Logo El Confidencial
44 aniversario de su muerte

Franco, en la intimidad: alergia al sexo, infancia maldita y vida familiar en El Pardo

Este miércoles se cumplen 44 años de la muerte del dictador, cuyos restos fueron exhumados a finales del pasado mes de octubre del Valle de los Caídos

Foto: Franco en 1948. (Getty)
Franco en 1948. (Getty)

España ha vivido estos meses un momento histórico. El pasado 25 de octubre, los restos mortales de Francisco Franco fueron exhumados del Valle de los Caídos, en el que habían permanecido desde que murió un 20 de noviembre de 1975. Muchos años han pasado y la figura más íntima del dictador sigue siendo una incógnita alimentada por leyendas y falsos mitos... O eso parece.

"La bellísima hija del Generalísimo y su extraordinaria mujer...". Con esa frase recordaba Maruja Torres para Vanitatis, en el 40 aniversario de la muerte de Franco, algunas de las hiperbólicas crónicas sociales referentes a Carmen Polo y Carmen Franco que ella misma tenía que escribir para la revista 'Garbo'. Quedaba claro el servilismo hacia este símbolo de una época cada vez más lejana. "Un auténtico coñazo", remata Torres. Lo cierto es que, en aquella España de mantilla y olor a sacristía, solo se sabía del Caudillo y de los suyos lo que el Estado quería que se supiese.

[LEER MÁS: El lado más íntimo de Franco, de sus primeros amores a la huida de su padre]

Ese oscurantismo ha hecho que, para gente de la quinta de Carmen Rigalt, por ejemplo, el caudillo fuese una especie "de personaje del NO-DO, como irreal", según recordaba la periodista y escritora. Otros, como Rosa Villacastín, vivieron los días previos a aquel 20 de noviembre de 1975 en el que murió "haciendo guardia en El Pardo". La periodista aseguraba que aquel señor de minúscula presencia y grandes poderes apenas se metía "en el periodismo de sociedad. Solo controlaba aquel referente a la política".

De un modo u otro, la vida privada de aquel hombre que murió tras casi cuatro décadas siendo la máxima autoridad de la España del nacionalcatolicismo ha pasado más desapercibida que sus imposiciones políticas, que dejaron una huella que ha heredado un país en permanente conflicto ideológico. Pese a que historiadores como Paul Preston han hablado de la vida privada de Franco, son tantas las interpretaciones vitales en torno al dictador que aún hoy es difícil saber quién fue realmente. Una de las que más intentó desvelar el enigma vital del Generalísimo a posteriori fue Pilar Eyre, que ha narrado a Vanitatis muchas de las caras del militar, del hombre débil a la par que cruel que descubrió a la hora de preparar su libro 'Franco Confidencial'; empezando por una infancia que dictaría su camino posterior: "Fue hijo de un maltratador, adoraba a su madre y tenía complejo de Edipo. Hay que tener en cuenta que su padre llegó a romperle un brazo a su hermano Nicolás cuando lo pilló masturbándose. Eso le marcó para siempre".

Franco y Carmen Polo. (Cordon Press)
Franco y Carmen Polo. (Cordon Press)

Nacido en diciembre de 1892, aquel niño de voz aflautada y aspecto debilucho pronto se convirtió en un joven con una carrera plagada de éxitos militares que se encontró con Carmen Polo, con la que se casaría el 23 de octubre de 1923 aprovechando un permiso que le fue concedido mientras estaba destinado en Marruecos. ¿Cómo fue aquella relación que pasó por vicisitudes como un golpe de Estado contra la República y una dictadura en la que ella y él encarnaron, como bien decía Eyre, a la "familia de Nazaret"? "No sé si tuvo mucha vida sexual con la Collares pero también debía ser horrible para ella", refrendaba Maruja Torres al repasar las imágenes del NO-DO que los muestran en actos castrenses y religiosos. La visión es compartida por Rosa Villacastín: "Me quedé atónita cuando vi el palacio de El Pardo (donde vivían) por dentro. Era todo oscuro, el dormitorio de matrimonio tenía dos camitas pequeñas y la de la hija, Carmen Franco, era más pequeña que la mía. Pensé qué pena daba haber hecho tantas cosas malas a tanta gente para vivir en un sitio tan tétrico".

Las ostentaciones de la Collares

En lo que coinciden Eyre, Rigalt, Villacastín y Torres es en la importancia que tuvo Carmen Polo en la vida y trayectoria del dictador. "La relación sexual con ella fue prácticamente inexistente. Él tenía solamente un testículo y padecía fimosis. Eso le produjo relaciones sexuales muy dolorosas. Cuando el médico dijo que debía operarse, él le contestó que 'lo que había hecho Dios no debía tocarse", revelaba Eyre. "Ella no era tonta y debía querer a Franco de verdad, porque tuvo que luchar contra su propia familia para estar con él", nos contaba Villacastín. Maruja Torres tiene una visión de la Collares, tal y como era conocida, que hace justicia a ese mote que le colgaron alrededor del cuello y de su persona: "Era como muy provinciana vistiendo: mucha plata y muy oscuro todo. Yo creo que porque Franco, como Pinochet, representaba a esa clase de medio pelo que ascendía al poder y hacía gala de ostentación, avaricia y una falta de gusto tremenda", afirmaba entre risas.

