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tras muchos años sin hacerlo

Los Lequio contra el cáncer: Ana y Alessandro vuelven a posar junto a su hijo

El joven asegura que sigue siendo “el chico despistado de siempre” pese a la bofetada de realidad que ha recibido en este tiempo

Foto: Ana Obregón y Lequio, junto a su hijo Álex. (Cordon Press)
Ana Obregón y Lequio, junto a su hijo Álex. (Cordon Press)

La familia unida jamás será vencida. Alessandro Lequio y Ana Obregón llevaban décadas sin posar juntos, pero lo han vuelto a hacer para compartir con los lectores de '¡Hola!' su Navidad más especial. Durante todo este año, la expareja ha luchado, mano a mano, con su hijo Álex para que este venza el cáncer que le diagnosticaron hace meses. Han sido tiempos terribles que el joven comparte en la publicación acompañado de sus progenitores.

Álex asegura que sigue siendo “el chico despistado de siempre” pese a la bofetada de realidad que ha recibido en este tiempo. “Cuando me pasó esto, digamos que me di cuenta de que no podía confiar en que, después de este tren, vaya a pasar otro. Y ahora estoy como loco, intentando saltar y subirme a cada uno que pasa”.

[Kiosco Rosa: El posado de Lequio y Obregón y el sorprendente amor de Makoke y Tony Spina]

¡Hola!
¡Hola!

El hijo del conde Lequio y Ana Obregón también asegura que le gustaría quitarle el estigma a la enfermedad que padece. “Me gustaría llegar a normalizar e incluso vulgarizar la palabra cáncer, para que la gente lo vea como un simple diagnóstico médico más”, asegura. “Yo no soy especial. Estoy en esta situación y hay personas que están en otra, peor o mejor que la mía. Creo y espero que esta simpatía que la gente me demuestra sea igual para todo el mundo”.

Álex Lequio en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Álex Lequio en una imagen de archivo. (Cordon Press)

El posado junto a sus padres no es casual, ya que el empresario afirma que solo tiene seis amigos y que “dos de ellos” son ellos. “La cercanía que tenemos mi madre y yo, yo y mi padre y los tres juntos, es tan fuerte que somos los mejores amigos. Creo que no hay acontecimiento sobre la faz de la tierra, ni siquiera una guerra nuclear, que pueda unirnos más (…) Tengo dos polares fundamentales en mi vida: el primero es la familia y el segundo es el trabajo. La ilusión más grande que tengo es parecerme empresarialmente lo más posible a mi abuelo. Si consigo ser una décima parte de lo que ha sido él, esa sería la mayor locura”, concluye.

Lo cierto es que Álex ha tenido que forzarse a ver la parte positiva de todo lo que ha pasado. Durante su estancia en Nueva York, ciudad en la que su madre decidió que debía tratar la enfermedad, ha podido visitar museos junto a su padre y descubrir sus rincones y restaurantes. “Si eres una persona muy feliz, que está siempre sonriendo, cuando te vienes abajo, en realidad, sigues estando en el lado positivo de las cosas. Yo nunca he pasado esa línea. Nunca”, concluye.

Óbregón junto a Lequio padre e hijo. (Cordon Press)
Óbregón junto a Lequio padre e hijo. (Cordon Press)

Y tal vez esa sea la mejor línea que ha aprendido durante estos meses en los que ha tenido que batallar contra el cáncer y parecía que todo se derrumbaba a su alrededor. “No voy a cambiar de camino, voy a seguir mi camino, pero voy a tener que esforzarme un poco más o andar con un poco más de esfuerzo para poder seguir a la misma velocidad”.

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