Mandi Ciriza (AMC Networks): “Si te crees alguien por salir en la tele, eres estúpido”
Si hay alguien en este país que sepa cómo funciona la televisión en España, esa es nuestra protagonista. Generadora de audiencias millonarias en los 90 y directora ahora de los mejores canales de estilo de vida, queda 'llama Ciriza' para rato
“Tengo la inmensa suerte de trabajar en una compañía americana donde la experiencia es un valor irrenunciable", Mandi Ciriza. (Foto: Bernardo Doral)
Si tuviésemos que elegir un modelo que ejemplificase a la perfección a una alta ejecutiva, a una mujer con poder acostumbrada a desenvolverse con soltura en un mundo de hombres —como el de la industria audiovisual—, elegiríamos a Mandi Ciriza (Madrid, 1961). Curtida detrás de las cámaras, directora de muchos programas de éxito que hoy forman parte de la historia de nuestra televisión, creadora de formatos redondos… Todo en Ciriza, como en un buen guion, resulta fascinante; su relato, atrapa. De becaria en Antena 3 Radio a Antena 3 Televisión, de la productora Videomedia a Fremantle, de Filmax a Multicanal, y de ahí a superjefa en AMC Networks, la factoría de entretenimiento estadounidense que ha regalado al mundo varias de las mejores series de todos los tiempos, léase ‘Breaking Bad’, ‘Mad Men’ o ‘The Walking Dead’.
Mandi siempre, o casi siempre, está en ‘modo organizadora’, lo lleva en la sangre. Da igual que estés brindando con champagne en una fiesta deliciosa en la terraza más bonita de Madrid una tarde de verano; si Ciriza ve algo que no le cuadra, automáticamente, entra en acción. Si la dejasen, sería capaz de reorganizar el catering, las puertas de entrada y salida de los camareros y hasta el presupuesto anual del restaurante.
De padre vasco y madre gallega, entendió desde bien pequeñita cuál tenía que ser su lugar en el mundo. “Nací en una familia muy numerosa; soy la octava de nueve hermanos, una posición complicada. Siempre digo que ser la penúltima es fastidiado: a los 2 años ya me mandaron al colegio con los demás porque había nacido otro bebé. Él se quedó como el ‘pequeño de la casa’ y yo, de golpe, pasé a ser mayor. Además, crecí rodeada de chicos; las chicas eran las mayores. Yo lo que quería era tener mi lugar, y eso hay que peleárselo desde el principio”.
Tiempo de conocer en profundidad el carrerón de la senior vice president de canales lifestyle de España y Latinoamérica de AMC Networks. Como diría Don Draper, nuestro más adorado publicista: “El éxito va de destacar, no de encajar”.
Mandi Ciriza. (B. Doral)
PREGUNTA. Empecemos por el principio. ¿Cómo fue tu infancia?
R. Fue una infancia feliz en una familia ruidosa y cariñosa. Mi madre venía de una familia gallega antiquísima y mi padre era donostiarra hasta la médula. Él siempre me decía: “Eres maravillosa, pero tienes un defecto: eres muy vasca”. (Risas). Y es cierto, soy muy reivindicativa. Siempre fui muy clara y directa, reaccionaba enseguida ante la injusticia. De pequeña tenía clarísimo que, o me lo peleaba o me quedaba sin merendar; entre tantos chicos, tuve que buscarme la vida.
P. La necesidad agudizó tu ingenio.
R. Sin duda. La necesidad agudiza el ingenio de una manera absoluta. Creo que mi creatividad viene de ahí. A mí los juegos de mis hermanos no me interesaban, así que aprendí a vivir en mi mundo. Me fascinaba la cocina, los ingredientes, hacer mezclas… En mi familia siempre se ha cocinado muy bien y eso lo llevo en los genes; quién me iba a decir que acabaría dirigiendo los canales de gastronomía en español (Canal Cocina y El Gourmet) más importantes.
Esto me recuerda a una anciana que conocí en una aldea de México que me explicó el origen de los escamoles (huevos de hormiga) diciéndome: “Ay, mijita, cuando no tienes otra cosa, buscas debajo de las piedras”. Donde otros veían piedras, ellos veían proteínas. Por eso me cuesta entender a la gente que hoy vive tan sobreprotegida y sobreestimulada. Si no tienes necesidades dejas de pensar.
