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MÁS PROBLEMAS PARA LA EXTENISTA

El Banco de Luxemburgo apela y vuelve a pedir prisión a Sánchez Vicario y Santacana

La extenista y su exmarido deben más de siete millones a la entidad bancaria, que se querelló contra ambos hace casi dos años. Tras su divorcio, se complica su situación

Foto: Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana. (Getty)
Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana. (Getty)

La pena de prisión vuelve a pesar sobre sus hombros. Arantxa Sánchez Vicario y su exmarido, Josep Santacana, no logran despejar sus problemas judiciales en pleno proceso de divorcio. El Banco de Luxemburgo ha apelado la decisión del tribunal español y ha pedido de nuevo el ingreso en prisión preventiva de la expareja, tal y como ha podido saber Vanitatis.

La entidad se querelló contra Arantxa a finales de 2016 por un presunto delito de alzamiento de bienes. El Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona admitió la querella a trámite, que se amplió contra Santacana y algunas empresas, una noticia que adelantó este medio en exclusiva. El tribunal, pudimos confirmar, considera que hay "indicios serios de crimilalidad".

Arantxa Sánchez Vicario el día de su boda con Josep Santacana.
Arantxa Sánchez Vicario el día de su boda con Josep Santacana.

El Banco de Luxemburgo ganó por la vía civil pero no por la penal (todavía) y como no ha cobrado ni un céntimo, pidió el ingreso en prisión de ambos o una fianza de diez millones de euros. El juzgado entendió que no había lugar y desestimó la petición, algo con lo que no está de acuerdo la entidad bancaria. Por este motivo, ha apelado y reclama de nuevo la pena de prisión.

La extenista listó su patrimonio en 2008, cuando se casó, y llegaba a los 35 millones de euros. Años después, se declaró en bancarrota y dijo que había sido su familia quien la había arruinado. Parece que el juez no le da demasiado crédito.

Andorra y Hacienda

El caso se remonta a los años más negros de su carrera, cuando decidió fijar su residencia en Andorra. Arantxa acumuló una deuda de 5,2 millones de euros con Hacienda por el impago de impuestos durante los años 1989 y 1993. Había declarado su residencia en Andorra y un juzgado decidió que no era cierto, por lo que debía abonar los impuestos impagados. La deuda, más los intereses, asciende a más de siete millones de euros.

Para hacer frente a esa deuda con Hacienda, pidió un aval al Banco Sabadell, un aval que fue contraavalado por un dinero que tenía depositado en el Banco de Luxemburgo. Al no pagar, el banco reclamó por vía civil y también por vía penal.

Declaración a distancia

El proceso, además, se ha demorado puesto que la extenista alegó que su estado de salud no era óptimo y pidió declarar por videoconferencia, algo que el juzgado también admitió. Con todo, estos días se la ha podido ver en París, donde se celebra el Torneo Roland Garros. Parece que todo progresa adecuadamente... Aunque no está siendo fácil.

Emilio Sánchez y Marisa Vicario con su hijo mayor, Emilio, y su hija pequeña, Arantxa. (Gtres)
Emilio Sánchez y Marisa Vicario con su hijo mayor, Emilio, y su hija pequeña, Arantxa. (Gtres)

No hay motivos de muchas alegrías en casa de la excampeona. Está viviendo una traumática separación del que ha sido su marido durante 10 años, un proceso que también se le ha girado en contra. Porque Santacana pidió que el divorcio se tramitara en España y no en Estados Unidos, algo en lo que los juzgados le han dado la razón.

Así, la extenista no podrá pedir dinero ni compensación alguna a su exmarido, puesto que después de casarse firmaron unas capitulaciones por las que ambos se comprometían a no reclamarse nunca nada. Las capitulaciones tienen valor en España, algo que se podía poner en duda en Estados Unidos, donde residía el matrimonio.

Todo en contra

El documento, que al principio ella se negó a firmar para proteger a su marido, se ha convertido ahora en su principal escollo para lograr acceder al dinero que podría tener Santacana, quien se hizo cargo del patrimonio de la campeona una vez se casaron.

Josep Santacana, con las llaves de su exyate en la boca, en una imagen de archivo. (Gtres)
Josep Santacana, con las llaves de su exyate en la boca, en una imagen de archivo. (Gtres)

Y era ese el motivo por el que la familia de Arantxa nunca quiso al yerno. Porque consideraban que quería "sangrar económicamente" a la pequeña de la casa para dejarla después "tirada". Los peores pronósticos, como suele suceder en estos casos, se han cumplido.

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