Edificio Metrópolis

“Metrópolis es como Madrid, un lugar que acoge, inspira e invita a quedarse”

Sandro Silva y Marta Seco inauguran el club privado más exclusivo de España

Marta Seco y Sandro Silva
Marta Seco y Sandro Silva. Foto: Daniel González

Tras seis años de intenso trabajo, renace el legendario Edificio Metrópolis llamado a convertirse en el club más exquisito de Madrid, y uno de los más notables del mundo.

Con dos décadas de experiencia, éxitos y saber hacer gastronómico, el Grupo Paraguas inaugura un nuevo y espectacular formato que va mucho más allá: un faro consagrado al arte de vivir español que promete iluminar la capital como nunca nada lo había hecho.

Por Fruela Zubizarreta
S

ímbolo: elemento u objeto material que, por convención o asociación, se considera representativo de una entidad, una idea o una condición. Cambiemos entidad por ciudad. Hablemos de Madrid. La capital, Villa y Corte, cuenta con varios, que irían de su escudo a la bandera, pasando por estatuas, fuentes, calles y preciosos edificios. De entre todos los símbolos que representan a Madrid hay uno que amamos sobremanera, porque cuando se ama no hay que racionalizar nada, solo hay que dejarse llevar por esa fuerza, misteriosa e impredecible, que nos define como humanos. Para nosotros Madrid es Metrópolis, ese inmueble de estilo academicista francés que acapara miradas y fotografías, desde 1911, en la confluencia de la calle Alcalá y la Gran Vía.

Cuentan las leyendas, y los eruditos, que el edificio Metrópolis ocupa hoy el espacio en el que antes había cinco fincas dedicadas a hospedar a ilustres viajeros, como la popular fonda Cruz de Malta. Metrópolis fue el primer ejercicio de esa reordenación urbana de principios del siglo XX que cambió el mapa de la ciudad y dio vida, entre otros paisajes, a la indispensable Gran Vía. El inmueble fue promovido por la aseguradora La Unión y el Fénix Español, que otorgó el concurso a la propuesta de los parisinos Victor-Jules Février y Raymond Février (padre e hijo), alumnos aventajados de la École des Beaux-Arts. De ejecutar el diseño definitivo se encargó, fidedignamente, el jerezano Luis Esteve Fernández-Caballero.

Metrópolis, el edificio que dio sentido a un nuevo Madrid

Fruto de la reordenación urbana de principios del siglo XX, el edificio cambió el mapa de la ciudad y dio vida a la Gran Vía.

Metrópolis, el edificio que dio sentido a un nuevo Madrid

La planta baja se diseñó para albergar tiendas, cafés y restaurantes. Las superiores, para oficinas y viviendas de lujo. El edificio debía ser lo más monumental posible y contaría con un remate alegórico en lo alto de su cúpula: una figura en cobre del Ave Fénix cabalgada por un muchacho como emblema de la compañía y símbolo de resurrección, eternidad y renovación. La obra duró tres años y medio, costó cuatro millones de pesetas de la época, incluido el precio del solar. Una fiesta, celebrada el 21 de enero de 1911, marcó el arranque del Edificio Metrópolis como nuevo y resplandeciente símbolo de Madrid.

Marta Seco y Sandro Silva presentan al mundo Metrópolis
Tras seis años de trabajo, Marta Seco y Sandro Silva presentan al mundo Metrópolis. Foto: Daniel González.

Las oficinas del Grupo Paraguas en la calle Jorge Juan ocupan un generoso piso, terraza incluida, con vistas a los tejados del barrio de Salamanca. Hemos llegado pronto a nuestra cita con los protagonistas de esta historia; por un lado, está el edificio, por otro, ellos: Marta Seco (49) y Sandro Silva (53). Mientras esperamos, cómodamente instalados en un sillón junto a la recepcionista, nos dejamos atravesar por la efervescente atmósfera que nos rodea. Unas treinta personas atienden las muchas necesidades de este grupo gastronómico —y en breve hotelero— con cerca de 2.500 empleados. Hablar del Grupo Paraguas es hablar de hospitalidad de alto nivel. Detectamos varias conversaciones: una sobre el menú para un evento con cincuenta personas, una nueva contratación, un proveedor que precisa cita, un abono de materias primas, un ok a una nota de prensa y otras más. Nos viene a la cabeza una única palabra: eficacia.