Carmen Polo, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Carmen Polo, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

La imagen pública del matrimonio era férrea y algo acartonada, pero a esos adjetivos habría que añadirles un tercero: el de escasa. "Apenas hacían vida social y la que hacía más ostentación de lo que tenían era ella, porque él casi siempre iba vestido de militar", recordaba Rosa Villacastín. Con ostentación o sin ella, lo cierto es que la sombra de doña Carmen fue alargada en la vida del dictador. "Date cuenta", continuaba Maruja Torres, "que en las famosas cacerías de Franco había lujos de todo tipo y aquello, que nunca se mostraba a la prensa, era cosa de ella". Sin embargo, de lo que nadie parece dudar es del amor que sentía por él. Mientras que para muchos españoles Franco era un monstruo, para Carmen Polo era un auténtico príncipe azul que la hizo enfrentarse a sus padres. "Ella dijo una vez que si no se hubiese casado con él, se habría metido a monja", aseguraba Eyre.

Pese al carácter hierático de misa y procesión, tanto Polo como su hija Carmen dieron de sí para el anecdotario popular. Maruja Torres también nos recordó los comentarios surgidos a raíz de la visita de Soraya y el sha de Persia a España "y dado que ella, pese a ser tan bella, tenía las piernas torcidas, todas las mujeres Franco se acortaron las faldas cinco o seis centímetros para demostrar que las tenían mejores que ella". Carmen Rigalt apunta otro dato fundamental de la acecinada crónica social de aquellos años: "Me acuerdo que, en el día del Carmen, la revista '¡Hola!' solía sacar a las tres Cármenes: la madre, la hija y la Espíritu Santa", aseguraba con humor.

Franco y su familia. (Cordon Press)
Franco y su familia. (Cordon Press)

El hombre y su familia

Lo que está claro es que Franco tuvo una imagen ejemplarizante que promulgar ante los españoles y su familia fue un pasaporte seguro para hacerlo, por más que, en algunas ocasiones, hubiese algún miembro que sacase los pies del tiesto. El mejor ejemplo: su yerno, el marqués de Villaverde. Rosa Villacastín vivió el desafío de este hacia el suegro dictador muy de cerca: "Yo recuerdo que estaba con una italiana que era su amante paseándose por Marbella y le pregunté cómo podía hacer eso a un día de inaugurarse la clínica Incosol, un lugar de reposo y adelgazamiento para ricos a cuya apertura iba a acudir Franco. Él se reía. Era guapo, simpático y le importaba tres leches su suegro". Eyre nos contó una anécdota relatada en su libro para dar una visión algo distinta del marqués cirujano: "Durante una cena, Villaverde estaba hablando de algo y Franco empezó a reírse de repente. Le preguntaron: "Paco, ¿de qué te ríes?". Y él contestó: "De que Mussolini mandó matar a su yerno". Al otro casi se le atraganta la comida en ese momento".

Pese a anécdotas tremebundas como esta, tanto para su hija Carmen como para su nieta más famosa, Franco era un ser entrañable. La comentada entrevista de Carmen Martínez-Bordiú hablando de su abuelo con Bertín Osborne así lo demostró hace ya cuatro años. "Yo creo que a los nietos no se les debe hacer responsables de lo que hizo. Entiendo que Carmen lo vea desde ese prisma, que para ella Franco sea como el abuelo de Heidi", defiende Rosa Villacastín.

Lo cierto es que entre la imagen personal del dictador y la realidad hay un abismo del que es consciente todo historiador que se ha acercado a él o a sus interioridades, esas que finalizaron con su último aliento hace 40 años, cuando él tenía 82. "Tú le preguntas a cualquiera de veinte años quién era y pocos lo saben", nos contaba Carmen Rigalt. Cuatro años más tarde, las idas y venidas de su exhumación lo han devuelto a la actualidad. ¿Cómo definir al hombre que implantó el nacionalcatolicismo con mano férrea en un país que sonaba a Antonio Machín y olía a incienso de iglesia? Pilar Eyre recordaba a un periodista preso por su militancia de izquierdas que justificó a la bestia negra de media España: "Después de leer mi libro me dijo que si él hubiese tenido la infancia de ese hijo de puta habría sido todavía más hijo de puta que él". Fuese lo que fuese, esta 'querida España' todavía arrastra parte de la moral que implantó Francisco Franco Bahamonde: el abuelo y el padre, el dictador y el 'salvador' del país, el hombre y el monstruo.

*Este artículo se publicó originalmente el 20 de noviembre de 2015, coincidiendo con el 40 aniversario de la muerte de Francisco Franco, y fue actualizado con motivo de su exhumación

Famosos

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
48 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios