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Por qué debes ver 'El cabaret de los hombres perdidos', el musical más magnético de la temporada
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BROADWAY + WEST END = MADRID

Por qué debes ver 'El cabaret de los hombres perdidos', el musical más magnético de la temporada

El montaje, que entra en su recta final en el Teatro Maravillas de Madrid —hasta el 23 de noviembre—, combina una propuesta visual poderosa con humor, drama, actualidad y el mítico magnetismo de Supremme de Luxe

Foto: Armando Pita, Leo Rivera, Cayetano Fernández y Supremme de Luxe dan vida a 'El cabaret de los hombres perdidos'. (Cortesía)
Armando Pita, Leo Rivera, Cayetano Fernández y Supremme de Luxe dan vida a 'El cabaret de los hombres perdidos'. (Cortesía)

Hay musicales que buscan entretener y hay otros que aspiran a transformar algo en quien los ve. 'El cabaret de los hombres perdidos' pertenece a la segunda categoría. Su arranque es una declaración de intenciones: un muchacho que huye, una persecución que lo empuja a refugiarse en un cabaré a punto de cerrar y un encuentro que le cambiará la vida. Ese gesto inicial, casi cinematográfico, sirve como puerta de entrada a un espectáculo que utiliza la estética club para hablar de identidad, vulnerabilidad, deseo y supervivencia en un mundo hostil.

El texto original, creado por Christian Siméon y Patrick Laviosa, encuentra en esta nueva producción dirigida por Israel Reyes un enfoque radicalmente contemporáneo. El montaje no se limita a replicar los códigos clásicos del género: los reinterpreta. Lo hace desde una sensibilidad marcada por la incertidumbre actual, por esa sensación de vivir en un presente que roza lo distópico. 'El cabaret de los hombres perdidos' combina humor y crudeza, luces brillantes y sombras densas, desparpajo y desasosiego. En ese contraste reside buena parte de su fuerza.

La puesta en escena acompaña esta pulsión dual. La escenografía, el vestuario y la iluminación funcionan como un organismo vivo, que respira con los personajes y subraya sus tensiones internas. Un musical que no se apoya en un gran despliegue técnico —si bien todo resulta efectivo y efectista—; la atmósfera, una mezcla de decadencia y glamour, lo es todo. Cada elemento está ahí para contar algo, para construir un espacio donde todo puede suceder y donde nada es lo que parece a primera vista.

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Uno de los grandes pilares del montaje es su reparto. La historia se sostiene sobre cuatro intérpretes que aportan matices muy distintos, pero que juntos generan un equilibrio maravillosamente magnético. Cayetano Fernández, en el papel del joven Dicky, encarna con credibilidad ese tránsito desde el miedo hasta la transformación. Hay en su interpretación una mezcla de ingenuidad, arrojo y desorientación que conecta de inmediato con el espectador.

Leandro Rivera ('Volver', '7 vidas') da vida a El Destino, una figura que actúa como guía, catalizador y cómplice. Rivera aporta humor, presencia y una energía que marca el ritmo emocional de la obra. Armando Pita ('Amar es para siempre') como el Tatuador, encarna el lado más oscuro y físico del relato, un personaje que rompe la estética luminosa del cabaré para recordar que la historia también transita por el dolor.

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'El cabaret de los hombres perdidos' cuestiona las normas y da voz a quienes no la tienen. No es un espectáculo para evadirse de la realidad, sino para mirarla de frente

placeholder De arriba abajo: Armando Pita, Cayetano Fernández, Leo Rivera y Supremme de Luxe. (Cortesía)
De arriba abajo: Armando Pita, Cayetano Fernández, Leo Rivera y Supremme de Luxe. (Cortesía)

Y, por supuesto, está Supremme de Luxe, auténtico vértice escénico de este universo. Su personaje, Lullaby, encarna la voz, la mirada y el pulso del cabaré. Supremme posee una habilidad extraordinaria para controlar la energía del público, para jugar con el humor sin perder profundidad y para sostener el espectáculo con un carisma absolutamente reconocible.

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Su trayectoria en el cabaré se remonta a los años 90 y, como nos contó en una entrevista publicada en Vanitatis, su trabajo sigue atravesado por una convicción clara: la escena es un espacio de libertad, de visibilidad y de resistencia. “El debate con los intolerantes no tiene cabida; aún queda camino por recorrer frente al odio”, nos dijo. Esa visión impregna también su interpretación, dotando al personaje de un sólido trasfondo; y, desde luego, su vis cómica a nadie deja indiferente.

placeholder 'El cabaret de los hombres perdidos', hasta el 23 de noviembre, en el Teatro Maravillas.
'El cabaret de los hombres perdidos', hasta el 23 de noviembre, en el Teatro Maravillas.

El resultado final es un musical que se disfruta, se ríe, se mira y, en algunos momentos, incomoda. No porque sea provocador de manera gratuita, sino porque utiliza el cabaré como lo que siempre fue: un lugar donde se cuestionan las normas, donde se da voz a quienes no la tienen y donde el espectáculo no sirve para evadir la realidad, sino para mirarla de frente.

El Teatro Maravillas (C/ Manuela Malasaña, 6) acoge esta propuesta que, además, tiene otra virtud: su duración, 90 minutos de lo mejor aprovechados, porque hay cada tostón por ahí que… 'El cabaret de los hombres perdidos' no aspira a lo grandilocuente, pero se queda en la memoria cuando salimos a la calle recordándonos que la noche siempre ha sido, y será, un espacio de grandes revelaciones.

Hay musicales que buscan entretener y hay otros que aspiran a transformar algo en quien los ve. 'El cabaret de los hombres perdidos' pertenece a la segunda categoría. Su arranque es una declaración de intenciones: un muchacho que huye, una persecución que lo empuja a refugiarse en un cabaré a punto de cerrar y un encuentro que le cambiará la vida. Ese gesto inicial, casi cinematográfico, sirve como puerta de entrada a un espectáculo que utiliza la estética club para hablar de identidad, vulnerabilidad, deseo y supervivencia en un mundo hostil.

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