Es noticia
Menú
Madam X: “Soy inspectora de la Guía Michelin y sí, tengo el mejor trabajo del mundo”
  1. Estilo /
  2. Ocio
EXCLUSIVA

Madam X: “Soy inspectora de la Guía Michelin y sí, tengo el mejor trabajo del mundo”

Tras más de 25 años como inspectora anónima, nuestra protagonista nos explica cómo se seleccionan las Estrellas y las Llaves, qué define una experiencia excepcional y por qué su oficio exige pasión, curiosidad y, sobre todo, discreción

Foto: “Los inspectores Michelin no pretendemos ser la verdad absoluta de la gastronomía: ¿podría existir algo así?", Madam X. (Ilustración: Blanca Casanova)
“Los inspectores Michelin no pretendemos ser la verdad absoluta de la gastronomía: ¿podría existir algo así?", Madam X. (Ilustración: Blanca Casanova)

Conectar con Madam X no ha sido fácil; todo lo contrario. Esta entrevista se gestó en París, en el fragor de la batalla de las copas de champagne que se sirvieron tras la entrega en octubre de las primeras Llaves Michelin, flamante sistema de clasificación hotelera creado para elevar la forma en la que se mide la excelencia en el universo hotelero. Tanto le dimos la brasa a alguien con influencia real dentro de la casa de la guía roja que —por no aguantarnos más— dijo sí: “Te pondré en contacto con un inspector de la guía, pero, ya sabes, tendrás que respetar escrupulosamente su anonimato”. ¡Maravilla!

Ya en Madrid, las semanas empezaron a apelotonarse sin noticias de nuestro influyente contacto, hasta que un día, cuando ya habíamos tirado la toalla, recibimos un whatsapp. “Mañana a las 11:30, hora de Londres, podrás hablar con una inspectora sénior de la Guía Michelin. Te llamará ella desde un número oculto. ¿Estás de acuerdo?” Nunca hemos estado más de acuerdo con algo en toda nuestra vida. ¡Sí!

Segunda semana de noviembre de 2025. Viernes 7. 12 horas y 32 minutos. Suena el teléfono. Alguien nos llama desde un número oculto. Solo puede ser ella: Madam X.

PREGUNTA. Por situarnos, ¿qué puedes contarnos de ti y por qué es tan importante mantener el anonimato en tu trabajo?

RESPUESTA. El anonimato es esencial. No puedo decirte mi nombre, pero sí puedo contarte mi historia, mi recorrido y lo que ocurre entre bambalinas. Soy inspectora sénior de la Guía Michelin y formo parte de ella desde hace más de 25 años. Como probablemente notarás por mi acento, soy británica y vivo cerca de Londres, aunque en realidad mi vida transcurre entre aviones y aeropuertos. Mi trabajo me lleva a Europa, Asia, Norteamérica, Sudamérica… y más allá. Es una vida de descubrimiento y, sobre todo, de gastronomía fantástica y la hospitalidad más auténtica.

P. ¿Qué experiencia tenías antes de convertirte en inspectora?

R. Antes de unirme a la guía, como todos los inspectores Michelin, pasé más de una década trabajando en restaurantes. Mi camino empezó en una escuela de hostelería, en los años 80, y después trabajé como chef: en un tren, en un barco y en restaurantes del Reino Unido y Europa. Para mí no era solo una profesión, era una elección. Me enamoré del mundo de la restauración: su energía, su creatividad, la pasión de quienes ponen el corazón en cada plato y reciben a los comensales en sus celebraciones más especiales. Es una profesión extraordinaria, donde los equipos de cocina son como familias. En Michelin ocurre algo muy parecido.

P. ¿Cómo llegaste tú a la Guía Michelin?

R. Te diré que casi por casualidad. Durante una pausa en mis viajes, vi un anuncio en una revista del sector: buscaban inspectores con experiencia en gestión. Y pensé: “¿La Michelin no va de comida? Bueno, de eso sé bastante. Voy a presentarme”. En aquel momento había 300 candidatos. Hoy, una convocatoria en Estados Unidos o Francia atrae a casi 900. Así que fue cuestión de suerte, quizá, o simplemente era mi destino.

P. ¿En qué consistió tu proceso de selección?

R. Me invitaron a comer con un inspector sénior francés. Pedimos los mismos platos y pensé: “Qué curioso”. No sabía que cada elección, cada gesto, estaba siendo observado. Tras la comida me pidieron escribir un informe, sin pautas, solo sinceridad. Parece ser que convenció al inspector jefe, porque conseguí el puesto. Así empezó mi carrera. Nunca olvidaré ese día.

P. Una vez dentro, ¿cómo fue tu formación?

R. Pasé dos años aprendiendo junto a inspectores sénior, viajando por todo el mundo y visitando cientos de restaurantes. Esta fase es crucial para todos los inspectores: es donde aprendemos la metodología única de la Guía Michelin y donde construimos nuestra propia “biblioteca de experiencias gastronómicas”, el punto de referencia con el que evaluamos cada restaurante. Cada plato, cada servicio, cada detalle se mide con esa base.

