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Christina onassis murió a los 37 años

Las claves de la fortuna de Athina Onassis a los 30 años de la trágica muerte de su madre

La única heredera del armador griego Aristóteles Onassis no pudo disponer de su fortuna hasta que cumplió 30 años. Mantuvo duros litigios con la fundación que lleva su apellido

Foto:  Athina Onassis, en una imagen de archivo. (Reuters)
Athina Onassis, en una imagen de archivo. (Reuters)

Primero fue la huérfana que conmovía al mundo, después fue la heredera a quien todos envidiaban. Athina Onassis de Miranda es la única descendiente del multimillonario armador griego Aristóteles Onassis y la única hija de la fallecida Cristina Onassis. Y esa soledad en la que ha vivido siempre ha jugado a su favor porque ha sabido cómo luchar por sus bienes. Aunque no fue hasta los 30 años que la joven logró heredar todo lo que le correspondía: 800 millones de dólares, nada más y nada menos. Pobre niña rica.

Esta triste historia empezó hace ahora 30 años. El cuerpo de Christina Onassis fue hallado sin vida el 19 de noviembre de 1988 en la bañera de su apartamento en Buenos Aires. Las versiones oficiales informaron de que se trató de un ataque al corazón, causado por un edema pulmonar, pero hubo mucho informes que indicaron que se trató de un suicidio con barbitúricos. A sus 37 años, la única heredera de Aristóteles era ya una leyenda. Y con su muerte, dejaba a Athina en soledad, su única fuente de alegría, su pequeña de tres años.

Athina Onassis en un concurso de saltos.  (Reuters)
Athina Onassis en un concurso de saltos. (Reuters)

Athina Onassis puede recordar muy poco de su madre, quien la tuvo con Thierry Roussel. La relación de Christina y Thierry llenó miles de páginas. Eran dos jóvenes enloquecidos por los celos, sobre todo ella, quien no podía soportar que su pareja fuera un conocido playboy.

Así fueron los primeros años de vida de la pequeña Athina, quien había vivido en París, Fontainebleau y Suiza. Y a la muerte de su madre fue educada por su padre en Lussy-sur-Morges, un pueblito cerca de Lausana donde Roussel vivía con su novia. Athina se convertía en una niña multimillonaria, heredera de la fortuna de su abuela, Athina Livaos, pero de la mitad de la de su abuelo, Aristóteles Onassis. La otra mitad estaba destinada a la Alexandros Onassis Foundation.

El testamento de Christina era claro, no obstante. La hija de Aristóteles quería que el dinero de su hija no fuera gestionado por su ex, el padre de la pequeña, y para ello creó un comité compuesto por los asesores más cercanos a su padre. Antes de morir lo había dejado todo atado, recelosa de las intenciones de Roussel. Los hombres encargados de gestionar la fortuna de Athina fueron Stelios Papadimitriou, Pavlos Ioannidis, Apostolos Zabelas y Theodoros Gavrielides.

Athina Onassis, en 2015, en Madrid. (EFE)
Athina Onassis, en 2015, en Madrid. (EFE)

La joven no tuvo posibilidad de intervenir en la fundación de su abuelo y cuando cumplió 21 años emprendió acciones legales. Encargó a los prestigiosos abogados londinenses Baker & McKenzie que llevaran su demanda, porque los gestores cambiaron los estatutos para evitar que Athina pudiera intervenir y su participación en cualquier tipo de operación fue inexistente. Sin embargo, esa guerra había empezado mucho antes.

Cuando la niña había cumplido la mayoría de edad, Roussel empezó a moverse. Porque en aquella época la joven tenía novio, el jinete brasileño Álvaro de Miranda Neto, conocida como Doda, y el padre de la millonaria temía que intentara hacerse con su fortuna. Así lo dijo en numerosas ocasiones. Athina, según su padre, había sido siempre una persona frágil, alguien que no supo entender su posición y a quien la falta de la madre le causó muchos problemas. Su posición social y en el mundo, además, era algo que jamás entendió. Hasta que llegó su momento, claro.

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Antes, no obstante, su padre la convenció para poner toda su fortuna en un trust donde tanto grandes bancos como altos ejecutivos la gestionarían. Esto supuso que Athina no pudiera disponer de la totalidad de su dinero hasta que cumpliera 30 años. A cambio cada mes percibía entre 20.000 y 30.000 dólares para sus gastos. En 2015 llegó su momento, su 30 cumpleaños, y fue entonces cuando recibió los 800 dólares de su herencia. 300 millones en cash, 350 millones invertidos en compañías internacionales y 150 millones en lingotes de oro. Y pudo hacerse con la dirección de la fundación.

Alexis Mantheakis publicó en 2013 'Athina Onassis: en el ojo de la tormenta', una biografía en la que la retrata como una joven fría, que no se preocupa de su familia. No volvió a hablarse con su padre, quien ni siquiera la acompañó al altar el día de su boda (fue su suegro, el padre de Doda, quien lo hizo). Y cuentan las pocas personas que la conocen que sufre cuando sufren sus caballos. Poco más. La gran amiga de Marta Ortega, con quien comparte intimidades en los torneos internacionales de saltos, tiene una historia que ha llenado miles de páginas desde el día que nació.

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