Qué se le regala a una amiga rica que lo tiene todo: nosotros sí tenemos la respuesta
Con la Navidad a la vuelta de la esquina, Jabón y Papel, en Madrid, se nos antoja como la boutique de jabones artesanales definitiva para hacer regalos ricos en olor, textura y pureza. Porque regalar con el alma es mejor que regalar con la Visa
Todos tenemos una amiga forrada, por no decir podrida de dinero, que además es hija única. ¿Caprichosa? Nooo… La cosa, que acertar con ella es imposible porque lo tiene todo antes de que llegué a las tiendas, y luego se aburre de todo a los dos días. Pero es divertida y maja, sobre todo cuando te la llevas de festival y desparrama y te muestra, a corazón abierto, sus miedos e inseguridades. Vamos, que los ricos también lloran, como la historia bien se empreña en demostrarnos. Como todos. Bueno, al grano, que no se le puede regalar nada caro porque no lo va a valorar. ¿Entonces? Para dar en la diana hay que mover otros hilos, los que sostienen el alma y la memoria emocional.
Paseando por el centro de Madrid encontramos la respuesta a estas cuitas trascendentales: una pequeña y encantadora tiendecita, Jabón y Papel, que nació de una idea muy concreta: traer la cultura del jabón más exquisito y el papel de regalo más bonito a Madrid. A partir de ahí se ha construido un universo de jabones, papeles y pequeños objetos que giran alrededor del mismo gesto: elegir un detalle pensando en alguien muy especial y presentarlo de forma divina.
Los jabones artesanales, elaborados en España, son el corazón del proyecto. Se hacen con aceite de oliva y aceites esenciales, y se perfuman con esencias naturales como argán, rosa mosqueta o caléndula, además de aromas muy reconocibles como azahar, violeta, pistacho, cereza u hoja de higuera, entre otros. Hoy ofrecen más de 24 variedades, lo suficiente para que cada persona encuentre algo que encaje con su piel y con su manera de oler.
La otra gran obsesión es el papel. Aquí no se utiliza un envoltorio cualquiera: se trabaja con papeles de algodón fino importados de India e Italia, muchos de ellos procedentes de imprentas artesanas como Remondi, en la Toscana. Son papeles pensados para durar, con diseños cuidados, que se venden tanto por hojas como acompañando a los jabones.
En Navidad, esa combinación se traduce en varias fórmulas. La más sencilla es el jabón perfecto: una pastilla artesanal, aromática y personalizable en tamaño, fragancia y papel decorativo, que permite ajustar el detalle al bolsillo de cada uno. Un escalón más arriba están los sets sensoriales, que reúnen jabón, vela perfumada y papel artístico hecho a mano, listos para colocar bajo el árbol sin añadir nada más.
La boutique también se ha convertido en un pequeño punto de encuentro para quienes disfrutan de la papelería fina. Hay cuadernos de diseño, packs de lápices, bolsas hechas a mano y una selección de papeles de algodón impresos en talleres tradicionales, que funcionan bien como regalo para personas románticas que aún escriben a mano, o dibujan o simplemente valoran los objetos bien hechos.
La fundadora, Marta Huerva Pascual, cuida aspectos que suelen pasar desapercibidos: el corte del jabón, el pliegue del papel, la armonía de colores que se presenta en la tienda. Con más de un centenar de papeles y una oferta ya consolidada de velas, aguas de colonia y bombas de baño, Jabón y Papel se ha ganado un público que no busca ostentación —empezando por nosotros mismos—, sino regalos discretos, bien pensados y hechos aquí.
Todos tenemos una amiga forrada, por no decir podrida de dinero, que además es hija única. ¿Caprichosa? Nooo… La cosa, que acertar con ella es imposible porque lo tiene todo antes de que llegué a las tiendas, y luego se aburre de todo a los dos días. Pero es divertida y maja, sobre todo cuando te la llevas de festival y desparrama y te muestra, a corazón abierto, sus miedos e inseguridades. Vamos, que los ricos también lloran, como la historia bien se empreña en demostrarnos. Como todos. Bueno, al grano, que no se le puede regalar nada caro porque no lo va a valorar. ¿Entonces? Para dar en la diana hay que mover otros hilos, los que sostienen el alma y la memoria emocional.