No conocemos a nadie —ni dentro ni fuera del periodismo— que cuestione que Sandro y Marta son los auténticos reyes del ocio y la restauración en Madrid. Partiendo de la nada, de la nada económica literal, y gracias a dos préstamos, Marta y Sandro han creado diez negocios de éxito incuestionable. Quizá este “de la nada” suene demasiado áspero, porque en verdad esta pareja siempre ha contado con el amor de sus familias y otros ángeles de la guarda que se cruzaron en su camino, pero es importante subrayar que sí, que se embarcaron solos en esta aventura de vida y que también saben lo que es pasarlas canutas. Han transcurrido veinte años.

Todo empezó con el mítico restaurante El Paraguas, luego, poco a poco, año a año, vinieron Ten con Ten, Ultramarinos Quintín, Amazónico, The Jazz Club, Numa Pompilio, Aarde, La Destilería, Áurea y The Library. En paralelo, en el último lustro, se lanzaron a la conquista del mundo con Amazónico, un periplo que avanza viento en popa a toda vela: Madrid, Londres, Dubái, Mónaco y, desde hace dos meses, Miami, dan fe de ese otro milagro fruto de muchos esfuerzos.

Metrópolis y Bellas Artes
Metrópolis y Bellas Artes: esencia de Madrid. Foto: Sergio Beleña.

Este 21 de enero —exactamente 115 años después de la inauguración de Metrópolis—, Grupo Paraguas sumará un nuevo sueño que será muchas cosas a la vez, y todas espectaculares. La gran pregunta es: ¿qué va a ser Metrópolis? Va a ser un muy exclusivo club privado, un hotel boutique, espacios gastronómicos y una azotea con las vistas más nobles de Madrid: del adorado Círculo de Bellas Artes al Banco de España pasando por la fuente de Cibeles, el Palacio de las Comunicaciones (hoy ayuntamiento) o el Edificio de las Cariátides (sede del Instituto Cervantes). Metrópolis contará con una programación —cultural y gastronómica— para socios, e invitará al resto, al común de los mortales, a disfrutar de uno de sus restaurantes.

“Metrópolis no es un negocio, Metrópolis es nuestro gran sueño”

En el acogedor despacho de Marta y Sandro reina cierto caos controlado atribuible a los muchos montones de papeles, dosieres, carpetas y libros que allí habitan. Nos llama especialmente la atención una maqueta de Metrópolis que, visto así, en pequeño, nos recuerda a una tarta digna de María Antonieta. El Ave Fénix voló, ya no está; en su lugar, una Victoria Alada.

Sandro Silva es lo que ves, un tipo encantador, divertido y de muy buena planta. Marta Seco es igualmente encantadora, tímida, prudente y exquisitamente cerebral. Forman una pareja perfecta, dos guapos que han sabido combinar sus energías para volar alto. Juntos son algo así como un corazón viajero guiado por la razón.

Tiempo ya de dar voz a los artífices del —que nadie lo dude— acontecimiento del año en cuestiones de hospitalidad en Madrid y el resto de principales capitales del mundo. Porque todo en torno a este club es grande, muy grande. Se acerca el Día de la Victoria para Marta y Sandro, ese en el que una nueva luz va a hacer que Madrid brille como nunca.

Marta Seco y Sandro Silva
Marta Seco y Sandro Silva. Foto: D. G.
Pregunta.

Metrópolis es, probablemente, el edificio más bonito y fotografiado —junto al Santiago Bernabéu— de todo Madrid y ejemplifica, como ningún otro, la esencia noble y sofisticada de la capital. ¿Nerviosos ante la inauguración de vuestro undécimo negocio?

Sandro Silva.

Metrópolis no es un negocio, Metrópolis es nuestro gran sueño.

Marta Seco.

Este proyecto representa mucho más que un sueño cumplido. Es el resultado de años de trabajo, de una visión compartida y de una manera muy nuestra de entender la hospitalidad. En este proyecto se juntan la emoción de crear algo nuevo y la responsabilidad de devolver a Madrid un icono que forma parte de su alma. No es solo un espacio nuevo, es una declaración de principios. Es nuestro modo de celebrar la excelencia sin ostentación, de compartir con el mundo esa forma tan nuestra, tan española, de disfrutar la vida.

Pregunta.

¿Qué va a ser Metrópolis?

Marta.

Más que un club, un hotel boutique o un espacio gastronómico, Metrópolis será un universo en sí mismo, un lugar diseñado para ser disfrutado a través de diferentes experiencias y alrededor del cual girará una intensa y elevada vida social. Será un conector de personas y un catalizador de grandes momentos.