“Nuestros inspectores son los mejores del sector; invertimos en cada uno de ellos y les animamos a quedarse con nosotros durante muchos años”

P. ¿Qué roles has desempeñado y qué momentos clave has vivido dentro de la guía?

R. Empecé explorando nuevas escenas gastronómicas en Escandinavia, Hong Kong, Nueva York… Lugares donde la guía aún no había llegado. Más tarde supervisé las selecciones de Gran Bretaña, Irlanda y los países nórdicos. Tuve el privilegio de presenciar el nacimiento de la cocina nórdica contemporánea y el ascenso de Copenhague como capital culinaria mundial. Una oportunidad increíble para aportar mi propio sello. Recuerdo siempre las palabras del predecesor de Gwendal Poullennec, director de todas las ediciones internacional de la Guía Michelin—: “No cambies quien eres como persona”. He trabajado —y sigo trabajando— con un equipo brillante. Nuestros inspectores son los mejores del sector; invertimos en cada uno de ellos y les animamos a quedarse con nosotros durante muchos años.

P. ¿Cuál es exactamente tu responsabilidad actual?

R. Hoy formo parte de la alta dirección del equipo de inspección como coordinadora global. Superviso el trabajo de varios inspectores jefes y equipos con más de treinta nacionalidades en numerosos países, y también soy responsable de auditorías culinarias y valoraciones en destinos donde la guía aún no está presente.

P. Siempre hemos creído firmemente que el trabajo de un inspector Michelin es el mejor del mundo. ¿Lo es?

R. Definitivamente: ¡Sí, tengo el mejor trabajo del mundo! (Risas).

“Revisamos, uno por uno, todos los restaurantes con Estrellas para decidir si deben seguir en la lista o no. Cada detalle, cada plato, cada servicio. Todo es analizado a conciencia”

P. ¿Cómo es una semana normal para ti?

R. Esto no va únicamente de ir a restaurantes, aunque sigue siendo nuestra prioridad. Organizo mi agenda, reservo en restaurantes y hoteles, ceno de forma anónima, pago las cuentas religiosamente y redacto informes detallados. Y luego están las reuniones previas a las entregas de nuestras Estrellas en los distintos países, los eventos más importantes de nuestro calendario; en ellas revisamos, uno por uno, todos los restaurantes con Estrellas para decidir si deben seguir en la lista o no. Cada detalle, cada plato, cada servicio. Todo es analizado a conciencia.

P. ¿Qué diferencia vuestra metodología de la de los críticos gastronómicos?

R. Nuestros inspectores son independientes, experimentados y profundamente curiosos. Descubrimos restaurantes no solo a través de internet o de mensajes de restauradores, sino muchas veces caminando por la calle y encontrando pequeñas joyas. Todas las visitas son anónimas y todas las cuentas se pagan íntegramente, para vivir la experiencia como cualquier comensal. Nos centramos únicamente en la calidad de la comida, evaluada según nuestros cinco criterios universales. Este es el mejor modo de valorar experiencias reales, no experiencias VIP. Esta es la principal diferencia entre nuestro trabajo y el de los críticos gastronómicos.

P. Independencia o nada.

R. La independencia y el anonimato son la base de nuestra credibilidad. Garantizan que cada recomendación tenga autoridad y que cada Estrella se conceda con justicia.

P. ¿Cómo es el proceso para conceder una Estrella?

R. Muy riguroso. Una, dos o tres Estrellas nunca se otorgan a la ligera… Ni se retiran a la ligera. Cada decisión implica múltiples visitas, evaluaciones exhaustivas y discusión colectiva. Y por eso revisamos todos los restaurantes con Estrella cada año: para asegurarnos de que nuestras recomendaciones siguen siendo precisas, fiables y actuales.

P. ¿Y cuando hay que retirar una Estrella, cómo lo afrontáis?

R. Nuestro trabajo también obliga a tomar decisiones difíciles. Retirar una Estrella duele, siempre. Pero cada decisión se toma pensando en el comensal, con justicia y con un profundo sentido de responsabilidad.

“Nuestro trabajo también obliga a tomar decisiones difíciles. Retirar una Estrella duele, siempre”

P. Los hoteles forman parte de la guía desde 1900. ¿Qué papel desempeñan ahora, con el nacimiento de las Llaves?

R. La mayoría de mi trabajo se centra en los restaurantes, pero los hoteles siempre han formado parte de nuestro mundo desde la primera guía. Nuestra misión siempre ha sido conducir al viajero hacia las mejores experiencias, ya sea en la mesa o en su estancia.

En los últimos años, la guía ha renovado y elevado su selección de hoteles para reflejar cómo se viaja hoy. Ya no destacamos solo lo práctico, sino los alojamientos más excepcionales del mundo: aquellos que combinan servicio sobresaliente y diseño con carácter genuino y autenticidad. Lugares que ofrecen no solo confort, sino un sentimiento de pertenencia; lugares donde, al instante, se conectaron el destino.

