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UN ASUNTO ESPINOSO

El Gobierno trata de recuperar el pazo de Meirás: leyendas de la casa de los Franco

El Gobierno ha presentado una demanda contra la familia del dictador por considerar fraudulenta la venta de la emblemática propiedad gallega

Foto:  El pazo de Meirás.
El pazo de Meirás.

Basándose en un documento notarial desconocido que ha sido hallado por los abogados del Estado, según publica 'El País', el Gobierno de Pedro Sánchez acaba de reclamar a la familia Franco la propiedad del pazo de Meirás, considerado actualmente un bien de interés cultural.

Por su parte, los Franco, que están obligados a abrir la casa al público un determinado número de días al año, pusieron a la venta el pazo el año pasado por 8 millones de euros. Un movimiento auspiciado por los nietos del dictador y acelerado tras el fallecimiento de la única hija de Franco, Carmen Polo. Ese mismo año unos activistas ocuparon el pazo con el objetivo de que este fuera “devuelto al pueblo”. El Ayuntamiento de Sada por su parte declaró a la familia Franco “persona non grata”.

Pero para conocer la historia de este emblemático y polémico rincón gallego, tenemos que remontarnos a 1893, el año en el que se puso la primera piedra de este pazo señorial, situado en Sada, a unos 10 km de A Coruña, y que mandó construir nada menos que la célebre escritora Emilia Pardo Bazán, que poco se imaginaba las idas y venidas que tendría la casa en los siglos venideros cuando organizaba fiestas y banquetes con lo más granado de la cultura de la época. Unamuno, por ejemplo, acudía con frecuencia a la casa.

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Tras la muerte de Emilia, en 1921 y el asesinato en 1936 de su hijo Jaime y del nieto de la condesa a manos de unos milicianos tras el estallido de la Guerra Civil, la propiedad queda en manos de su hija Blanca Quiroga de Pardo Bazán y de Manuela Esteban-Collantes, viuda de Jaime, que deciden donarlo a la Compañía de Jesús.

Retrato de Emilia Pardo Bazán, del pintor coruñés Joaquín Vaamonde Cornide.
Retrato de Emilia Pardo Bazán, del pintor coruñés Joaquín Vaamonde Cornide.

Entonces, en 1938 con el conflicto bélico aún en marcha, las autoridades franquistas coruñesas deciden ofrecer el pazo a Francisco Franco como residencia veraniega, no permitiendo siquiera la entrada a la hija de Emilia Pardo Bazán para recuperar sus pertenencias.

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Para ello se crea la Junta Provincial Para el Pazo del Caudillo, que procede a recaudar los fondos necesarios para financiar la adquisición de la propiedad. Expropiaciones forzosas, falangistas recaudando casa por casa, desvío de fondos públicos... Todo lo que rodeó a aquella compraventa simulada fue un tema de lo más escabroso. Según los abogados del Estado, este contrato sirvió para crear "artificiosamente la apariencia de que Francisco Franco adquiría ese mismo inmueble por un precio de 85.000 pesetas", una cantidad que los letrados califican de "irrisoria".

Tras tomar posesión del pazo junto a su familia, entre ellos su hija, Franco viajó a Santiago, donde desfiló por las calles y accedió a la catedral bajo palio. El dictador, que alternaba los veraneos entre Galicia y San Sebastián, solía jugar al tenis en Meirás y al golf en el cercano club de La Zapateira, mientras en el embarcadero de Sada o el Club Náutico de A Coruña estaba anclado su yate, el Azor.

 Franco, en su yate. (Getty)
Franco, en su yate. (Getty)

La capilla del pazo ha sido escenario de numerosas bodas. Además del de la propia escritora, que contrajo matrimonio allí en 1868 con José Quiroga, en 1977, se dieron el 'sí, quiero' Merry Martínez-Bordiú con Jimmy Giménez-Arnau. En 1996 le tocó el turno a Arancha Martínez-Bordiú y en 2008 a Leticia, la hija de Merry y Jimmy. Además, Luis Alfonso de Borbón pidió allí la mano de su esposa, Margarita Vargas, en 2004. No faltó quien vio una provocación en que los Franco siguieran usando la propiedad para sus eventos familiares.

Y para sumar un misterio a un pazo con mucha historia, tras la muerte del caudillo, un incendio aún hoy rodeado de incógnitas se originó en el pazo. Fue la noche del 18 de febrero de 1978 y aunque se habló de un cortocircuito, los guardias civiles encargados de custodiarlo declararon haber cortado la electricidad aquella noche.

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