Sin vivirlo es difícil de explicar. Queremos que Metrópolis sea el reflejo de una ciudad que acoge, inspira e invita a quedarse. Reunirá música, gastronomía, arte, bienestar y una agenda constante de propuestas. La idea es que siempre quieras volver. Será una casa-palacio acogedora con más de 6.000 metros cuadrados distribuidos en ocho plantas con siete conceptos gastronómicos, un hotel boutique, una terraza-jardín y la cúpula más bonita de Madrid.

Vamos a reunir a los auténticos mecenas del arte de vivir de nuestro tiempo, una comunidad internacional con miembros seleccionados, uno a uno —perfiles del mundo cultural, social y económico—, que convertirán el edificio en una estupenda embajada de la cultura española.

Para hacer realidad todo esto, contamos con más de cuatrocientas personas dedicadas a la hospitalidad, expertos en cuidar, anticiparse y contribuir a crear momentos memorables. El objetivo no es solo reabrir un inmueble espectacular, es ofrecer un proyecto con vocación de permanencia y pertenencia. Este club será el ‘place to be’ de Madrid: el lugar donde siempre pasan cosas interesantes y el mejor ejemplo de cómo se vive esta ciudad.

“A veces subo a la azotea y le digo a la Victoria Alada: ‘Ya nunca más vas a estar sola, vamos a llenar esta casa de luz y alegría’”
Sandro.

Metrópolis nos estaba esperando. A veces me quedo mirando a la rotonda, a la Victoria Alada que remata la cúpula, y me digo: esta mujer llevaba ya demasiados años sola, nos necesitaba. Hoy la veo feliz, en serio. A veces subo a la azotea y le digo: “Ya nunca más vas a estar sola, vamos a llenar esta casa de luz y alegría”.

Marta Seco y Sandro Silva
Marta Seco y Sandro Silva
Marta Seco y Sandro Silva. Foto: D. G.
Pregunta.

El edificio llevaba décadas deshabitado y el último negocio de la planta baja, una oficina del Banco Santander, cerró sus puertas en 2018. ¿Cómo se cruzó en vuestras vidas?

Sandro.

La aventura empezó en 2019. Yo encontré Metrópolis de la misma manera que encontré a Marta. Un buen día, un amigo me dijo: “Oye, te voy a llevar a una fiesta de mi prima”. Yo no buscaba novia ni nada, yo estaba feliz como estaba, a mi aire. Pues fui a la fiesta y me encontré con Marta, y aquí estamos. ¡Ah!, y que conste que la que me pidió salir fue ella. (Risas).

Pues con el edificio, igual: un buen día nos cruzamos con un vecino, Javier Celma, que es el propietario, y nos dijo: “Deberíais abrir un restaurante en Metrópolis”.

Marta.

Nos lo pensamos y unas semanas después fuimos a visitarlo. Primero nos enseñaron los locales y luego el resto de plantas. Nos sorprendió el contraste. Por fuera, la fachada imponía carácter, belleza; pero por dentro era un espacio olvidado, estrecho y apagado, sin la vida que promete desde la calle.

Sandro.

Nos empezamos a enamorar, cada vez más, y llegó la pregunta del millón: ¿estamos preparados para este barco?

Marta.

Un día nos dijeron que toda la parte de arriba iba a ser un coworking. Y nosotros: “¡Ostras, no puede ser!”; y ahí empezamos a hablar con Javier más seriamente. En verdad, en ese momento nosotros estábamos volcados en la expansión internacional, no se nos pasaba por la cabeza abrir nada en Madrid. Pero la corazonada seguía ahí. Había algo muy poderoso en Metrópolis, una energía dormida increíble.

Paseamos planta por planta y aquello era como abrir cajones llenos de sorpresas, cada piso tenía más potencial que el anterior. Y ahí lo vimos claro: si lo hacíamos tenía que ser a lo grande, con toda la fuerza y toda la carne en el asador, reforzando equipos y sumando talento polivalente para abrir este nuevo camino. Sabíamos que teníamos que tomárnoslo con calma, porque no era un proyecto cualquiera.

Sandro.

La otra duda era: y si lo cogemos, ¿qué hacemos con él?; porque, evidentemente, no todo podía estar dedicado a la restauración. Teníamos que encontrarle un sentido.

Marta.

