En el corazón de un antiguo volcán dormido, rodeado de un paisaje que parece sacado de otro planeta, se encuentra una de las joyas más singulares del románico catalán: la ermita de Santa Margarida de Sacot. Situada en el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, en la provincia de Girona, esta pequeña iglesia se alza en el fondo mismo del cráter de un volcán que lleva su mismo nombre, ofreciendo uno de los escenarios más impresionantes para los senderistas de todos los niveles.
El entorno en el que se encuentra la ermita es una rareza geológica y arquitectónica. Donde antaño hubo fuego y lava, hoy se extiende un amplio prado verde que acoge esta construcción de origen románico. Aunque de la primera edificación apenas quedan restos, no fue el volcán quien la destruyó, sino un devastador terremoto en el siglo XV.
Poco después, los vecinos decidieron reconstruir el templo, conservando su ábside original, un pequeño porche y la imagen de la virgen. La talla actual que se venera en su interior es una réplica del siglo XIV, ya que la original se conserva en el Museo Diocesano de Girona.
Llegar hasta este lugar no requiere grandes esfuerzos ni experiencia previa en montaña. Desde el aparcamiento situado en la carretera GI-524, muy cerca de Olot, un sendero bien señalizado conduce hasta la cima del volcán y desciende suavemente hacia el interior del cráter. En apenas media hora de caminata, se alcanza la cota más alta, a 766 metros de altitud, antes de descender hasta el fondo del cráter, situado a 682 metros.
El camino serpentea entre bosques de hayas y robles, regalando al visitante un espectáculo de colores, especialmente en otoño, cuando las hojas tiñen el paisaje de tonos ocres y dorados. Una vez dentro del cráter, la sensación es única: un silencio envolvente y un paisaje que combina serenidad y asombro.
En el corazón de un antiguo volcán dormido, rodeado de un paisaje que parece sacado de otro planeta, se encuentra una de las joyas más singulares del románico catalán: la ermita de Santa Margarida de Sacot. Situada en el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, en la provincia de Girona, esta pequeña iglesia se alza en el fondo mismo del cráter de un volcán que lleva su mismo nombre, ofreciendo uno de los escenarios más impresionantes para los senderistas de todos los niveles.