80 años de 'Recuerda': cuando Hitchcock trabajó con Dalí, odió a Gregory Peck y amó a Ingrid Bergman
La película que aunaba psicoanálisis y amor se estrenó un 31 de octubre de 1945 en Nueva York, coincidiendo con la festividad de Halloween. Recordamos algunas de sus historias ocho décadas más tarde
Inbrid Bergman y Gregory Peck en 'Recuerda'. (Selznick International)
El propio Alfred Hitchcock no se quedó demasiado conforme con 'Recuerda', película de cuyo estreno se cumplen 80 años este fin de semana.
Una de sus quejas, manifestadas al señor Truffaut en aquella histórica entrevista que se convirtió en un magnífico libro, tenían que ver con el protagonista, Gregory Peck. El británico lo consideraba "hueco y sin mirada" y habría preferido contratar a Cary Grant.
Peck lamentó no haber trabajado con él diez años después, cuando ya tenía más recursos para encarnar al joven director de un psiquiátrico con un trauma pasado que no logra recordar.
Bergman y Peck en 'Recuerda'. (Selznick International Pictures)
Además, el personaje parece ser un impostor que ha fingido su identidad y, a punto de ser descubierto, huye del centro con la ayuda de una compañera psiquiatra que se acabará enamorando de él y a la que da vida Ingrid Bergman.
El origen del proyecto está en el productor, el pesadísimo y megalómano, pero también genio, David O'Selznick. El hombre tras'Lo que el viento se llevó' había acabado exhausto y con depresión tras el rodaje de aquella película y de 'Rebeca', la primera cinta de Hitchcock en Hollywood.
Maniático empedernido, fue tratado por una psicoterapeuta que utilizaba los métodos de Sigmund Freud y el psicoanálisis, lo cual hizo que se interesase mucho por un tema que hasta entonces le era completamente ajeno.
Cuando le comentó sus penurias de diván al mago del suspense, este le recomendó comprar los derechos de 'La casa del doctor Edwards', una obra terrorífica pero con buenas dosis de elementos freudianos.
Ben Hecht, uno de los guionistas más prestigiosos de la historia del cine, fue el responsable de adaptar la novela. Pero Selznick, que metía las narices en todo, quiso que su psicoterapeuta comprobase cada línea de aquel guion para fastidio de Hecht y del propio Hitchcock.
Ingrid Bergman y Charles Boyer en 'Luz que agoniza'.(CP)
Parte del encanto de la película reside en el enamoramiento entre Peck y Bergman. La química tenía sentido: ambos vivían un amor real pese a que este detalle solo se dio a conocer una vez que murió ella. Ambos actores, casados, no podían manifestar que estaban viviendo un idilio que habría escandalizado a las mentes más puritanas de la meca del cine.
Además, Bergman, que llegaba de ganar un Oscar por 'Luz que agoniza', no estaba muy de acuerdo con su personaje y no paraba de manifestarle mil dudas al director. Este, que siempre la consideró (junto a Grace Kelly) su actriz predilecta de entre todas con las que trabajó, simplemente le pidió que "fingiese" el personaje. Básicamente, y por mucho que se enamorase de su presencia ante la cámara, le suplicó que lo dejase en paz.
Un momento del sueño daliniano en 'Recuerda'. (Selznick International)
Lo que no fue fingido fue la participación de Salvador Dalí, con el que medio Hollywood quería trabajar. Disney ya lo había hecho de manera parcial en la inconclusa 'Destino', cortometraje que fue completado décadas después.
También se inspiró en su obra para la secuencia de los elefantes rosas durante la borrachera de 'Dumbo'. Pero Hitchcock llegó más lejos y convirtió al catalán en el autor del sueño del protagonista de 'Recuerda', en el que aparecen ojos por doquier, montañas distorsionadas y sombras inquietantes.
Al director le costó convencer a Selznick de aquella contratación, pero este acabó cediendo, cosa que no sucedia casi nunca. Sin embargo, el buen don Alfredo no pudo completar la secuencia, que fue finalizada por el diseñador artístico William Cameron Menzies y recortada sin piedad en la sala de montaje. Para disgusto de 'Hitch', tampoco había sido filmada en exteriores, como él pretendía.
El tren, elemento hitchcockiano en 'Recuerda'. (Selznick International)
El genio no era un director fácil con algunas de las personas que formaban sus equipos. Y si no, que se lo pregunten a Miklós Rozsa, que puso música a esta historia de amor y psicoanálisis introduciendo instrumentos tan poco habituales como el teremín. Un día, el compositor y el director tuvieron una discusión tan grande que acabaron partiendo peras y jamás volvieron a trabajar juntos.
Rozsa tuvo su 'vendetta' cuando recibió un Oscar por su trabajo, considerado uno de los mejores de una carrera larga y excelente.
Afiche de la película. (Selznick International)
Vista hoy, 'Recuerda' padece de un exceso de diálogos explicativos para un público, el de la década de los 40, que estaba fascinado por el psicoanálisis. Pese a ser un éxito de taquilla y formar parte del anecdotario cinematográfico por sus detalles insólitos (el sobrino de Chejov encarna al psiquiatra que acoge a Bergman y Peck en su casa de la montaña, por ejemplo) siempre fue considerada una 'hermana menor' de obras maestras como 'Psicosis' o 'Encadenados', por ejemplo.
Sin embargo, el sueño daliniano, esa pistola que apunta a la propia cámara o las metafóricas puertas que se abren cuando la protagonista descubre el deseo en los labios de su amado, son puro Hitchcock.
Un Hitchcock que filmó, con este, un perturbador poema de amor, ya que el personaje de Bergman tiene una fe ciega en un hombre que podría ser un malvado y un embaucador, pero resulta puro y atormentado. La doctora a la que dio vida vive, hablando con la jerga de nuestros días, un delirio romántico. Un delirio que seguirá siendo analizado y disfrutado, probablemente, durante 80 años más.
El propio Alfred Hitchcock no se quedó demasiado conforme con 'Recuerda', película de cuyo estreno se cumplen 80 años este fin de semana.