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OBITUARIO

Pitita Ridruejo: la única española a la que quiso conocer Andy Warhol

Fue una mujer que supo combinar clase y moderneo, alternar con héroes de la Movida y reinas de corte clásico, lo religioso y lo mundano

Foto:  Pitita Ridruejo. (Getty)
Pitita Ridruejo. (Getty)

La reina Sofía, la princesa Margarita de Inglaterra, las mujeres Kenneddy, Andy Warhol, Julio Iglesias, María Jiménez, la vidente de El Escorial, Alaska, Mario Vaquerizo, el padre Pilón (experto en exorcismos), Nureyev, la Begum Salima, monjas de clausura y hasta brahamnes de la India fueron algunas de las amistades que formaron parte de la vida de Pitita Ridruejo. Una mujer excepcional tanto en su imponente aspecto físico como en su manera de ver la vida.

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Uno de sus grandes amigos, Julio Ayesa, recuerda los momentos tan felices y únicos que compartieron. “Era una mujer de mundo. Lo mismo nos subíamos a un camello para atravesar el desierto que se colocaba un sari con sus joyas impresionantes para recibir en su residencia de Londres cuando su marido Mike, embajador de Filipinas, organizaba una recepción o la veías patinando en los jardines de Saint James con su hija Claudia. Era diferente, original y muy generosa”, concluye Ayesa.

Pitita y Julio Ayesa, cruzando el desierto. (Cortesía de Julio Ayesa)
Pitita y Julio Ayesa, cruzando el desierto. (Cortesía de Julio Ayesa)

Recuerda como Pitita tomaba el té con la reina Isabel y paseaba con la princesa Margarita como dos buenas amigas por algunos de los circuitos turísticos en las que ambas coincidían. Llamaba más la atención Pitita que la amiga regia por su altura y su especial peinado que nunca cambió. Contaba que su marido nunca la había visto sin peinar y sin maquillar durante las más de cinco décadas que estuvieron casados.

La hermana real pasaba temporadas de incógnito en la villa que el matrimonio Stilianopoulos tenía en Marbella en la urbanización Los Monteros. La princesa inglesa respondía invitando al embajador y su mujer a la isla Moustique. En alguna ocasión, el matrimonio coincidía con los novios de Margarita y Pitita, por aquello de no meter la pata, se dirigía a ellos en un primer momento como 'darling' y no se complicaba la vida. La naturalidad imperaba en su vida y sobre todo la generosidad. “Nunca criticaba a nadie y le molestaba que esos comentarios se hicieran en su presencia. Muy habitual en los ambientes sociales. Cuando pasaba eso procuraba escabullirse”, explica Ayesa.

Pitita, Julio Ayesa, Pat Kennedy y Antonio Alonso. (Cortesía de Julio Ayesa)
Pitita, Julio Ayesa, Pat Kennedy y Antonio Alonso. (Cortesía de Julio Ayesa)

La visita de Warhol

Esperanza Ridruejo, que así era su nombre de pila, nació en Soria y era capaz de meterse en la cocina y sentarse para charlar con el servicio mientras estos preparaban la cena para los niños. Uno de sus rasgos principales de carácter era amoldarse a cualquier circunstancia. Cuando Andy Warhol pasó por Madrid para presentar una exposición a la única persona que tenía interés en conocer era a la “embajadora”. Le había hablado de ella Pat Kennedy, de la que Pitita era amiga. Las mujeres Kennedy y también formaban parte del grupo de invitadas en Marbella.

El día del encuentro con Warhol en el hotel Ritz, Pitita acudió con la fotógrafa María España (mujer de Umbral) que trabajaba para el grupo Zeta, cuyo dueño, Antonio Asensio, había convencido a Pitita para que le hiciera una entrevista. Al llegar se encontró con una habitación patas arriba. Warhol quería impresionarla y organizó esa puesta en escena. Pitita Ridruejo ni se inmutó. Se sentó en el suelo y comenzó a charlar con el artista como si el desastre que la rodeaba no fuera con ella.

Pitita, Julio y el actor Kabir Bedi. (Cortesía de Julio Ayesa)
Pitita, Julio y el actor Kabir Bedi. (Cortesía de Julio Ayesa)

Culto y cine

Otra de sus facetas que llevaba con naturalidad era su religiosidad. Acudía a las concentraciones y apariciones marianas en El Escorial y explicaba cómo ella había vivido la experiencia de ver en directo el baile del sol previo a la llegada de la Virgen. No la molestaba que no la creyeran y lo único que decía era que ella había vivido esa experiencia. Tenía también un libro de oraciones que enseñaba a quien lo quisiera ver donde la cara de una Virgen del Carmen aparecía con manchas que aseguraba eran lágrimas. En un viaje en AVE con destino a Sevilla para acudir a la boda de la infanta Elena mostraba a los periodistas la página y aseguraba que cuando había una gran tragedia las lágrimas se marcaban más.

A diferencia de mujeres de su generación que se preparaban solo para casarse, sus padres quisieron que tuviera una importante formación. Estudió el bachillerato en el colegio de La Asunción en Madrid, después continuó en Suiza y más tarde Literatura Inglesa en Belmont (Reino Unido). A estos conocimientos se añadía su facilidad para la música. Tocaba el piano y llego a 'suplantar' a María Callas en un cameo que le pidió Federico Fellini para la película 'Roma'.

Compartiendo velada con Julio Iglesias. (Cortesía de Julio Ayesa)
Compartiendo velada con Julio Iglesias. (Cortesía de Julio Ayesa)

Solía decir que tuvo la suerte de formar parte de una familia de banqueros e intelectuales que facilitaron la vertiente académica tanto de los hombres como de las mujeres Ridruejo.

Pitita vivió una vida plena llena de experiencias que le hicieron tener un perfil único y diferente.

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