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UNA CARRERA BRILLANTE

Candela Peña: tres Goyas, un hijo, las trabas a partir de los 40 y la terapia psicológica

La actriz se encuentra en un gran momento profesional y estrena nueva serie como protagonista, 'Hierro', de Movistar

Foto: Candela Peña, protagonista de 'Hierro'. (Movistar+)
Candela Peña, protagonista de 'Hierro'. (Movistar+)

Candela Peña no es una mujer a la que se le llegue por la vanidad. En la ceremonia de los Goya de 2017, quien firma este artículo se encontró a la actriz y le dijo que era como la Meryl Streep española, ya que la nominan al Goya casi por todos sus papeles y ya tiene tres, por 'Te doy mis ojos', de Icíar Bollaín; 'Princesas', de Fernando León de Aranoa, y 'Una pistola en cada mano', de Cesc Gay. La actriz catalana, lejos de sentirse halagada ante estas palabras, respondió: "Pues muy bien, que me den trabajo, porque llevo meses sin rodar y tengo que pagar la luz y las facturas".

No parece ser su situación actual, porque el trabajo no le falta, entre el teatro, con funciones de corte muy distinto como '1 deseo' y 'Consentimiento'; la pequeña pantalla (ahora llega la serie 'Hierro' a Movistar, de la que es protagonista absoluta) y el cine (sus dos últimos trabajos son 'Salir del ropero' y 'Black Beach', aún están pendientes de estreno). Lo que no significa que se esté haciendo millonaria. Ni mucho menos...

Candela no es muy dada a dar entrevistas, pero cuando lo hace cada una de sus palabras son dinamita. Porque, como ella misma ha admitido, la diplomacia no es una de las características que definen su carácter. Así, en 'El País' manifestaba en marzo del año pasado que era de combustión rápida: "Sí, y esto me pasa factura con todo: amistades, parejas. Me lo tengo que tratar, y me lo trato. Ahora no voy a terapia (psicológica) porque ando mal de pasta y le debo mucho a mi madre, pero volveré".

Con su Goya por 'Una pistola en cada mano'. (EFE)
Con su Goya por 'Una pistola en cada mano'. (EFE)

La actriz evidenciaba en esa entrevista sus prioridades. La mayor, su hijo Román, que tiene ocho años y que cursa sus estudios en un colegio privado. "En eso es en lo único que he sido fiel a mí misma. Con esta profesión, es lo único que le voy a poder dejar: un cole donde haga contactos. Su madre no trabajará, pero él conocerá gente".

En esas mismas fechas, en plena promoción de la obra 'Consentimiento', también se ponía ante los micrófonos de la Cadena Ser y hacía un diagnóstico de cuál es la situación de las actrices a partir de cierta edad: "Cuando cumples 40 años, a no ser que seas el pibón de los pibones, el cine deja de llamarte".

Aún así, Candela está muy satisfecha de su trayectoria y reconocía que, de alguna manera, estaba predestinada a dedicarse a esta profesión: "Soy la hija de los dueños del bar del lado del cine de mi pueblo. (...) Como molestaba en el bar y era muy pequeña, mi madre me decía: 'Dile al señor Ramón (el acomodador) que te deje pasar'. Me daba vergüenza pedírselo, así que hacía un poco el show para que me dejara", rememoraba esta entrañable anécdota la actriz, que también destacó que cuando demolieron el cine, el alcalde del pueblo le regaló tres butacas, porque sabia lo que significaban para ella y que a día de hoy las sigue teniendo en el salón de su casa.

En el Festival de Cine de Málaga de 2013. (EFE)
En el Festival de Cine de Málaga de 2013. (EFE)

Esta franqueza que la caracteriza la puso en el primer plano cuando en 2013 recogía su tercer Goya. Un discurso en el que desvelaba los delicados momentos que le había tocado pasar: "Hace tres años que no trabajaba. En estos tres años he visto morir a mi padre en un hospital público donde no había mantas para taparla y le teníamos que llevar el agua. (...) En estos tres años ha nacido un hijo de mis entrañas y no sé qué educación pública le espera. En estos tres años he visto gente sin trabajo que se mata por no tener casas. Esta alegría no me amarga nadie. Os pido trabajo, tengo un niño que alimentar".

Quizás desearía (y merece) trabajar más, pero pocas actrices de su generación tienen una carrera tan brillante como la suya desde que debutara en 'Días contados', de Imanol Uribe, en 1994. Acumula seis nominaciones a los Goya (y tres logrados), dos premios del Festival de Málaga por 'Ayer no termina nunca' y 'Torremolinos 1973', cuatro premios de la Unión de Actores, a los que ha optado en ocho ocasiones, dos candidaturas a los Premios Feroz y un Fotogramas de Plata.

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