“Mi padre siempre me decía: 'Eres maravillosa, pero tienes un defecto: eres muy vasca’”
P. Tienes mucho carácter, ¿tuviste claro qué estudiar?
R. Estudié en un colegio de monjas y en aquella época se pensaba que si eras bueno estudiando tenías que hacer Ciencias. Yo era buena en ambas ramas, pero me gustaban más las Letras. Sin embargo, me orientaron mal y empecé Medicina. Duré muy poco. El primer día que vi un trozo de cadáver en formol me desmayé. Ahí supe que no era lo mío y me cambié a Periodismo en la Complutense.
P. ¿Cómo fueron tus inicios profesionales?
R. Empecé haciendo prácticas en Antena 3 Radio. Me pusieron en informativos y economía, y no me gustó nada; me parecía todo muy encorsetado y yo soy una persona a la que le interesa la gente. Por suerte, me pasaron al magacín de la mañana y ahí descubrí que el entretenimiento y los temas humanos eran lo mío.
Me casé muy joven, a los 23 años, con mi primer y único amor. Nos fuimos a Alicante por su trabajo y dejé la radio, pero enseguida me quedé embarazada y volvimos a Madrid. Allí tuve la suerte de reencontrarme con mi gran maestra, Consuelo Berlanga. Ella había dado el salto a la televisión y me fui con ella.
Mandi Ciriza. (B. D.)
P. El boom de las televisiones en la España de los 90. ¿Cómo viviste aquella etapa?
R. Fue una escuela brutal. De repente, con poco más de 30 años, me vi como subdirectora de un programa diario de tres horas en directo. En aquella época, la televisión era el paraíso de las oportunidades; no había muchos profesionales especializados y si eras espabilado y tenías pasión, ascendías rápido. Trabajábamos como bestias, con una adrenalina constante.
Después de Consuelo, dirigí programas de música y folclore, donde conocí a todas las grandes de España, desde Rocío Jurado hasta Paquita Rico. Y luego llegó el boom de 'Lo que necesitas es amor'. Me llamaron para ser la directora de contenidos. Era una apuesta arriesgada: un reality de sentimientos puro y duro; nunca se había hecho nada así. Conseguimos audiencias millonarias.
“En los 90, la televisión era el paraíso de las oportunidades; no había muchos profesionales especializados y si eras espabilado y tenías pasión, ascendías rápido”
P. Se oyen muchas leyendas sobre los egos de las “estrellas” de aquella época dorada. ¿Cómo gestionabas tú la vanidad de los presentadores?
R. He visto a presentadores endiosados, creyéndose el centro del universo, y también he visto su caída. Es un proceso casi matemático: suben como la espuma, se crean un séquito que les baila el agua, y a los tres meses, cuando el programa se acaba, nadie les coge el teléfono.
Y luego estaba Jesús Puente, la normalidad hecha persona. Él era la voz de mi conciencia, mi Pepito Grillo. Me decía: “Mandi, sé lo que soy: un actor de pueblo que viene a hacer su trabajo”. Esa humildad me marcó. Yo siempre tuve claro que mi trabajo estaba detrás de las cámaras y que la fama es efímera. Si te crees alguien por salir en la tele, eres estúpido.
“He visto a presentadores endiosados, creyéndose el centro del universo, y también he visto su caída. Si te crees alguien por salir en la tele, eres estúpido”
P. ¿Los casos de 'Lo que necesitas es amor' eran reales?
R. Absolutamente reales. Teníamos un equipo de redacción enorme leyendo miles de cartas. Seleccionábamos las historias, las contrastábamos y, aunque a veces guionizábamos la forma de contarlo para que se entendiera mejor en pantalla, la emoción era real. Defiendo mucho la autenticidad de aquella etapa frente a lo que vino después, donde sí se empezaron a inventar casos y a usar actores. Nosotros éramos, dentro de la locura de la tele, gente honesta.
Mandi Ciriza. (B. D.)
P. Tras esa vorágine, diste un giro hacia la gestión y la creación de formatos. En esa transición, firmaste un proyecto muy personal: 'Hijos del corazón'. ¿Cómo se te ocurrió?