Fueron meses intensos, de análisis, de números y de reflexión profunda. Sabíamos que el proyecto exigía un concepto integral, había que imaginar un universo completo. Trabajamos duro hasta que todo cuadró.

Sandro.

De repente, lo tuvimos clarísimo y Javier nos preguntó: “¿Vais a poder con todo el edificio?”. Y nosotros: “Sí, podemos con todo si tú nos ayudas”. Y empezamos a hablar, sobre todo Marta, que es una negociadora brillante. El problema no era tanto la financiación, sino delimitar qué se podía hacer y qué no se podía hacer en un inmueble tan protegido como este.

La victoria alada, uno de los rasgos más emblemáticos del skyline madrileño

En 1972 el edificio pasó a manos de la compañía Metrópolis, que cinco años más tarde sustituyó la escultura de remate por una Victoria Alada de bronce del escultor Federico Coullaut Valera.

La victoria alada, uno de los rasgos más emblemáticos del skyline madrileño
Pregunta.

¿Orgullosos del esfuerzo?

Sandro.

Mucho, porque han sido seis años intensos, y ahora que todo está a punto de materializarse sentimos una felicidad inmensa. Tenemos claras dos cosas: que el edificio nos estaba esperando y que va a ser el club más bonito del mundo.

Marta.

Sobre todo, queremos que Metrópolis, con toda su simbología, nos sirva para contar algo en lo que creemos de verdad y nos diferencia del resto del mundo: nuestra forma de vivir, la forma en la que los madrileños y los españoles sabemos disfrutar de la vida. El cómo cultivamos el encuentro, cómo disfrutamos alrededor de una mesa, cómo nos divertimos y, sobre todo, cómo somos capaces de conectar con personas y perfiles diferentes con la máxima naturalidad. Nuestro arte de vivir nos hace únicos, es nuestra esencia. Metrópolis es marca España.

Sandro.

En España hay mucho talento.

“La azotea será un jardín secreto suspendido sobre Madrid”
Pregunta.

Por un lado, estarán los socios y, por otro, estaremos el común de los mortales. ¿De qué podrá disfrutar, por ejemplo, un periodista de ingresos medios en Metrópolis?

Marta.

El socio tendrá prioridad absoluta en todos los espacios. De los más de 6.000 metros cuadrados del edificio, aproximadamente habrá 1.500, los de la planta calle, en los que podrán entrar todos los madrileños y visitantes que lo deseen para disfrutar día y noche en un ambiente realmente único.

Marta Seco y Sandro Silva
Marta Seco y Sandro Silva. Foto: D. G.
Pregunta.

Por descontado, en el club, nada de fotos, ¿no?

Marta.

Exacto. La discreción es una de nuestras premisas fundamentales. Queremos que quienes formen parte de Metrópolis sientan este lugar como un refugio donde pueden relajarse, conversar y disfrutar con total tranquilidad. La privacidad es una forma de cuidado, un lujo contemporáneo. Nuestro propósito es que cada persona se sienta como en casa, en un entorno acogedor de confianza y discreción.

Pregunta.

Entendemos que con las 19 habitaciones y la azotea ocurrirá lo mismo, ¿verdad?

Marta.

Las suites y la azotea serán una extensión natural del alma del club. Cada habitación está pensada como una obra de arte habitable. La idea es que el descanso se convierta en otra experiencia única.

La azotea será un jardín secreto suspendido sobre Madrid. El acceso seguirá la misma filosofía: exclusividad con sentido, hospitalidad con criterio.

Queremos que quienes vivan o visiten estas estancias comprendan que Metrópolis no es un espacio más, sino un universo donde cada detalle cuenta. Todo está pensado para inspirar, emocionar y hacer sentir.

“Metrópolis nos ha obligado a crecer y a superarnos como nunca habríamos imaginado. Sin duda, es el gran reto de nuestras vidas”
Pregunta.

Ahora que ya casi estáis, ¿cuál ha sido el principal reto —por no decir el principal dolor de cabeza— que os ha planteado el proyecto?

Marta.

No ha habido un solo dolor de cabeza, ha habido miles.

Sandro.

No te imaginas la cantidad de veces que hemos discutido. (Risas).

Marta.

En un proyecto tan largo como este, el reto ha sido mantener la ilusión como el primer día. Tú entras con toda la pasión del mundo, con las ideas claras, pero no siempre es fácil. Adaptar un edificio antiguo a las necesidades actuales es un inmenso quebradero de cabeza. Intervienen tantos organismos y disciplinas que mantener la ilusión y la coherencia ha sido clave. Los retos han sido muchos y todos nos han ayudado a crecer.

