ímbolo: elemento u objeto material que, por convención o asociación, se considera representativo de una entidad, una idea o una condición. Cambiemos entidad por ciudad. Hablemos de Madrid. La capital, Villa y Corte, cuenta con varios, que irían de su escudo a la bandera, pasando por estatuas, fuentes, calles y preciosos edificios. De entre todos los símbolos que representan a Madrid hay uno que amamos sobremanera, porque cuando se ama no hay que racionalizar nada, solo hay que dejarse llevar por esa fuerza, misteriosa e impredecible, que nos define como humanos. Para nosotros Madrid es Metrópolis, ese inmueble de estilo academicista francés que acapara miradas y fotografías, desde 1911, en la confluencia de la calle Alcalá y la Gran Vía.
Cuentan las leyendas, y los eruditos, que el edificio Metrópolis ocupa hoy el espacio en el que antes había cinco fincas dedicadas a hospedar a ilustres viajeros, como la popular fonda Cruz de Malta. Metrópolis fue el primer ejercicio de esa reordenación urbana de principios del siglo XX que cambió el mapa de la ciudad y dio vida, entre otros paisajes, a la indispensable Gran Vía. El inmueble fue promovido por la aseguradora La Unión y el Fénix Español, que otorgó el concurso a la propuesta de los parisinos Victor-Jules Février y Raymond Février (padre e hijo), alumnos aventajados de la École des Beaux-Arts. De ejecutar el diseño definitivo se encargó, fidedignamente, el jerezano Luis Esteve Fernández-Caballero.