Hoy, todos los inspectores pertenecemos a un único equipo internacional. Algunos se centran en restaurantes, otros en hoteles, y muchos —como yo— trabajamos en ambos terrenos. Es una colaboración maravillosa: los inspectores de restaurantes se alojan de forma anónima en los hoteles que evaluamos, y los inspectores de hoteles nos señalan grandes restaurantes que descubren durante sus estancias. Ese diálogo constante mantiene el espíritu de la guía vivo y dinámico.

“Distinguimos hoteles con coherencia real entre la experiencia y su valor, que expresen personalidad e identidad propia, y algo que haga la estancia verdaderamente memorable”

P. Eres parte activa del lanzamiento de las Llaves Michelin. ¿Qué criterios utilizáis para otorgarlas?

R. Sí, he tenido el privilegio de aportar mi experiencia para definir los cinco criterios universales con los que evaluamos un hotel. Son: que sus puertas estén abiertas al destino; que destaque en diseño y arquitectura; que garantice un servicio, confort y mantenimiento de máxima calidad; que exista una coherencia real entre la experiencia y su valor; y, quizá lo más importante, que exprese personalidad e identidad propia, algo que haga la estancia verdaderamente memorable.

P. ¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

R. Descubrir la creatividad y la dedicación de chefs de todo el mundo. Me asombran siempre: cocineros que perfeccionan su oficio en silencio, ofreciendo platos extraordinarios y experiencias inolvidables, sea cual sea el tipo de cocina o la categoría del restaurante. Ver cómo un pequeño restaurante independiente se convierte en un destino culinario mundial —un poco gracias a nosotros— es una de las mayores alegrías de esta profesión. Hay demasiados ejemplos para mencionarlos todos, pero citaré The Hand & Flowers, en Marlow, Reino Unido. Dos Estrellas en un pub, ¿quién lo hubiera imaginado? Nosotros sí, y eso puso al chef Tom Kerridge en el mapa, aunque él también logró mantener un gran equipo en cocina para sostener el nivel, y eso es crucial para nosotros.

“Este trabajo tiene sus desafíos: viajes constantes, la imposibilidad de contar exactamente a qué te dedicas, mantener viva la curiosidad y la responsabilidad de cuidar un legado centenario”

P. Nos queda claro que ser inspectora Michelin es un trabajo muy exigente. ¿Cómo lo llevas a nivel personal?

R. Nuestra labor suele considerarse el trabajo culinario definitivo, y en muchos sentidos lo es. Estamos en la primera línea del sector, y es un privilegio. Pero tiene sus desafíos: viajes constantes, la imposibilidad de contar exactamente en qué trabajas —salvo a los más cercanos—, la necesidad de mantener viva la curiosidad y la responsabilidad de cuidar un legado centenario. Aun así, las recompensas son inmensas.

Ver el impacto que una Estrella tiene en la carrera de un chef y de su equipo es profundamente gratificante. Como dijo el célebre chef francés Pierre Gagnaire: “Las Estrellas son un pasaporte a la libertad”, porque contribuyen a la creatividad, la independencia financiera y el reconocimiento profesional. No puede haber reflexión más acertada.

“No pretendemos ser la verdad absoluta de la gastronomía —¿podría existir algo así?—. Somos una selección, no un directorio, y creo que ayudamos a situar el talento en el mapa”

Ver el impacto en los comensales también es increíble. Al final del día, la Guía Michelin es una opinión. No pretendemos ser la verdad absoluta de la gastronomía —¿podría existir algo así?—. Somos una selección, no un directorio, y creo que ayudamos a situar el talento en el mapa. Somos una selección hecha por personas reales, basada en experiencias humanas y evaluaciones colectivas, para personas que desean disfrutar de un gran momento alrededor de una mesa.

Sabemos que los comensales usan nuestras recomendaciones para invertir su tiempo y su dinero; eso siempre lo tenemos presente. Hay muchas opiniones ahí fuera, y eso es bueno: da visibilidad a una profesión durísima, que lo necesita. Pero puedo asegurarte que somos nosotros quienes marcamos el estándar, y eso me hace sentir muy orgullosa.

P. La última, ¿qué vas a hacer hoy?

R. Esta noche cenaré de forma anónima con un colega para evaluar un posible futuro tres Estrellas aquí, en Londres. ¿Se puede pedir una vida mejor que esta? (Risas).

Conectar con Madam X no ha sido fácil; todo lo contrario. Esta entrevista se gestó en París, en el fragor de la batalla de las copas de champagne que se sirvieron tras la entrega en octubre de las primeras Llaves Michelin, flamante sistema de clasificación hotelera creado para elevar la forma en la que se mide la excelencia en el universo hotelero. Tanto le dimos la brasa a alguien con influencia real dentro de la casa de la guía roja que —por no aguantarnos más— dijo sí: “Te pondré en contacto con un inspector de la guía, pero, ya sabes, tendrás que respetar escrupulosamente su anonimato”. ¡Maravilla!

Tendencias
El redactor recomienda