Sandro.

La mayor dificultad ha sido traducir nuestra visión a un lenguaje que todas las partes entendieran: arquitectos, instituciones, técnicos, artesanos… Había que armonizar tradición y modernidad, respetar el alma del inmueble y al mismo tiempo hacerlo funcional y contemporáneo.

Marta.

Eso y diferenciarnos para ofrecer algo completamente nuevo a un perfil de socio de alto nivel, personas viajadas, de miras amplias, con una visión global del mundo a las que debemos sorprender con algo más.

Sandro.

La ilusión ha sido nuestro motor. Ahora, solo ahora, es cuando vamos a disfrutar de verdad. Metrópolis será completamente diferente a todo lo que hemos hecho en estos veinte años y nos ha obligado a crecer y a superarnos como nunca habríamos imaginado. Sin duda, es el gran reto de nuestras vidas.

Marta Seco y Sandro Silva. Foto: S. B.
Marta Seco y Sandro Silva
Pregunta.

¿Cuántos socios va a tener?

Marta.

El crecimiento de Metrópolis será orgánico y muy medido. No buscamos cantidad sino afinidad. Queremos que cada miembro aporte espíritu al club con sensibilidad, elegancia y curiosidad. No seremos un club elitista, más bien una comunidad viva que represente la esencia de Madrid y su apertura al mundo. Crecer despacio es la mejor garantía de mantener esa autenticidad.

Sandro.

Ya hemos tenido que cerrar el primer cupo de membresías. ¡Tenemos lista de espera! La verdad es que nos emociona ver cómo grandes amigos y clientes siguen creyendo en nosotros; muchos se sumaron al proyecto desde el primer momento, a pesar de haber mantenido en secreto todos los detalles. Nos gustan los misterios hasta el final. (Risas).

“Con Metrópolis queremos contar lo que nos diferencia del resto del mundo: la forma en la que los madrileños y los españoles sabemos disfrutar de la vida. Metrópolis es marca España”
Pregunta.

¿Cómo va a ser la comunidad Metrópolis?

Marta.

Los socios serán personas con criterio. Mujeres y hombres que aprecian lo esencial, que viajan, crean, lideran, inspiran y suman. Todos comparten una misma sensibilidad: el gusto por lo bien hecho, por lo verdadero; personas con energía vital, elegantes por naturaleza y sofisticadas, pero, y esto es importante, sin pretensiones. Los socios de Metrópolis serán los mejores embajadores de Madrid ante el mundo, ese tipo de gente que traspasa fronteras.

La escalera

Una preciosa escalera historicista, diseñada por los padres del edificio, Victor-Jules Février y Raymond Février (padre e hijo), vertebra todo Metrópolis.

La escalera
Pregunta.

Habéis contado con los mejores, con Rubio Arquitectura —estudio especializado en la reforma de edificios protegidos y simbólicos— y con el talento sin límites del barcelonés Lázaro Rosa-Violán, sin duda, uno de los interioristas más importantes del mundo en este momento. ¿Cómo ha sido volver a trabajar con Lázaro?

Sandro.

A veces bromeo con que Marta pasa más horas con Lázaro que conmigo… Y no estoy tan lejos de la realidad. (Risas).

Marta.

Lázaro tiene ese punto de genialidad y humildad que hace que todo sea fácil. Es una persona muy generosa que nos ha dejado participar. (Risas). Sí, sí, no todos los interioristas estrella tienen la voluntad de entenderse con la idea original que se les plantea. Lázaro es una maravilla, tiene una visión y una inteligencia emocional que marcan la diferencia. Y, además, sabe rodearse de equipos fantásticos. Aprovecho para destacar la increíble labor de mi querida Cristina Huguet.

Pregunta.

Metrópolis nace de la excelencia. ¿No va siendo hora de que España empiece a venderse como debe, mientras otros países, con menos potencial, nos adelantan por derecha e izquierda?

Marta.

Estamos en un momento extraordinario. España, y especialmente Madrid, vive un renacimiento cultural, gastronómico y emocional sin precedentes. Durante años hemos tenido talento, creatividad y una forma de vivir admirada en todo el mundo, pero quizá nos faltaba creérnoslo de verdad. Hoy eso está cambiando: estamos aprendiendo a comunicar lo que somos, a proyectar con orgullo nuestra identidad y a defender un estilo de vida que combina tradición, modernidad y espontaneidad.

