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los hermanos se llevan de maravilla

Fin de la guerra por la herencia entre los hijos de Palomo Linares

Ahora, de nuevo, El Palomar ha vuelto a ser noticia al haberla adquirido los tres hijos del torero por una cifra que rondaría los cuatro millones de euros

Foto: Palomo Linares. (CP)
Palomo Linares. (CP)

Durante un tiempo, los hijos del desaparecido Sebastián Palomo Linares y Marina Danko mantuvieron una relación distante, pero en este momento los tres disfrutan de una buena convivencia fraternal y pasan tiempo juntos en El Palomar. Esta finca, en Toledo, fue el hogar familiar del matrimonio Palomo Danko y sus vástagos hasta que llegó el divorcio.

Ahora, de nuevo, El Palomar ha vuelto a ser noticia al haberla adquirido los tres hijos del torero por una cifra que rondaría los cuatro millones de euros, según 'El País' al empresario taurino Eduardo Lozano, propietario a través de la Sociedad Agrícola de La Sagra. Es el propio Lozano el que explica la operación mercantil a Vanitatis y cómo se encuentra la relación entre los hijos de su gran amigo y casi hermano Sebastián Palomo Linares.

Palomo Linares con su novia en una imagen de archivo. (CP)
Palomo Linares con su novia en una imagen de archivo. (CP)

"Todo ha vuelto a su cauce. He traspasado las acciones y la finca es de los tres hermanos, que tienen una relación espléndida. Han sabido gestionar el tema económico y Miguel, aparte de vivir en El Palomar, va a ser el que saque rentabilidad a la finca a través de alquilarla para eventos de todo tipo. Es un lugar muy especial y perfecto para organizar bodas. Sebastián, el mayor, es un hombre muy sensato y con una capacidad importante para gestionar y equilibrar los intereses de todos ellos. El padre estaría muy orgulloso de cómo han sabido apartar los malentendidos y sacar beneficios de la que siempre fue su casa. Son muy buenos chicos".

Vanitatis también se ha puesto en contacto con Sebastián Palomo Danko, que ha preferido no hacer declaraciones directas. Se mantiene al margen de su pasada vertiente pública y está feliz con el anonimato. Titulado en Empresariales y en Derecho, ha vuelto a ejercer su profesión, tiene su propia empresa y vive alejado de la notoriedad de hace unos años. A través de una persona de su confianza ha querido aclarar y confirmar los datos que facilitaba a este medio Eduardo Lozano. El resumen de su mensaje es que mantiene una buena relación con sus hermanos, que los tres estuvieron juntos este fin de semana en la finca "encantados y disfrutando de la vida en el campo. Los acuerdos a los que han llegado pertenecen a su intimidad y lo que sí quiere dejar muy claro es que no hay malos rollos entre ellos”.

El primer desencuentro entre los hermanos fue a raíz de la separación de sus padres. Miguel fue el mayor apoyo de su padre y Sebastián de su madre. Andrés, el pequeño, era menor de edad y no tuvo opción al tener la custodia Marina Danko. Con el tiempo los arreglaron al margen de las desavenencias conyugales de sus progenitores. Lo que nadie imaginaba, y menos la familia directa, fue que Sebastián Palomo Linares falleciera tras una operación cardíaca definida como de gravedad media.

Murió tres días antes de cumplir setenta años y con la vista puesta en celebrar su boda con la jueza Concha Azuara. Se llegó a decir que incluso estaba más que dispuesto a arreglarse afectivamente con los tres hijos. Una decisión probable por parte de Palomo Linares, que no era dado a cambiar de parecer pero sí sabía lo importante que era la unidad familiar. Lo primero que hizo cuando empezó a ganar dinero fue comprar una casa a sus padres y después apoyar y sacar adelante a sus hermanos.

Palomo con Concha Azuara. (CP)
Palomo con Concha Azuara. (CP)

Esa decisión quedó en el aire con su muerte, igual que las informaciones que se dieron en aquel momento con respecto a la herencia y a la titularidad de la finca El Palomar (Toledo), que fue siempre el domicilio familiar del torero. Él lo llamaba su paraíso. Allí recibía a sus amigos de todo el mundo, pintaba y vivió antes de morir con su novia, Concha Azuara. Lo que no era del dominio público era que ese campo que compró en 1981 dejó de ser de su propiedad cuando tuvo problemas con Hacienda.

Los hermanos Lozano, que fueron sus descubridores y a los que Palomo Linares hizo ganar mucho dinero, le echaron una mano. Eduardo Lozano lo contaba así a Vanitatis: “Tuvo problemas con Hacienda, con préstamos hipotecarios y con negocios que no le salieron bien y le embargaban El Palomar. Lo que hice fue comprarla en el año 1997”. Los ganaderos nunca se platearon ejercer como propietarios y Palomo Linares vivió allí hasta que falleció en el hospital madrileño Gregorio Marañón el 24 de abril de 2017.

La finca volvió a formar parte de la logística empresarial de Eduardo Lozano, que nunca puso pegas para que los hijos pasaran en el campo el tiempo que quisieran. De hecho. Miguel Palomo Danko aprovechó esa oportunidad y se instalaba temporadas como el mismo Lozano contaba a Vanitatis. El ganadero, empresario y propietario nunca tuvo intención de quedarse con El Palomar y ha dado todo tipo de facilidades a los hijos del gran amigo y casi hermano Sebastián Palomo Linares.

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