El pueblo medieval al que huir del frío en invierno: uno de los mejores conservados de Europa y con vistas al Mediterráneo
Es un refugio perfecto para quienes buscan un invierno suave, cultura a cada paso y la sensación de haber viajado a otra época sin salir del corazón del Mediterráneo
Vistas de Mdina, el pueblo de Malta donde sigue siendo verano. (Pexels/ Polina)
Mientras buena parte de Europa se abriga para afrontar los rigores del invierno, existe un rincón en el Mediterráneo donde la sensación de verano nunca desaparece del todo. Paisajes cálidos, atardeceres dorados y un silencio casi sagrado envuelven a Mdina, la conocida como Ciudad del Silencio, uno de los pueblos amurallados medievales mejor conservados del continente y un destino perfecto para quienes buscan huir del frío sin cruzar al hemisferio sur.
Ubicada en el corazón de Malta, Mdina se alza sobre una colina estratégica que, durante siglos, la convirtió en centro político y espiritual de la isla. Su historia se remonta al año 700 a.C., cuando los fenicios levantaron el primer asentamiento. Más tarde, los romanos la bautizaron como Melite, la Ciudad de la Miel, en honor a las numerosas colmenas que poblaban la zona. Cada civilización dejó su huella, pero fueron los árabes, ya en el siglo IX, quienes le otorgaron el nombre de Mdina y diseñaron el trazado laberíntico de sus calles, hoy una de sus mayores señas de identidad.
Las calles de Mdina. (Pexels/ Stephan Leuzinger)
Caminar por Mdina es adentrarse en un escenario detenido en el tiempo. Desde el siglo XII, sus palacios y monasterios han sido hogar de las familias nobles más influyentes de Malta. La monumentalidad se respira en cada callejuela, donde se mezclan conventos, museos, cafés tradicionales y elegantes residencias. La Catedral de San Pablo, de estilo medieval y barroco, domina el casco antiguo. Según la tradición, fue el apóstol quien llegó a Malta tras un naufragio en el año 60 d.C., difundiendo el cristianismo en la isla. El templo actual fue reconstruido en 1705 tras los daños causados por un terremoto.
Otro de los edificios más destacados es el Palacio de Vilhena, primera parada para quienes cruzan la emblemática Puerta de Mdina, o Puerta de Vilhena, construida en 1724. La parte trasera del acceso está adornada con relieves de los patronos de Malta: San Publio, San Pablo y Santa Águeda. Pero quizás el tesoro arquitectónico más impresionante sea el Palazzo Falson, considerada la vivienda medieval mejor conservada del país y sede de una notable colección de antigüedades.
Detalles de esta localidad. (Pexels/ Petar Avramoski)
La fortaleza de Mdina en sí misma es un monumento vivo. Construida por los árabes en el año 880, reforzada por bastiones en el siglo XVI y remodelada tras el terremoto de Sicilia de 1693, sigue impresionando con su foso arbolado y sus muros imponentes. En su interior, lugares como la Piazza Mesquita o el Convento de los Carmelitas, con sus seis capillas y frescos espectaculares, completan una estampa medieval única en Europa.
La magia de Mdina no pasó desapercibida para los creadores de la serie ‘Juego de Tronos’. La ciudad maltesa fue elegida para recrear la capital de Poniente en la primera temporada. Su puerta sirve como entrada a Desembarco del Rey, la Piazza Mesquita fue transformada en el burdel de Meñique y sus calles acogieron duelos emblemáticos, como el enfrentamiento entre Ned Stark y Jaime Lannister. Pero más allá de su legado histórico y televisivo, Mdina conquista al viajero por su atmósfera. La tranquilidad absoluta, la luz cálida y los atardeceres que tiñen de rojo las murallas hacen que la ciudad parezca vivir en un verano eterno. Aquí, el invierno se disuelve entre piedras doradas, silencio y vistas al Mediterráneo.
Mientras buena parte de Europa se abriga para afrontar los rigores del invierno, existe un rincón en el Mediterráneo donde la sensación de verano nunca desaparece del todo. Paisajes cálidos, atardeceres dorados y un silencio casi sagrado envuelven a Mdina, la conocida como Ciudad del Silencio, uno de los pueblos amurallados medievales mejor conservados del continente y un destino perfecto para quienes buscan huir del frío sin cruzar al hemisferio sur.