Sandro.

Yo siempre he creído que soy el mejor. (Risas).

Marta.

Los españoles hemos sido demasiado críticos con nosotros mismos, pero eso ya está cambiando.

“Todos los conceptos gastronómicos de Metrópolis serán un homenaje a la excelencia del producto español”
Sandro.

Nosotros somos el primer grupo nacional que ha sido capaz de montar restaurantes en cinco capitales principales que además funcionan muy bien. Abrir un restaurante puede hacerlo cualquiera con dinero; que funcione, que conecte, que tenga alma… Eso ya es otra cosa. Ahí está Amazónico, de la calle Jorge Juan para el mundo.

Marta.

De hecho, todos los conceptos gastronómicos del proyecto serán un homenaje a la excelencia del producto español. Y seguiremos, como siempre, en la línea de la cocina de Sandro: el respeto por el producto.

Sandro.

Mi cocina siempre ha tenido una premisa clara: la mejor materia prima tratada con todo el máximo cariño, sin estropearla. En Metrópolis, cada propuesta gastronómica será un tributo a la riqueza de nuestro país: al mar, a la tierra y a los productores que trabajan con pasión y conocimiento. Queremos poner en valor lo que tenemos y mostrarlo con orgullo. La excelencia no está en la ostentación, está en la pureza.

Pregunta.

¿Vais a replicar alguno de vuestros restaurantes en Metrópolis?

Sandro.

¿Replicar nosotros? ¡Jamás! (Risas). Olvídate de eso.

“Yo soy el loco que agarra a Marta y se tira de la avioneta porque, claro, sabe que el paracaídas lo va a abrir ella”
Pregunta.

Está claro que sois corazón y cabeza, ¿pero cuál es el secreto de vuestra ya mítica química?

Sandro.

Mira, yo soy el loco que agarra a Marta y se tira de la avioneta porque, claro, sabe que el paracaídas lo va a abrir ella. (Risas).

Marta.

Sandro es impulso y pasión, pero también algo más muy importante: visualiza el éxito como nadie, y eso es fundamental.

Sandro.

Somos muy diferentes.

Marta.

Sí. Él conoce el negocio desde pequeño gracias a su tío, que era un genio de la cocina. Yo entré sin tener ni idea. Mi padre es médico, mi madre profesora, yo economista. Pero al final, efectivamente, formamos un buen tándem. Sandro aporta la intuición, la fuerza y el saber hacer; yo, la estructura, la estrategia y la visión de conjunto.

Sandro.

Somos el mejor equipo.

La historia de Sandro y Marta
La historia de Sandro y Marta

Estando en Brasil, donde nació, y casi sin saberlo, Sandro dio sus primeros pasos en el universo de la cocina junto al amor de su madre, la persona que le inspiró y dibujó su futuro. De padre asturiano, se instaló en Oviedo con 14 años. Llegó para ser futbolista, pero una lesión le alejó del césped. Aprendió a cocinar junto a su tío, el gran Fernando Martín, en Trascorrales, el mítico restaurante que, en muchos sentidos, fue precursor de la cocina moderna, admirado, entre otros, por el mismísimo Juan Mari Arzak.

Marta, asturiana, economista, nunca imaginó que acabaría enamorada del mundo de la restauración, del interiorismo y, sobre todo, del arte de hacer que las personas se sientan bien. Hoy disfruta como nadie creando conceptos e historias consistentes que triunfan en las principales capitales del mundo. En su cabeza hay orden, visión y emoción.

En la historia de Marta y Sandro intervienen también varios ángeles de la guarda: los padres de ella —con un profundo sentido de la familia y siempre con los pies en la tierra—, el tío Fernando —que enseñó a Sandro a alcanzar la maestría—, Antonio Gala —que les convenció para que alquilasen un local de su propiedad en la calle Jorge Juan para abrir El Paraguas—, el ovetense Sabino Fernández Campo —que adoraba Trascorrales y quiso seguirles la pista en Madrid— o Juan Carlos I —que empezó a ser su cliente fiel gracias a la recomendación de Sabino, por entonces jefe de la Casa del Rey—.

Hoy, una Victoria Alada celebra orgullosa el empeño y el talento de esta pareja única. Su Día de la Victoria ha llegado.

Créditos
Texto: Fruela Zubizarreta
Diseño: Laura Martín
Foto: Daniel González y Sergio Beleña
Desarrollo: Luis Rodríguez y María Mateo