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según aquellos que los vivieron

15 años sin Carmina Ordóñez: sus últimos días de platós, juzgados y soledad

El 23 de julio de 2004 se fue para siempre la Divina y reina de corazones. Rememoramos las últimas vivencias de todo un icono pop

Foto: Carmina en la boda de su hijo Francisco con Eugenia Martínez de Irujo.(EFE)
Carmina en la boda de su hijo Francisco con Eugenia Martínez de Irujo.(EFE)

"Cuando era pequeña, Hemingway me contaba siempre que si alguien se muere, no te tienes que poner triste", recordaba Carmen, Carmina Ordóñez, en un programa de televisión. Pocos saben que ella, dueña de aquel "A mí plin, yo soy Ordóñez Dominguín", creció rodeada de genios como Orson Welles o el autor de 'El viejo y el mar'. La que murió hace ahora quince años, un 23 de julio de 2004, fue ella. Ese día, su cuerpo sin vida fue encontrado por su asistenta en la bañera de su domicilio. La Carmina que entonces colaboraba en el programa de Telecinco 'A tu lado', la madre de Francisco Rivera o la protagonista de innumerables parodias televisivas dejaba el mundo de los vivos y pasaba a convertirse en leyenda del papel cuché.

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Son muchas las Carminas que han quedado para la posteridad. La de los últimos años vivía en una mezcolanza entre la felicidad que le daba su nueva labor televisiva y la soledad de no tener a alguien a su lado. Así lo recuerda una de sus grandes amigas, la periodista Ángela Portero. "Había renacido. Encontró una estabilidad con ese trabajo. Se sentía cómoda y lo único que le faltaba era el amor. Suena mal decirlo, pero ella necesitaba un hombre, un apoyo al lado. Y después de Ernesto Neyra no tuvo a nadie", cuenta a Vanitatis.

Una de sus compañeras en 'A tu lado', Lydia Lozano, recuerda con cariño cómo la madre de Fran y Cayetano Rivera era como una niña feliz cada tarde que se sentaba en plató. "Es cierto que, en los últimos años, su mejor etapa la vivió estando en 'A tu lado'. Era muy divertida como compañera. Ganó un poco de peso y le daba igual lo que dijese la gente". Cuenta la periodista que, en cierta ocasión, estaba en Marrakech, no pudo ir al programa y "le dio un parraque". Se sentía muy comprometida con su labor. La colaboradora de 'Sálvame' fue una de las que sintió, y mucho, la noticia de la muerte de Carmina. "Me llamaron y yo estaba en el aeropuerto en ese momento. Lloré como si hubiese muerto alguien de mi familia".

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Los últimos años de Carmen también estuvieron marcados por el espinoso tema que la llevó a los tribunales: la acusación de malos tratos contra Ernesto Neyra. Un tema que, dicen algunos de sus amigos, hoy se habría tratado de forma muy distinta. "Aquel fue el principio de su fin. Hubo familiares que ya me contaban los problemas que existían en ese matrimonio. Tras la muerte de su padre retomamos nuestra amistad, que había estado algo estancada y una vez nos llamó a mi marido de entonces y a mí. Fuimos a su casa y lo vimos todo en directo. Yo la defendí mucho cuando nadie la defendió. La justicia no le dio la razón y se le machacó muchísimo. Hoy en día estoy segura de que todo habría sido muy distinto", argumenta Portero.

Carmina en 'Salsa rosa'. (Mediaset)
Carmina en 'Salsa rosa'. (Mediaset)

El verso suelto de los Ordóñez

Más allá de esos episodios, conocer a Carmina era conocer a un ser muy especial. Desenfadada, libre y un verso suelto en un mundo lleno de toreros, iglesia y tradición. Todos recuerdan la primera impresión que les causó cuando la vieron por primera vez. Carlos Telmo, gran amigo de la familia, recordaba a este medio, hace unos años, cuándo la vio junto a su hermana Belén. “Las conocí a las dos el día que Belén cumplió 13 años. Mi vida cambió con ellas, porque yo era un chico normal y corriente de Ronda que jamás había conocido algo así". Poco después, Telmo acompañó a las dos hermanas a una puesta de largo y vivió un momento que describe perfectamente cómo era Carmen. "Iba guapísima. Llevaba un vestido como de bambú y volantes. Íbamos con muchos gitanos y cuando se rompieron la camisa yo me quedé escandalizado y ella se empezó a reír de mí. Me llamó cateto porque no sabía que se hacía en señal de respeto", recordaba.

