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70 ANIVERSARIO DE LA EDITORIAL

El famoseo se ausenta de la gala del Planeta en plena crisis política (bronca incluida)

Pocas caras de la farándula han hecho acto de presencia en una fiesta en la que suelen estar desde Risto Mejide a Albert Rivera. Las manifestaciones y el procés centran los corrillos

Foto: Los políticos posan con el presidente de Planeta, José Creuheras, antes de la entrega del premio. (EFE)
Los políticos posan con el presidente de Planeta, José Creuheras, antes de la entrega del premio. (EFE)

Ni Boris Izaguirre, que no se pierde una. En la fiesta del Premio Planeta 2019 hubo muchas ausencias y un gran protagonista. Era algo inevitable. La sentencia del procés centró la mayoría de las conversaciones de la gala de entrega del Premio Planeta en el 70 aniversario de la editorial, pese a que muchos intentaron evitarlo. Entre manifestaciones y cortes de carreteras, la ausencia del Govern en pleno y el galardón a Javier Cercas, la independencia y su proceso estaban en boca de todos. ¿Y el famoseo? Pocas caras de la farándula, algo que fue comentado, sobre todo por los cronistas del cuché.

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Los escasos representantes del colorín patrio -contados con una mano los llegados de Madrid- no lograron iluminar el photocall. Y si lo comparamos con otras ediciones, los números cantan. Las caras conocidas de otros años, desde ‘Operación Triunfo’ a ‘Tu cara me suena’, fueron ausencia notable, lo que convirtió la gala en una cena de tintes más políticos y literarios que faranduleros. Ni siquiera apareció un clásico de la cita: Albert Rivera (algunos ¿ilusos? esperaban hasta a Malú).

Javier Cercas recibe el premio de Meritxell Batet. (Andreu Dalmau / EFE)
Javier Cercas recibe el premio de Meritxell Batet. (Andreu Dalmau / EFE)

Destacaron una delgasídima Espido Freire y un delgadísimo Alberto Chicote, y un buen plantel de las televisiones del Grupo Planeta (Iñaki López y Andrea Ropero, Matías Prats). Julia Otero con su marido, y su ex, Ramón Pellicer, con su actual mujer.

Tampoco la atmósfera se prestó al optimismo. Hasta el nuevo escenario tenía un punto simbólico: el Museu d’Art Nacional de Catalunya (MNAC). Por allí posaron los invitados en un photocall más literario que nunca.

Aquellos días de reyes

Tanto pesaba la política en la sala que hasta pudimos ver al expresidente de la Generalitat, José Montilla, abroncando al periodista Ernesto Ekaizer, que intentaba justificar sus informaciones. "Tenéis que contar la verdad, lo que está pasando, que no lo hacéis", decía un ex 'molt honorable' algo enfadado. Hacía rato que las calles del centro de Barcelona eran pasto de las protestas y el ambiente no daba para más.

José Montilla habla con Ernesto Ekaizer tras la cena de los Premios Planeta.
José Montilla habla con Ernesto Ekaizer tras la cena de los Premios Planeta.

La cena fue larga, como suele suceder, y sirvió para recordar cómo hace bien poco, en 2016, los Reyes presidieron la gala, en la que se celebraba su 65 edición. Doña Letizia, lectora empedernida, disfrutó al entregar el premio junto al rey Felipe VI a Dolores Redondo. Pero de eso hace ya años, demasiados acaso, y no están las cosas por estas tierras para una visita festiva de los soberanos.

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Y eso que la gala del premio ha dado siempre para jugosos encuentros. Desde el año en el que Jan, sobrino de Iñaki Urdangarin, ejerció de camarero hasta la edición en la que Willy Bárcenas ejerció de ‘novio de’. Con tanto tiempo entre plato y plato y entre selección y selección, los invitados, que se cuentan por cientos, le dan a la copa y se crea un ambiente juerguista algo elegante.

A cuatro patas

Lejos quedaron, muy lejos, los años de bohemia literaria en los que algunos escritores acababan a cuatro patas por los mullidos suelos del hotel Palace, sede de la fiesta durante décadas. Este año ha sido una fiesta contenida, que no está el ambiente para celebraciones con políticos condenados y presos.

Pilar Eyre y Luis del Olmo.
Pilar Eyre y Luis del Olmo.

Hubo momentos de encanto, como de otros años. Como cuando vimos a Pilar Eyre, que fue con su hijo Ferri -un clásico de la gala-, departir con Luis del Olmo, lo que los convertía en la pareja más deseada de la noche. Es la política, estúpido, podríamos haber escrito. Bueno, les contaremos que Manel Fuentes llegó con muletas “por un accidente con una pelota de tenis” (sic). Ni siquiera Inés Arrimadas asistió con su marido, Xavier Cima (de viaje en EEUU), sino que lo hizo con Lorena Roldán, su sustituta en el Parlament. Hubo más representación política, con la alcaldesa Ada Colau y los ministros llegados de Madrid.

Un reloj para corredores

Si alguien quería fiesta debía arrancarla después de la gala, que en el MNAC no había ambiente gamberro, ya lo decíamos. Si hasta el regalo con el que Planeta agasaja a la prensa se alejaba de esos tiempos locos: un smartwatch para runners, algo que seguramente le habría ido muy bien al ganador. Cercas se ha aficionado desde hace algún tiempo a salir a correr cada mañana; media hora de trote combate cualquier pesadilla. Y también combate la resaca, la que puede que arrastre el premiado tras una noche gamberra. O no, mejor no.

Barcelona seguía en pie cuando acabó la cena y todos los invitados abandonaron el lugar en desbandada. "Que no nos pillen los disturbios de Paseo de Gracia", se oía entre corbatas y vestidos largos. La 'marca Barcelona' no pudo ayer ni conquistar a los suyos.

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