Es noticia
Menú
4 pueblos en España donde se puede sentir aún el paso de los vikingos por la Península Ibérica
  1. Estilo
  2. Ocio
vikingos

4 pueblos en España donde se puede sentir aún el paso de los vikingos por la Península Ibérica

Viveiro se perfila como el enclave más prometedor, mientras que Mundaka y Cudillero mantienen vivo el relato a través de sus mitos y tradiciones

Foto: Paisaje del faro de la costa de Cudillero. (Instagram/@cudillero_asturias)
Paisaje del faro de la costa de Cudillero. (Instagram/@cudillero_asturias)

A partir del ataque vikingo a Sevilla en el año 844, las incursiones de los nórdicos en la Península Ibérica se volvieron cada vez más frecuentes. Sus embarcaciones, rápidas y capaces de navegar tanto en mar abierto como por ríos, aprovecharon las costas gallegas y cantábricas como zonas de aprovisionamiento y ataque, llegando incluso a amenazar ciudades como Oviedo, Pamplona o Santiago de Compostela. Aquella presencia dejó una huella profunda en la memoria colectiva y en las crónicas medievales, generando un conjunto de leyendas que aún hoy sobreviven en diversos pueblos que reivindican, con mayor o menor fundamento, el paso de los vikingos por sus tierras.

El lugar donde la evidencia resulta más sólida es el entorno de Viveiro, en Lugo. Allí, en la playa de San Román de Vicedo, arqueólogos de la Xunta de Galicia hallaron una fortificación que no encaja con las construcciones defensivas habituales en la Península: una mota castral de diseño normando. Este tipo de estructura, compuesta por una colina artificial coronada por un torreón y protegida por anillos concéntricos de madera, era común en el norte de Europa, pero ajena a la tradición local. Su presencia supone un desafío para la arqueología, que trata de determinar si se trata del único asentamiento vikingo documentado en la península.

placeholder La playa de San Román o Vicedo. (Turismo Galicia)
La playa de San Román o Vicedo. (Turismo Galicia)

La cronología de las cerámicas recuperadas en el yacimiento coincide con los siglos en que vikingos y normandos frecuentaban las costas gallegas. Además, la ubicación del enclave —un puerto natural bien resguardado del oleaje— encaja con las necesidades logísticas de las flotas escandinavas, que utilizaban Galicia como base temporal en sus largos viajes hacia el Mediterráneo. Aun así, la Xunta mantiene la cautela. Aunque la fortificación difiere claramente de los castros celtas de la zona, todavía no hay pruebas definitivas que permitan atribuir su construcción a los nórdicos.

En contraste con este caso de base arqueológica, en Mundaka (Bizkaia) las raíces del relato vikingo se hunden en la tradición oral y las crónicas medievales. Una de las leyendas más conocidas es la de Jaun Zuria, el mítico primer Señor de Vizcaya, cuyo origen estaría vinculado a una princesa escocesa llegada a Mundaka acompañada de guerreros vikingos. Aunque la historia rebosa elementos fantásticos —incluida la aparición del “cúlebre”, un dragón mitológico—, las crónicas árabes aportan referencias más históricas, mencionando a los misteriosos “al-madjus”, término utilizado por Ibn Hayyan para designar a paganos o, según algunos, a los propios vikingos.

placeholder Mundaka es una localidad ideal para un viaje ocasional (Eusko Guide)
Mundaka es una localidad ideal para un viaje ocasional (Eusko Guide)

El debate historiográfico gira en torno a la interpretación de ese término. Mientras algunos investigadores lo asocian directamente con los escandinavos, otros sostienen que los “al-madjus” eran pobladores locales poco cristianizados, especialmente los vascones del siglo IX, cuya religiosidad pudo ser observada con recelo por los cronistas cordobeses. Por ello, aunque Mundaka mantiene viva una tradición profundamente arraigada, carece de pruebas documentales o materiales que confirmen la presencia vikinga más allá de relatos legendarios.

Algo similar ocurre en Cudillero, en la costa occidental de Asturias. La villa está dividida en dos barrios tradicionales: el caízu de arriba, vinculado al mundo rural, y el pixueto de abajo, formado por familias marineras. Esa singular división ha alimentado la idea de que los pixuetos podrían descender de marineros extranjeros, quizá vikingos, una creencia reforzada por la abundancia de ojos claros y cabellos rubios entre los pescadores. Según la leyenda, una flota nórdica habría llegado al puerto natural de Cudillero y se habría establecido temporalmente aprovechando su abrigo.

A partir del ataque vikingo a Sevilla en el año 844, las incursiones de los nórdicos en la Península Ibérica se volvieron cada vez más frecuentes. Sus embarcaciones, rápidas y capaces de navegar tanto en mar abierto como por ríos, aprovecharon las costas gallegas y cantábricas como zonas de aprovisionamiento y ataque, llegando incluso a amenazar ciudades como Oviedo, Pamplona o Santiago de Compostela. Aquella presencia dejó una huella profunda en la memoria colectiva y en las crónicas medievales, generando un conjunto de leyendas que aún hoy sobreviven en diversos pueblos que reivindican, con mayor o menor fundamento, el paso de los vikingos por sus tierras.

Viajes
El redactor recomienda