Portero la conoció años más tarde, cuando su hijo Francisco tomó la alternativa como torero, una tarde de agosto de 1991. "Mi primera impresión estuvo marcada por su increíble belleza. Luego me di cuenta de que tenía una personalidad arrolladora y era muy graciosa. Fue un día tan intenso que la llegué a conocer mucho. Era muy sensible, muy madre... Mientras su hijo toreaba se quedó en la habitación del hotel, rezando con todas sus vírgenes y estampitas", recuerda.

Belén y Carmen Ordóñez en su infancia. (Getty)
Belén y Carmen Ordóñez en su infancia. (Getty)

Aquella preocupación tenía sentido. Años atrás, Carmina había visto cómo el padre de sus hijos, Paquirri, moría corneado por un toro en Pozoblanco. Se había casado con él 16 de febrero de 1973, cuando solo tenía 17 años. La boda fue un shock para aquellos que la conocían como una adolescente alocada y feliz. Un paso demasiado serio para una niña que crecía demasiado rápido. Para muchos de sus amigos, ese enlace que se celebró en la sala Florida Park del Retiro de Madrid fue más una fiesta de quinceañeros que una boda.

Como era de esperar dada la juventud de los contrayentes, el amor se acabó en 1979. Aunque tras la muerte de Paquirri protegió con uñas y dientes los objetos y el patrimonio que habrían de heredar sus hijos, Fran y Cayetano, hasta el punto de enemistarse con Isabel Pantoja, muchos la recuerdan como una persona "muy generosa". Hasta cuando vendía sus cuitas personales a la prensa, "lo hacía con un fin generoso, como que a sus hijos no les faltase de nada". Las exclusivas se multiplicaron cuando se casó con Julián Contreras, con el que tuvo a su tercer hijo, Julián. El boom de la prensa del corazón vivido en España durante los 80 la tuvo a ella como uno de sus innegables referentes. Sus viajes a Marruecos, la tierra que se convirtió en su segunda casa, sus frases lapidarias o los primeros romances de sus hijos aparecieron religiosamente en la prensa. También momentos que quedarían siempre en su memoria como la boda de su hijo Francisco con Eugenia Martínez de Irujo o la muerte de su padre. Ambos tuvieron lugar en 1998. "Es cierto que cobraba por casi todo, pero tenía mucho arte para organizar esto. Cuando en el programa se hablaba de algún tema que hacía referencia a su familia, a Eugenia por ejemplo, nunca ponía cortapisas. Ella no quería discutir, solo comentar", defiende Lydia Lozano.

Carmen Ordóñez en el plató de 'A tu lado'. (Youtube)
Carmen Ordóñez en el plató de 'A tu lado'. (Youtube)

Por entonces, incluso en sus apariciones televisivas, el público notaba la intensidad con la que se expresaba y con la que parecía hacerlo todo. Ni su fallido tercer matrimonio con Ernesto Neyra, que finalizó con las acusaciones de malos tratos en 1999, ni las informaciones sobre sus visitas a clínicas de desintoxicación empañaron esa energía casi pueril, inocente y algo naif para una mujer que había superado la frontera de los 40 años y que aún seguía impresionando por su belleza.

El 23 de julio, la hija y madre de torero, la niña mimada por el mismísimo Hemingway, se fue para siempre con apenas 49 años. Icono pop, heroína posmoderna de la televisión y la prensa rosa, su vida espectáculo y su pasión la convirtieron en un 'carpe diem' para todos los públicos. Y, más allá de los excesos o un accidente en una bañera, fue la pasión de vivir la que mató a Carmina; esa bendita pasión que, por desgracia, siempre tiene un alto precio.

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