Logo El Confidencial
APARTADO DE LOS FOCOS

Ricardo Bofill, ex de Paulina Rubio: de su caída a los infiernos a su nueva vida actual

El hijo del arquitecto Ricardo Bofill alcanzó una gran notoriedad por su boda con Chábeli Iglesias y su relación con Paulina Rubio

Foto:  Ricardo Bofill y Paulina Rubio, en una imagen de archivo. (Getty)
Ricardo Bofill y Paulina Rubio, en una imagen de archivo. (Getty)

Paulina Rubio está de plena actualidad en España por ser coach en 'La Voz', que esta misma semana concluye su primera temporada en Antena 3. Un papel en muchos casos cuestionado en las redes sociales, pero también celebrado por su buen hacer, que ya había demostrado anteriormente en formatos de estas características, tanto en México como en Estados Unidos.

Su participación en este espacio ha servido también para ser descubierta por la audiencia más joven de este talent show y que posiblemente es muy ajena a cómo fue su entrada por la puerta grande en nuestro país, de la mano de Ricardo Bofill, en aquel entonces ya divorciado de Chábeli Iglesias, con quien se casó en 1993 y de quien se separó tres años más tarde. Una relación que no acabó bien, aunque la hija de Isabel Preysler, en 2010, no quiso pasar por alto sus cualidades (también sus debilidades): "La gran diferencia entre Christian (su actual marido) y Ricardo es que uno no tiene vicios y el otro sí los tenía. Por lo demás, mi exmarido es un hombre muy capacitado, una gran persona", publicaba 'Vogue'.

Ricardo Bofill, padre. (EFE)
Ricardo Bofill, padre. (EFE)

[LEE MÁS: La Diada (de hace 25 años) en la que Chábeli y Ricardo Bofill celebraron su bodorrio]

Hijo del arquitecto de quien heredó su nombre y su profesión y de la bellísima actriz italiana Serena Vergano, Ricardo fue la estrella de irrepetibles páginas de la crónica rosa, que ahora nos parecen muy remotas, pero que en su época protagonizaron momentos muy virales, mucho antes de que se inventaran las redes sociales, como, por ejemplo, el vídeo que comercializaron de su historia de amor Ricardo y Chábeli, o su paso por programas como 'Tómbola' cuando Paulina era ya una diva más que consolidada en México desde su paso por el grupo Timbiriche, pero que en nuestro país no había logrado el reconocimiento masivo que le llegó con el lanzamiento del disco 'Paulina' (2000), del que logró vender nada menos que 400.000 copias solo en España.

Antonio José y Paulina Rubio, en los asaltos de 'La Voz'. (Antena 3)
Antonio José y Paulina Rubio, en los asaltos de 'La Voz'. (Antena 3)

Fueron casi nueve años de relación, entre 1995 y 2004, en los que la pareja generó todo tipo de titulares, algunos de ellos particularmente hirientes para la hija de la actriz Susana Dosamantes. Tanto que emprendió una lucha sin cuartel en los juzgados, que culminó en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, en el que siete magistrados, por unanimidad, condenaron en 2017 a España por no proteger el derecho al respeto a la vida privada y familiar. Atrás quedaban algunos episodios un tanto pintorescos como una boda africana celebrada en 1999, sin ninguna validez legal, pero de gran valor simbólico para ellos, o el diseño de una casa en Miami que tendría que haber sido el escenario de su vida familiar.

Paulina se casó posteriormente con Colate Vallejo-Nágera, padre de su hijo mayor y primer concursante confirmado para la nueva edición de 'Supervivientes', y tras una bronca ruptura, rehízo su vida junto a Gerardo Bazúa, a quien conoció en la segunda edición de 'La Voz México', de la que el ahora cantante fue finalista y con quien además de repetir la experiencia de la maternidad, también ha tenido serias diferencias que parecen haber superado. Por su parte, Ricardo comenzó una relación sentimental con la actriz Ana Turpin, quien sería la protagonista de su ópera prima y hasta el momento única película como director, 'Hot Milk', de cuyo estreno se han cumplido catorce años este 8 de abril.

[LEE MÁS: Colate Vallejo-Nágera confiesa que Paulina Rubio le ha hecho "mucho daño"]

Además de un debut en la literatura sin gran relevancia, 'Perséfone', que se remonta a 1995, al que siguieron 'Bajo mi piel', publicado tres años más tarde, y 'Yo no trago', que vio la luz en 2002, debemos subrayar que finalmente ha sido la arquitectura la profesión que se ha acabado imponiendo en su carrera. Era difícil escapar de la alargada sombra de su padre, uno de los profesionales de nuestro país con mayor predicamento internacional, pero lleva más de quince años labrándose su nombre propio con Ricardo Bofill Taller de Arquitectura (RBTA), donde trabaja con su progenitor en numerosos países.

De hecho, la capital rusa es una ciudad en la que está dejando su impronta desde 2012, como él mismo contaba a EFE en junio del año pasado: "Fue nuestra primera gran incursión en el urbanismo de Moscú. También fue la primera vez que la ciudad se abrió a ideas foráneas, porque en tiempos soviéticos solo los rusos podían intervenir en el suelo por sus implicaciones militares, estratégicas y energéticas".

Ana Turpin. (EFE)
Ana Turpin. (EFE)

Ya en 2016, en otra entrevista en 'RT', desvelaba el carácter cosmopolita de su trabajo. "Nos hemos centrado, sobre todo, en países de Norteamérica y Centroamérica. Latinoamérica es una asignatura pendiente y espero que hagamos más cosas allí. Es un reto importante, otro reto".

Ricardo aprovechaba entonces para rendir homenaje a su padre: "Es un arquitecto legendario, un maestro, es mi tutor, mi mentor, además de padre. Me ha llevado en la solapa por todas partes. Él tiene un equipo, algunos de ellos ya retirados, y mezclamos la experiencia de la vieja guardia con el frescor y lo nuevo de los jóvenes dinámicos, radicales en términos diseño".

Su confesión más valiente

Polifacético y con un background muy cosmopolita, Ricardo Bofill, a sus 54 años, nada tiene que ver con el hombre que en noviembre de 2002 protagonizaba un valiente artículo publicado por el escritor Miquel de Palol en en el que describía con gran valentía su salida de los infiernos, cuando aún estaba ingresado en la Clínica Quirón de Barcelona y se mostraba feliz por estar completamente 'limpio' después de quince años: "Me había vuelto un egoísta, me había convertido en una bête du circ, en un exhibidor folclórico de mí mismo, metido en una espiral de falta de respeto por la familia, por las mujeres y por mí mismo. Era un sádico hedonista que causaba daño a los demás sin que me afectase. Mi padre me aconsejó un doctor, una eminencia apreciada internacionalmente. Me reconoció y recomendó el ingreso inmediato. Ni un minuto más. Cuando entré aquí, me daban tres meses de vida si continuaba con ese ritmo".

Casi 20 años después, Ricardo Bofill ha cumplido su palabra de apartarse de esa vida autodestructiva y se encuentra en un momento vital excepcional.

Famosos

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios