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EN PRIMER PLANO

De la unidad de Villa Jurado al Falcon Crest doméstico

El chalet de La Moraleja de Rocío Jurado fue el escenario de importantísimos acontecimientos familiares

Foto: Una recreación del chalet de Rocío Jurado. (Jate)
Una recreación del chalet de Rocío Jurado. (Jate)

En Villa Jurado no había viñedos, ni bodegas como en la mítica serie de TVE 'Falcon Crest', que tanto entretuvo en los años 80. Narraba los enfrentamientos entre dos familias - los Gioberti y los Agretti- dedicadas a la producción vinícola en el valle de Tuscany. Todos los protagonistas conspiraban en mayor o menor medida. Los que parecían buenos se convertían en malos y a la inversa. Algo parecido a lo que ha sucedido en la familia de Rocío Jurado. 'La más grande' falleció el 1 de junio de 2006 y poco queda de aquel entramado feliz. En aquellas fechas había líos familiares que se podían calificar de normales.

Villa Jurado, como bautizó la prensa al chalet de la calle Montealto en La Moraleja, era el lugar donde la 'jefa' reunía a su gente a comer los sábados, los domingos o el día que fuera. Era una casa de puertas abiertas y la artista recibía para celebrarlo todo. Desde la primera comunión de Rociito hasta sus cumpleaños y también los de Pedro Carrasco primero y Ortega Cano después.

En el porche de Villa Jurado presentó a Gloria Camila y José Fernando cuando llegaron de Colombia. Y de ahí también salió la primogénita para vivir con Antonio David Flores, un chico guardia civil en Argentona. La madre conocedora de los errores de juventud pidió a la joven de 18 años en la puerta de la casa que meditara su decisión. Y cuando lo contaba escenificaba la escena: “Me hinqué de rodillas para que no se fuera”.

Rocío Jurado, durante una actuación. (EFE)
Rocío Jurado, durante una actuación. (EFE)

El tiempo y sobre todo el nacimiento de la nieta Ro, la niña de sus ojos, hizo que las cosas aparentemente cambiaran entre madre, hija y yerno. Después llegaría el niño David y más tarde el divorcio y la lucha tremenda que entabló el matrimonio y que descompuso a la Jurado. Esta historia inicial de desamor que podría ser como la de cualquier pareja a la que se le acaba el amor (como cantaba) ha igualado a los guiones de 'Falcon Crest'.

Odios, engaños, resentimientos, mentiras, juicios y más juicios con petición de cárcel para Antonio David y con los hijos como moneda de cambio. Una guerra que no termina y donde un día los buenos son malos y los malos se convierten en buenos. Y todo esto ofertado por los protagonistas y colaterales en los medios. En el caso de Rocío Carrasco, mostrando que la vida con Fidel, su marido, es bella; y Antonio David, a través de sus participación en programas y entrevistas por haber sido el yerno de la mítica cantante. En sus declaraciones, el protagonismo suele girar en torno a la dramática ruptura afectiva entre la hija Ro y la madre Rocío Carrasco.

Rocío Flores, en 'GH VIP 7'. (Telecinco)
Rocío Flores, en 'GH VIP 7'. (Telecinco)

La hija Ro pasó de ser una chica que no quería protagonismo y vivía su vida alejada de los tornados y turbulencias que cada poco surgían por el resentimiento que se tienen sus padres. Muy parecido a los enfrentamientos televisivos del Valle de Tuscany.

La joven parece sensata y con un sentido común que ha demostrado al no aceptar ofertas importantes por contar cuál fue el detonante de la ruptura filial. Su participación en 'GH VIP' donde defiende desde el plató a su padre que permanece en la casa de Guadalix la ha convertido en un nuevo personaje del mundo del colorín. Por lo que se ha visto hasta ahora, ella no forma parte del engranaje del que podía ser un gran serial televisivo a lo 'Falcon Crest'. Rocío Flores sigue siendo más Villa Jurado.

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