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ADIÓS AL GENIO

Elio Berhanyer lo perdió (casi) todo, salvo el honor y la gloria

El diseñador fue desahuciado de su taller en el año 2010 y sus empresas entraron en concurso de acreedores. No pudo superar la crisis, a pesar de su reconocimiento como creador

Foto:  Elio Berhanyer en Cibeles Fashion Week 2010. (Getty)
Elio Berhanyer en Cibeles Fashion Week 2010. (Getty)
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Con la muerte de Elio Berhanyer, desaparece también un genio de la moda, plenamente reconocido como tal en vida. Un innovador, un valiente, un testigo privilegiado de una época irrepetible que tuvo la fortuna de vestir a mujeres como Ava Gardner o a su íntima amiga la condesa de Montarco. Sin embargo, como le sucedió a tantos creadores, el prestigio no se tradujo siempre en beneficios económicos, y en los últimos años de su vida tuvo que ver cómo su empresa era arrastrada por la crisis sin remedio.

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El episodio más dramático ocurrió en el año 2010, cuando las costureras que trabajaban para el diseñador llamaron a la prensa para denunciar que hacía meses que no cobraban. Las trabajadoras mantenían buena relación con Berhanyer, al que adoraban, pero la gestión económica ya no estaba en sus manos. El creador, con una trayectoria de cerca de cincuenta años en el sector y más de cien colecciones, estaba siendo devorado por las implacables fauces de la crisis económica.

La realidad era que Berhanyer había tenido que cerrar su emblemático taller de la calle Fortuny, en Madrid, tras ser desahuciado por impago del alquiler. Tampoco podía pagar a sus trabajadores. En los años setenta, el diseñador ya había vivido un severo bache que le había obligado a cerrar, pero logró salir a flote y volvió a abrirlo unos años más tarde. Ahora no iba a producirse el milagro de nuevo.

Elio Berhanyer, en la pasarela Cibeles. (EFE)
Elio Berhanyer, en la pasarela Cibeles. (EFE)

En 2006, Elio Berhanyer se había asociado con una empresa especializada en la confección de camisas, Artesanos Camiseros, con la Comunidad de Madrid y con la antigua Cajamadrid para relanzar su marca. El teletipo que informaba de la nueva aventura empresarial del diseñador no podía ser más rimbombante: "El objetivo de la nueva sociedad es impulsar el negocio de alta costura y entrar en nuevos campos aprovechando el tirón de la marca y para ello se abordarán importantes inversiones. Para Francisco Moreno, presidente de Artesanos Camiseros y uno de sus principales accionistas, se trata del mayor salto en la estrategia de la empresa porque se entra en un nuevo campo, la alta costura. Artesanos, no obstante, seguirá con la fabricación de camisería a medida, donde es líder mundial".

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Un año después, los socios lanzaron Berhanyer Tailor, una nueva empresa para la confección y distribución de trajes para hombre hechos a medida. Fue, en realidad, la única iniciativa que salió de aquel acuerdo. La falta de ventas, de estrategia comercial, de adaptación a los nuevos tiempos y la coyuntura económica aniquilaron el proyecto. En 2010 Berhanyer se veía obligado a cerrar su taller y, una a una, también las tres tiendas que tenía en España (dos en Madrid y una en Córdoba). Artesanos, Elio Berhanyer Ibérica y Berhanyer Tailor no duraron mucho más y en diciembre de 2012 entraban en concurso de acreedores.

En realidad, fue una época durísima para los creadores españoles, que casi se ven arrasados. Victorio & Lucchino sobrevivieron a duras penas. Amaya Arzuaga, Miguel Palacio y Javier Larrainzar dejaron la moda y hoy llevan una vida alejada de la industria (bueno, Palacio es zapatero). Adolfo Domínguez está consiguiendo remontar el bache, pero ha vivido momentos muy complicados.

El diseñador, junto a la condesa de Montarco y otras modelos. (EFE)
El diseñador, junto a la condesa de Montarco y otras modelos. (EFE)

A pesar de su quiebra como empresario, la industria de la moda no dejó de arroparle como diseñador brindándole todo su reconocimiento, como el Premio Nacional de la Moda, que recibió en 2011. Elio Berhanyer se refugió en Córdoba, donde la universidad había creado una cátedra para que el creador pudiera impartir clase. Lamentablemente, la escasez de recursos también acabó con ella.

"Fue un golpe duro"

"Lo triste de Córdoba es que me interrumpieran la cátedra por falta de dinero. Eso me puso muy triste. Fue un golpe muy duro, muy duro, no sabes cuánto de duro fue para mí. Cuando me lo ofrecieron tuve mis dudas, porque no he sido maestro de nadie, pero cuando empecé con mis alumnos a transmitirles lo que sabía... porque yo exigía que al final de curso tenían que hacer un traje cada uno y pasarlo en una pasarela. Y fue una de las etapas nuevas de mi vida, porque no había dado clase a nadie. Lo hacía lleno de ilusión", contaba en una entrevista con la Ser en diciembre de 2017.

En la hora del adiós, y a pesar de llevar más de cincuenta años trabajando, el diseñador ha fallecido sin propiedades. Salvo la inmortalidad, claro.

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