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Multifacética y familiar

Boda Melendi: todo lo que debes saber sobre la novia (con susto incluido)

Julia Nakamatsu, la bailarina argentina de 28 años y futura mujer de Melendi, más alla del hermetismo del cantante asturiano

Foto: Melendi y Julia Nakamatsu, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Melendi y Julia Nakamatsu, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Melendi lo tiene claro, quiere pasar el resto de su vida con Julia Nakamatsu, su novia desde hace 5 años y con quien ha tenido dos hijas, Lola y Abril. La relación que comenzó como un auténtico flechazo en un set de grabación en verano del año 2014 se volverá oficial el próximo 7 de septiembre, cuando los novios se den el 'sí, quiero' en una exclusiva ceremonia en una finca de El Escorial, en Madrid.

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Ambos han protagonizado una historia de amor digna de una canción del cantante asturiano y desde que se conocieron, en el set de grabación de uno de los videoclips de él, son inseparables. No es secreto para nadie que Melendi es muy hermético con su vida personal y aunque Julia sí es muy abierta en su cuenta de Instagram, son pocas las cosas que se saben sobre ella más allá de que es actriz y bailarina de profesión y que nació en Argentina.

Comencemos por lo primero, tiene 29 años y una hermana gemela llamada Livia con la que es muy unida. De hecho, hemos podido determinar tras el análisis de sus redes sociales que es muy familiar en general y que aprovecha cualquier oportunidad para compartir fotos en su cuenta de Instagram junto a sus padres, su hermana y sus abuelos.

Melendi también se ha visto muy integrado en este núcleo familiar y está más que evidenciado en la infinidad de publicaciones de Instagram donde aparece con su familia política desde otoño del 2014 hasta la actualidad y con la relación cercana que mantiene con su cuñada. ¿Será esto lo que ha inspirado a Melendi a sentar cabeza? No lo sabemos, pero a buen entendedor, pocas palabras.

Ahora bien, si te preguntas cuál es la clave de su exótica apariencia no es nada más y nada menos que la genética heredada por parte de su padre, de origen japonés, que la han dotado a ella y a su (idéntica) hermana de unos atractivos rasgos faciales asiáticos. Su ascendencia nipona es algo que la bailarina tiene muy presente en su día a día y de la que su marido alardea, como lo hizo durante un programa de 'La Voz Kids', donde explicó que su mujer “tiene más sangre japonesa que argentina”.

Por otro lado, desde muy pequeña mostró interés (al igual que su hermana) en la danza y la interpretación, formalizando su pasión a los 10 años, cuando comenzó sus estudios de danza y comedia musical en Buenos Aires. Desde entonces ha incursionado en el mundo de las artes con infinidad de actividades, que van desde impartir clases de baile y ser la imagen de algunas marcas argentinas hasta sus trabajos como actriz en obras de teatro, series de televisión y videoclips.

Ella también lo ha tenido claro desde que coincidió con el cantante asturiano en el set de grabación del videoclip de ‘La promesa’ (donde ella es la protagonista) y tenemos evidencia de la conexión que sintieron los novios en aquel entonces. La prueba está en la imagen que compartió en redes Julia en febrero de 2015 (cuando se estrenó el vídeo) y donde se les ve muy cariñosos en el set.

Por otro lado, desde que dio a luz hace 3 años a su primera hija, llamada Lola (en honor a la madre de Melendi), ha mostrado su faceta más tierna y maternal en redes sociales y desde que es madre por segunda vez con Abril (de apenas 6 meses) solo podemos esperar que este contenido vaya en aumento.

El gran susto que tuvo con su bebé

La maternidad le ha enseñado muchas cosas y está más que claro que la está disfrutando al máximo. Pero no todo ha sido color de rosas, porque en abril, cuando la pequeña solo tenía dos meses, sufrió de síndrome del torniquete, que afortunadamente quedó solo en un susto.

Tal como lo explicó en una imagen que compartió en Instagram, todo comenzó porque la bebé no paraba de llorar y al cambiarle el pañal, pensando que se trataba de algún malestar estomacal, se fijaron que la pequeña tenía un pelo enredado en los dedos de un pie, que le cortaba la circulación. Julia decidió dejar a un lado la culpa que sentía para advertir a otras madres de lo que ocurrió, porque de no haberse dado cuenta, podría haber terminado en la pérdida de los dedos afectados de la pequeña.

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