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LOS FLORES

20 años de la muerte del Pescaílla: la rumba, el fraude y la tragedia

El padre de la rumba catalana fallecía el 12 de noviembre de 1999, sumido en una profunda depresión tras la muerte de su esposa, Lola Flores, y su hijo Antonio

Foto: Lola y Antonio, en París en 1960. (Cordon Press)
Lola y Antonio, en París en 1960. (Cordon Press)

"Dicen que de pena nadie se muere, pero yo estoy muy mal, me siento muerto por dentro", confesaba el guitarrista y cantaor Antonio González, el Pescaílla, en una de sus últimas declaraciones, fruto de su hondo pesar tras la desaparición casi al mismo tiempo de la que fuera su mujer durante 38 años, Lola Flores, y de su hijo, el también músico Antonio Flores.

Aquel mes de mayo de 1995 fue sin duda trágico para Antonio, considerado uno de los padres de la rumba catalana, aunque su estilo tenía matices más flamencos que la que popularizaría Peret en los años 50. El día 16 moría, con 72 años, la Faraona tras una dura batalla contra el cáncer. Y tan solo quince días más tarde, Antonio fallecía en la casa familiar de El Lerele, en Alcobendas (Madrid), debido a una sobredosis de barbitúricos y alcohol con tan solo 33 años.

Monumento en homenaje a Lola Flores. (Cordon Press)
Monumento en homenaje a Lola Flores. (Cordon Press)

Antonio empezó su carrera artística en tablaos y saraos madrileños cuando Manolo Caracol lo llamó para que formara parte de su elenco, en el que se encontraba Lola Flores, que por aquel entonces tenía un romance con el famoso cantaor. Pronto Lola y el Pescaílla formaron pareja sentimental y artística. Se casaron en 1957 en la basílica del Valle de los Caídos.

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La ceremonia se celebró a las seis de la mañana para evitar que la familia de la primera mujer del novio –se había casado por el rito gitano con una joven– les aguase la fiesta. "Avíe usted, aligere, que cuanto antes nos vayamos todos, mejor para todos", dicen que le espetó Lola al cura. Juntos tendrían tres hijos: Lolita, Antonio y Rosario.

Antonio Carmona, Lolita y Antonio Flores. (Telecinco)
Antonio Carmona, Lolita y Antonio Flores. (Telecinco)

El excepcional carisma de la Faraona hizo que la figura de su marido pasara a un segundo plano y este dejó prácticamente de grabar discos. Su relación, no obstante, se mantuvo firme contra viento y marea durante casi cuatro décadas, superando momentos difíciles como el que en 1989 supuso el proceso de ambos por fraude a la Hacienda pública.

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Tras no haber rendido cuentas ante Hacienda entre 1982 y 1985, en 1989 la folclórica fue condenada a abonar al fisco 28 millones de pesetas (unos 170.000 euros). Fue aquel un mediático procedimiento judicial contra ella –posteriormente, el fiscal retiró la acusación contra su marido– que dejó frases para la posteridad como “Si una peseta me diera cada español, podría pagar”. La gran Lola dixit.

En octubre de 1995 se reveló que el Pescaílla sufría una enfermedad hepática irreversible y en 1997 fue operado de un cáncer de colon. Desde entonces se extendieron, en varias ocasiones, rumores infundados sobre su fallecimiento, que se produjo finalmente en 1999 en El Lerele, a los 73 años.

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