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RELACIONES FAMILIARES

La amarga Nochebuena en el palacio de Liria confirma la diáspora de los Alba

Parte de los hermanos ha preferido hacer otros planes al margen de la tradicional cena familiar que se organizaba cada 24 de diciembre en la mansión madrileña del clan

Foto: Carlos Fitz-James, duque de Alba. (Reuters)
Carlos Fitz-James, duque de Alba. (Reuters)

Este ha sido un año muy movido para los hijos de la añorada Cayetana. El clan, encabezado por el duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, ha dejado atrás definitivamente el luto y ha desempolvado los tiempos de las grandes fiestas en las mansiones familiares. En julio, el primogénito del duque de Aliaga, Luis Martínez de Irujo, dio la bienvenida a su primera hija, Mencía. Un poco más tarde, en septiembre, Tana Rivera celebró en La Pizana (Sevilla) su mayoría de edad con una fiesta de la que aún no se han apagado los ecos. Pero si de algo hemos hablado en los medios ha sido de la boda de Fernando Fitz-James, quien está llamado un día a ser duque de Alba, con Sofía Palazuelo. Fue el pasado 6 de octubre y estuvieron representadas las principales casas nobiliarias del país, incluida la Casa Real española a través de la reina Sofía.

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Pocos días después, Eugenia Martínez de Irujo celebraba sus 50 años en una fiesta organizada por su marido, Narcís Rebollo. A esa cita, plagada de rostros conocidos como Marta Sánchez o Carmen Lomana, ya no acudieron todos sus hermanos. Pocos días antes se había sabido que la familia mantenía un desencuentro a cuenta del funeral por el cuarto aniversario del fallecimiento de la duquesa de Alba. El 20 de noviembre de 2014, Cayetana murió en el palacio de Dueñas, en Sevilla, la misma ciudad en la que se había casado años antes con Alfonso Diez y donde fue finalmente enterrada.

Alfonso, Cayetano, Eugenia, Carlos y Alfonso Diez entran en la iglesia del Cristo de los Gitanos para dejar sus cenizas. (Getty)
Alfonso, Cayetano, Eugenia, Carlos y Alfonso Diez entran en la iglesia del Cristo de los Gitanos para dejar sus cenizas. (Getty)

Cayetano Martínez de Irujo organizó un funeral por los cuatro años del fallecimiento de su madre en la ciudad andaluza, pero no fue secundado por sus hermanos. Ellos prefirieron recordarla en Madrid. Hubo cruce de acusaciones más o menos públicas para señalar quién se había olvidado de quién. Y el resultado ha sido una Nochebuena algo atípica donde la diáspora familiar ha escenificado el peliagudo momento que están viviendo.

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Según ha podido saber Vanitatis, parte de los hermanos ha celebrado estas fiestas con sus parejas y su familia directa, como ya ocurrió en la Nochebuena del año pasado. En aquella ocasión, Cayetano Martínez de Irujo se rebeló contra su hermano Carlos y no acudió a la tradicional cena familiar que se organiza en el palacio de Liria. La razón en aquella ocasión fue que Carlos prefería que Genoveva Casanova, la exmujer de Cayetano, no se uniera a la celebración por estar separados desde hace años.

La diáspora se ha vuelto a reproducir hace apenas unos días. Cayetano no ha acudido este año a la celebración de la Nochebuena en el palacio de Liria. Alfonso Martínez de Irujo, por su parte, no ha vuelto a pisar el palacio familiar en esta fecha tan señalada desde que falleció su madre. Tampoco el editor Jacobo Siruela ha participado del festejo familiar, y han sido sus hijos, Brianda y Jacobo, quienes han viajado a Cataluña para pasar unos días juntos.

Según avanzan las familias, es ley de vida que cada una encuentre su propio camino. Aunque en el caso de los Alba, ese proceso se lleva a cabo con luz y taquígrafos.

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