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acaba de recibir un premio

Hablamos con Ainhoa Arteta: "He notado el recrudecimiento en Cataluña"

La soprano llega a Barcelona tras pasar 24 horas ingresada en la clínica Ruber para una cura de sueño. Pide diálogo para el conflicto catalán y recuerda las peores épocas del País Vasco

Foto: Ainhoa Arteta en una imagen de archivo. (Getty)
Ainhoa Arteta en una imagen de archivo. (Getty)

Podemos decir que Ainhoa Arteta es, en estos momentos, la soprano más importante de España y así lo demuestra su agenda, intensa hasta el límite. Actualmente, está en Barcelona para recoger el premio de Txapeldun del Año, un galardón que entrega el Grupo Sagardi y que antes han recibido personajes como Karra Elejalde, Mikel Urmenieta y Ferran Adrià. Es la primera vez que gana una mujer y Arteta aprovecha el encuentro, divertido y alocado, para reivindicar a las mujeres de su familia.

Es lunes 17 de diciembre y la cantante ha llegado esta misma mañana a la capital catalana, directa desde la clínica Ruber, donde ha pasado 24 horas ingresada en una cura de sueño. Barcelona es un lugar especial para ella, una ciudad en la que estuvo hace poco para cantar en el funeral de otra diva, Montserrat Caballé. "No ha muerto, ha pasado a otro estado", dice Arteta con pasión.

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Esa pasión es la que la lleva al límite en su agenda y la que la ayuda a analizar la actualidad con severidad. Esta vasca vivió en su tierra los duros años de ETA y no quiere ni pensar en una Catalunya en conflicto. Y eso que ha notado, dice, "el recrudecimiento" de la vida en la sociedad catalana.

Ainhoa Arteta en Barcelona al recibir el premio Txapeldun del Año de manos del Grupo Sagardi. (ST)
Ainhoa Arteta en Barcelona al recibir el premio Txapeldun del Año de manos del Grupo Sagardi. (ST)

Pregunta: ¿Cómo has llegado a Barcelona?

R: Pues, mira, directa del hospital. Me fui a la Ruber y decidieron meterme en una cura de sueño. Por estrés, cansancio, les dije que no quería perderme esto (la entrega del premio) y estoy todavía en alerta. Pero, vamos, que yo ahora me voy a repasar, que tengo en Barcelona uno de los mejores pianistas, Marco Evangelisti, y ahora me voy a estudiar un rato. Y tengo que empezar los ensayos ya.

P: ¿Que te da tanto estrés?

R: ¿Quieres que te cuente? Pues de dos semanas a aquí, he hecho mi última Traviata en Málaga, durante la Traviata me vine a Barcelona a hacer el Réquiem de Verdi por el funeral de Montserrat Caballé, terminé y me fui a México a un concierto. Terminé y me fui a Jerez, donde tenía cuatro conciertos. Aunque entre esos cuatro conciertos tenía un recital en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, donde estrenamos mundialmente cinco obras de Lorenzo Palomo, compositor español que vive en Berlín, un ciclo de cinco canciones todas en cinco idiomas distintos. También estuve en Burgos, donde canté las últimas cuatro de Strauss. Y claro, hasta aquí, previo paso por Ruber para dormir un poco. Para intentar apagar un poco el cerebro.

P: ¡Te tienes que ir a una clínica para dormir!

R: Bueno, intentar apagar el cerebro, desconectar. Porque cuando estás estudiando tanto y a la vez tienes recitales, que me olvidaba: canté un concierto entero en San Sebastián en euskera antes de ayer (sábado). Imagínate. Que ayer (domingo) estaba en Madrid... Ya no es cansancio físico, sino mental, de haber estudiado y memorizado tantas cosas. El cuerpo te da un aviso y a la mañana del domingo me fui directamente a la Ruber y me ingresaron 24 horas.

P: ¿Terminas la comida y te vas a ensayar?

R: Después de recibir el premio tengo los ensayos de nuevo para el Liceo.

Arteta en una imagen de archivo. (EFE)
Arteta en una imagen de archivo. (EFE)

P: La muerte de Montserrat Caballé te ha puesto en el primer puesto de la lírica.

R: No, ni hablar. Para nada. La muerte de Caballé no ha sido una muerte. Genios como ella, como Victoria de los Ángeles, Strauss..., son seres que nunca mueren. Los seguiremos escuchando siempre. No mueren, cambian de estado, fluctúan. Cuando vine a cantar el Réquiem, era un canto a una agradecimiento y un reconocimiento a todo lo que nos ha dejado y lo que nos queda de ella.

