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Este es el riad más hermoso de Marrakech, oculto tras mil y un callejones en el laberinto de la medina
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HOTELES DIVINOS

Este es el riad más hermoso de Marrakech, oculto tras mil y un callejones en el laberinto de la medina

Bienvenidos a Anayela, un singular riad con mucha historia, artesanía, misterio, un desayuno glorioso y el mejor servicio de la hermosa, antigua y siempre divina ciudad de Marrakech. Adorarás perderte en ella y en él

Foto: Anayela conserva la estructura clásica de los riads tradicionales en los que todo gira en torno a un patio central con piscina. (Cortesía)
Anayela conserva la estructura clásica de los riads tradicionales en los que todo gira en torno a un patio central con piscina. (Cortesía)

Los vínculos con Marrakech se generan de forma automática y visceral. A la también llamada Puerta del Atlas o la amas o la odias: no hay término medio y todo sucede en un instante. Tras muchos años visitando esta ciudad, creemos haber dado con el quid de la cuestión: si tu visión del mundo es formal, ordenada y aséptica, no viajes nunca a Marrakech. Si todo lo anterior te importa un pito, si adoras el caos con forma de laberinto, la huella del tiempo y la belleza no canónica, Marrakech es tu destino.

Y en cada viaje, un riad. En esta ocasión tocó mapear el cuadrante noreste de la medina, el que colinda con el mercado de las pulgas local, un rastro increíble, extramuros, en el que apenas verás extranjeros: solo locales y algún que otro viajero intrépido curtido en mil batallas. Lo que sí garantizamos, si te entregas a la labor con ojo entrenado, es que acabarás encontrando algo hermoso y con historia a precio de risa.

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Pero para que todo esto ocurra es necesario que Anayela, uno de los riads más hermosos de esta ciudad casi milenaria (suma 956 años), se cruce en tu destino. Anayela, que fonéticamente viene a decir: “Yo soy Yela”, es un palacete con más de 300 años escondidísimo en el laberinto de la medina; en él vivió la hermosa joven que le da nombre y, dicen, de vez en cuando, se sigue notando su presencia, tal era el amor que ella le tenía a su preciosa casa.

Hoy, recuperado con las mejores técnicas tradicionales —pocos artesanos tan buenos como los de este rincón del mundo—, Anayela funciona como riad de cinco exclusivas habitaciones, patio central con piscina, terraza con vistas a los tejados y la cordillera del Atlas, y preciosos espacios comunes. Cada pieza del mobiliario, cada mueble, cada lámpara, cada alfombra, cada adorno está hecho a mano.

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El riad conserva la estructura clásica de estas casas tradicionales en las que todo gira en torno al patio central con piscina. De las cinco habitaciones deluxe, dos están en la planta baja y las otras tres, en la primera planta, donde también encontramos un adorable salón marroquí de cómodos sofás en los que tumbarse a placer y fumar lo que se tenga a mano (tampoco es obligatorio).

Anayela proporciona muchos y buenos momentos a lo largo del día; nuestros favoritos son el primer canto a la oración escuchado bajo las sábanas al amanecer y el ágape matutino al que, desde ya, y no nos duelen prendas, tildamos de mejor desayuno de riad de todo Marrakech.

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Abury Hospitality Academy

Con suerte, si sus otros hoteles y negocios no la tienen viajando por el mundo, podrás conocer a Andrea Bury, propietaria de Anayela. Ella misma te contará los secretos de esta rehabilitación y todo lo relacionado con Abury Hospitality Academy, una academia de formación profesional impulsada por ella cuyo objetivo es ofrecer oportunidades educativas y laborales a mujeres jóvenes mediante la enseñanza de habilidades en el sector de la hostelería.

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El programa combina formación práctica en áreas como servicio hotelero, cocina, atención al cliente, higiene, idiomas y desarrollo personal, con el fin de facilitar su inserción laboral en hoteles, riads y restaurantes. Más que una escuela tradicional, la academia funciona como un proyecto social que promueve la autonomía económica, la igualdad de oportunidades y el desarrollo sostenible dentro de la comunidad local.

Tras pasar por Abury Hospitality Academy, acaban encontrando trabajo en Anayela, por supuesto, pero también en Four Seasons, The Oberoi Amanjena o Radisson Blu, entre otros.

placeholder Anayela. 28 Derb Zerwal, Marrakesh, Marruecos. (Cortesía)
Anayela. 28 Derb Zerwal, Marrakesh, Marruecos. (Cortesía)

Anayela organiza experiencias y actividades en Marrakech y alrededores si sus huéspedes así lo solicitan, incluidas excursiones personalizadas y visitas guiadas fuera de los circuitos turísticos habituales.

El mejor secreto es que, superados los primeros callejones laberintíficos que protegen Anayela, se llega a una calle algo más ancha y luminosa; si la sigues en línea recta, aunque a veces se tuerza, llegarás al corazón mismo de la plaza Jemaa el-Fna y habrás atravesado el inmenso zoco de Marrakech como un auténtico local. Ojo, solo si la sigues en línea recta, aunque a veces se tuerza…

Anayela es historia, artesanía, misterio, un desayuno glorioso y el mejor servicio de la hermosa, antigua y muy divina Marrakech.

Los vínculos con Marrakech se generan de forma automática y visceral. A la también llamada Puerta del Atlas o la amas o la odias: no hay término medio y todo sucede en un instante. Tras muchos años visitando esta ciudad, creemos haber dado con el quid de la cuestión: si tu visión del mundo es formal, ordenada y aséptica, no viajes nunca a Marrakech. Si todo lo anterior te importa un pito, si adoras el caos con forma de laberinto, la huella del tiempo y la belleza no canónica, Marrakech es tu destino.

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