Si hay un lugar en España que parece sacado de un cuento cuando llega el otoño, ese es la Selva de Irati, un paraíso natural situado en el corazón del Pirineo navarro. Considerado el segundo hayedo-abetal más grande de Europa —solo por detrás de la Selva Negra en Alemania—, este bosque se convierte en un espectáculo de colores, silencio y aire puro que lo hace ideal para una escapada de fin de semana en esta época del año.
Con más de 17.000 hectáreas de hayedos y abetales, la Selva de Irati es un espacio protegido que se extiende entre los valles de Aezkoa y Salazar. A medida que el otoño avanza, sus árboles tiñen el paisaje de una paleta de ocres, rojizos y dorados, creando una atmósfera que parece suspendida en el tiempo. Pasear entre sus senderos es sumergirse en un mundo de calma, donde el crujido de las hojas bajo los pies y el murmullo de los arroyos son la única banda sonora.
Otoño es, sin duda, el mejor momento para visitarla. Las temperaturas suaves, la luz dorada y la quietud del bosque la convierten en uno de los destinos más especiales del país en esta estación.
Si hay un lugar en España que parece sacado de un cuento cuando llega el otoño, ese es la Selva de Irati, un paraíso natural situado en el corazón del Pirineo navarro. Considerado el segundo hayedo-abetal más grande de Europa —solo por detrás de la Selva Negra en Alemania—, este bosque se convierte en un espectáculo de colores, silencio y aire puro que lo hace ideal para una escapada de fin de semana en esta época del año.