé’, de Ravel.

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