P: ¿No te pesa, pues?

R: No, porque nadie sustituye a nadie. A la Caballé es imposible sustituirla, como es imposible sustituir a la Callas. ¿O Picasso tuvo un sustituto? Es lo mismo. Cuando hay un gran artista se intenta aprender de los que ha dejado y no se le sustituye. Tu sello tiene que ser personal e intransferible. Que cada ser crezca por su propio talento. En quien tengo muchísima esperanza es en la hija de ella, Montsita. La quiero mucho.

P: Pero no ha triunfado nunca y ha recibido duras críticas de los expertos.

R: Es verdad, no ha triunfado nunca. Pero crecer a la sombra de un árbol tan grande es muy injusto para ella. Yo os aviso: Monste Martí tiene que tener y tendrá su sitio en la lírica. Es el mayor legado que nos ha dejado su madre. Y te lo digo con toda mi alma y lo creo de verdad.

P: Vayamos al premio: has sido nombrada Txapelduna, la primera mujer en tantos años de historia.

R: Es el año de las mujeres. El año pasado vino Elena Arzak a recoger el premio que se le dio a la ciudad de Donosti. Vino la hija de Arzak. Seré la primera pero no la última y es lo que me hace ilusión. En la vida me ha tocado abrir muchos caminos que luego otras mujeres han disfrutado por propio derecho.

Ainhoa Arteta, en una imagen de archivo. (EFE)
Ainhoa Arteta, en una imagen de archivo. (EFE)

P: Lo cierto es que vives en un mundo que no se puede tachar de machista, precisamente.

R: Es cierto, para nada. Nuestros papeles los hacen las mujeres, ningún tenor puede hacerlo. No he crecido con eso. Hasta una cierta edad, en mi pueblo además ha existido el matriarcado y era mucho más fuerte que el txapeldun. Detrás de un txapeldun siempre había una mujer que se ponía lo pantalones, así es Euskadi. Eso lo he vivido y he crecido con la idea de que la mujer es muy fuerte; en el caserío y en cualquier cosa, la mujer tiene mucho protagonismo. Es la madre la que tiene la última palabra.

P: ¿Es lo que te ha dado fuerza para vivir tantos años en el extranjero?

R: Me fui con 18 años a Italia y con 24 a Nueva York, donde viví 19 años. Me inspiró mucho el arranque y fortaleza de las mujeres de mi alrededor. Las mujeres eran las que ponían en marcha el caserío, las que lo ponían a despertar. Mi tía Antoni, mi amona (abuela) Crispina, mi amona Ceferina...

P: Estás en Barcelona, ciudad que conoces bien. ¿Crees que se ha euskadizado Catalunya?

R: Me daría mucha pena que fuera así. Yo he vivido esos años, esos momentos, en Euskadi. Lo último que quisiera para Cataluña es eso. Igual porque he vivido mucho y he viajado mucho, pero creo que la suma y la multiplicación siempre dan buenos dividendos, la resta y la división dan malos. No quisiera por nada del mundo que Catalunya sufriera lo que ha sufrido el País Vasco. Estoy convencida de que estamos en un cambio de ciclo y de que tenemos que tener todos las miras muy altas para poderlo entender y asimilar. Ahora es otra época. Sin llegar a ningún conflicto, de ninguna manera, y no por nosotros, por nuestros hijos. Yo quisiera que se llegara a una altura de miras para poder seguir conviviendo en unión, en tolerancia, respeto y admitir la diversidad de culturas y adecuarlas para que todos los podamos respetar y disfrutar.

P: Recuerdo ir a pasar algún verano a Euskadi y encontrar en los pueblos costeros banderas por todas partes, lemas sobre presos y la serpiente colgada en los ayuntamientos. ¿Has notado aquí ese recrudecimiento?

R: Sí, claro. He notado el recrudecimiento en Catalunya y no puede ser. Creo que no se debería llegar a ese punto. No nos conviene a nadie. Estamos en una etapa humana, quiero creer, que es suficientemente evolucionada para que lo que prime sea la cultura, el respeto a la misma y el respeto al individuo y sus ideologías, las que sean. Que ninguna ideología se coma a otra. Que todas las ideas puedan convivir en armonía; es que si no, volvemos a la época medieval y no nos interesa. Hay una vía de salida, como personas que hemos tenido la oportunidad de crecer y aprender en humanidades, en todo lo que nos puede aportar el conocimiento para poder afrontar esta situación de una manera sosegada, inteligente y dar un paso hacia delante. Sin perder nadie la identidad y sin ofender a nadie.

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