Gila cumpliría 100 años este martes: la cara más desconocida del humorista del teléfono
  1. Famosos
mitos y verdades

Gila cumpliría 100 años este martes: la cara más desconocida del humorista del teléfono

El artista que marcó un hito en la comedia televisada de nuestro país vivió entre América y España, donde dejó alguna que otra laguna personal que con el tiempo vio la luz

placeholder Foto: Peret y Gila en una foto de archivo. (Cordon Press)
Peret y Gila en una foto de archivo. (Cordon Press)

El arte de Miguel Gila (o don Miguel, como era conocido en el gremio durante sus últimos años de vida) residía en hacer de una ficticia situación bélica un monólogo desternillante. Una personalidad que hoy cumpliría 100 años. El madrileño fallecía hace 17 años dejando huérfano al humor nacional y colgando su famoso teléfono por última vez; un ‘teléfono roto’ que no siempre transmitió la veracidad exacta en lo que a su vida privada se refería.

[LEER MÁS: ¿Son estas las 12 mejores películas de humor?]

Conocido fue el desplante hacia su hija Carmen, famosa por haber narrado cómo fue su relación con su padre. Tras su nacimiento, este se negó a reconocerla desde México como descendiente, algo que esta reclamó ante la justicia.

Ella misma describe a Miguel Gila como alguien serio y poco cariñoso, un retrato alejado de la imagen que caló en el ideario popular que dibujaba a un personaje inocente y afable. Se sintió, en sus propias palabras, ‘abandonada’ por alguien a quien toda España admiraba. Tras la muerte del comediante, conseguiría el apellido legítimo.

Entre chiste y broma, Gila forjó una leyenda personal que no siempre fue del todo certera. Por ejemplo, quedó demostrado con el tiempo que nunca fue expulsado del país durante el franquismo (siendo él comunista confeso), ya que, de hecho, actuaba anualmente en el palacio de La Granja bajo expresa solicitud de Carmen Polo de Franco. Si se fue del país quizás fue por incomodidad política, pero no por el exilio al que él mismo refirió en su biografía escrita en los noventa.

En la década de los ochenta y tras el supuesto exilio que nunca ocurrió, Gila volvió de Argentina, país en el que trabajó varios años, e instauró el humor que lo distinguiría: la boina, el teléfono y las disparatadas charlas bélicas a través del teléfono. El resto es historia.

Los mitos que rodean al que pasara sus últimos años en Barcelona estrechando una fuerte amistad con Joan Manuel Serrat son muchos y variados. Algunos eran fáciles de descubrir a través de un rápido trabajo de documentación. Otros fueron aireados post mortem por la hija que nunca reconoció como tal. Esta ‘cara b’ de la leyenda nunca opacará esos monólogos del artista que descubrió a los españoles que una conversación bélica también podía entrañar un divertido mensaje.

[LEER MÁS: ¿Ha aprendido por fin a reírse?]

Señor con maletín

Detrás de toda gran historia hay otra que merece ser contada

Conoce en profundidad las 20 exclusivas que han convertido a El Confidencial en el periódico más influyente.
Saber más
Chistes
El redactor recomienda