R. Nació de una frustración personal. Quisimos adoptar y tener un tercer hijo, pero el proceso burocrático era tan tremendo que no lo logramos. Me quedé con esa espina clavada y pensé: “Si no puedo adoptar, haré un programa sobre la adopción”. Se lo vendí a Filmax y lo escribí para mostrar todas las caras de la adopción. Se emitió en TVE y fue precioso, mi manera de canalizar ese deseo. Fue en ese momento, hacia 2004, cuando Eduardo Zulueta —director general de Fremantle Media y una figura clave en mi carrera— me llamó. Habían comprado Canal Cocina y quería que yo lo dirigiera.
“Puse Canal Cocina y a los cinco minutos ya se me habían ocurrido seis programas nuevos. Al día siguiente acepté ser su directora”
P. Viniendo de las grandes audiencias, ¿cómo transformaste un canal temático, más bien aburrido, que pasaba inadvertido?
R. Al principio dudé. Yo venía del prime time masivo y esto era un canal de pago pequeño, que en ese momento era básicamente un recetario estático. Mi miedo era aburrirme. Le pedí a Eduardo dos días para pensarlo. Llegué a casa, puse el canal y a los cinco minutos ya se me habían ocurrido seis programas nuevos. Al día siguiente acepté.
Llevo veinte años con Canal Cocina y no me he aburrido ni un día. Convertimos un recetario en un canal con alma. Empezamos con formatos revolucionarios como 'Los 22 minutos de Julius' —cocina en tiempo real— o tematizando la parrilla con menús económicos y cocina para invitados. Luego aplicamos la misma fórmula al lanzar el canal Decasa, que fue más difícil, pero logramos especializarnos en reformas y decoración práctica.
Mandi Ciriza. (B. D.)
P. Hoy eres vicepresidenta senior de canales lifestyle de una multinacional. ¿Cómo se ve el liderazgo femenino y el talento senior desde tu posición?
R. En el mundo del lifestyle siempre ha habido mucha presencia femenina, así que no he sentido ese techo de cristal. En AMC Networks España tenemos paridad en el comité de dirección. Para mí, más que el género, la clave es la inteligencia emocional. En este trabajo tratas con gente “profana” en televisión —cocineros, decoradores— y necesitas mucha psicología para sacar lo mejor de ellos.
“Para mí, más que el género, la clave es la inteligencia emocional”
Respecto a la edad, España tiene un problema gravísimo: parece que a partir de los 50 te has quedado obsoleto. Yo tengo la inmensa suerte de trabajar en una compañía americana donde la experiencia es un valor irrenunciable. Cuando nos compraron, yo tenía cincuenta y tantos años y, lejos de despedirme por alguien más joven, me ascendieron y me dieron Latinoamérica. Entienden que el poso y la calma que dan los años no se aprenden en un máster.
“Tengo la inmensa suerte de trabajar en una compañía americana donde la experiencia es un valor irrenunciable. Entienden que el poso y la calma que dan los años no se aprenden en un máster”
P. ¿Tienes ganas de jubilarte?
R. ¡Para nada! Me da pena ver a veces a jóvenes que llegan sin ilusión. Yo, a mis 64 años, sigo teniendo la misma pasión que el primer día. Mientras siga sintiendo eso y siga aportando, no me voy a ir. No trabajo por dinero, trabajo porque me divierte y porque mi “tercer acto” todavía no ha terminado. Me queda mucho por hacer.
Si tuviésemos que elegir un modelo que ejemplificase a la perfección a una alta ejecutiva, a una mujer con poder acostumbrada a desenvolverse con soltura en un mundo de hombres —como el de la industria audiovisual—, elegiríamos a Mandi Ciriza (Madrid, 1961). Curtida detrás de las cámaras, directora de muchos programas de éxito que hoy forman parte de la historia de nuestra televisión, creadora de formatos redondos… Todo en Ciriza, como en un buen guion, resulta fascinante; su relato, atrapa. De becaria en Antena 3 Radio a Antena 3 Televisión, de la productora Videomedia a Fremantle, de Filmax a Multicanal, y de ahí a superjefa en AMC Networks, la factoría de entretenimiento estadounidense que ha regalado al mundo varias de las mejores series de todos los tiempos, léase ‘Breaking Bad’, ‘Mad Men’ o ‘The Walking Dead’.