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SAGAS NAVIDEÑAS

Musa de artistas y belleza de la época, la verdadera historia de Doña Manolita

Manuela de Pablo nació en 1879 y abrió su primera administración de lotería en 1904. Hoy, su marca pertenece a un discreto aristócrata, el conde de Cabrillas

Foto: Colas en la célebre administración madrileña. (Instagram de Doña Manolita)
Colas en la célebre administración madrileña. (Instagram de Doña Manolita)
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¿Existe la suerte? ¿Puede que de verdad la diosa Fortuna sonría más a unos que otros? La ciencia, desde luego, no ha demostrado aún su existencia. Y, sin embargo, año tras año, millones de españoles confiamos en ella cuando se acerca el Gordo de Navidad y nos gastamos lo que haga falta por aquello del 'y si toca...'. Concretamente en 2017 invertimos casi 3.000 millones de euros en lotería y una gran parte de ellos fueron a parar a la administración más popular de España: la número 67 de Madrid, Doña Manolita.

Hablar de Doña Manolita es hacerlo del Sorteo Extraordinario de Navidad. Esta administración, como la Plaza Mayor o el Oso y el Madroño, se ha convertido en un símbolo más de la capital. Tanto que hasta sale en canciones de Joaquín Sabina o Concha Piquer. Un punto de encuentro donde llegan personas de todo el mundo con las maletas llenas de anhelos y sueños... y donde, estos días, los compradores de última hora hacían horas y horas de cola para hacerse con un décimo.

¿Por qué esta peregrinación como si de La Meca se tratase? Que haya repartido más de 70 premios gordos a lo largo de sus más de 100 años de historia tiene bastante que ver, aunque realmente las posibilidades de que el Gordo toque allí son las mismas que en una administración de Tomelloso, provincia de Ciudad Real: exactamente una entre cien mil.

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Pero la gente compra esperanza. Y eso lo supo Manuela de Pablo, conocida popularmente como Doña Manolita (1879-1951) desde que abrió en 1904 su primera administración de loterías en la calle San Bernardo. Los comienzos fueron difíciles, pero su belleza y su carisma le hicieron ganarse pronto una clientela fiel. Además, empezó a repartir premios con bastante frecuencia, lo que supondría el despegue definitivo de su negocio.

La lotera Manuela de Pablo. (Doñamanolita.com)
La lotera Manuela de Pablo. (Doñamanolita.com)

Aunque su nombre esté asociado a la fortuna, Doña Manolita también ha tenido episodios negros en sus más de cien años de historia. En 1937, cuando aún era dueña Manuela de Pablo, el local sufrió serios daños por el bombardeo de Madrid durante la Guerra Civil. Los obuses reventaron el escaparate del establecimiento y, según publicó entonces el diario 'La Voz', la lotera perdió el 95 por ciento de su clientela ese año.

Manuela falleció a principios de mayo de 1951. Su necrológica, publicada en el diario 'ABC' es una auténtica hipérbole, pero da idea de la importancia del personaje en la sociedad madrileña de la época: "Ayer perdió Madrid una de sus figuras más populares: doña Manolita de Pablo, la famosa lotera de la Gran Vía, de cuya mano esperaba toda España la caricia de la fortuna. [...] Esposa de un picador retirado que cambió la garrocha por los billetes numerados y hermana de otra lotera madrileña, doña Manolita de Pablo fue una tenaz trabajadora que hasta los últimos días de una vida laboriosa permaneció al pie de su mostrador atendiendo a su numerosa clientela".

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Doña Manolita.
Doña Manolita.

En una época en que las mujeres estaban prácticamente relegadas a un segundo plano social, Doña Manolita se convirtió no solo en una próspera mujer empresaria, también en musa de escritores, pintores y artistas. Doña Manolita murió en 1951 sin tener hijos, por lo que la administración de la Puerta del Sol pasó a su hermana Carmen. Esta moriría veinte años después pasando el negocio a su hijo, Alfredo Salgado, que en 1987 abandonaría el país precipitadamente tras dejar una millonaria deuda tanto con Hacienda como en el Hipódromo y en una casa de apuestas.

Años después la administración pasó a manos del conde de Cabrillas, poseedor de un título creado durante la época de Alfonso XIII. Juan Luis de Castillejo y Bermúdez de Castro, actual propietario de la administración, es un aristócrata sencillo, alejado del ruido y que prácticamente vive en el anonimato de su residencia del barrio de Salamanca. Castillejo es el tercer conde de Cabrillas, desciende directamente de Fernando I de León y de Castilla, y se casó en 1995 con Isabel Muñoz y Ozores de Urcuola.

La boda tuvo lugar en el palacio de Vilagarcía, en Vilagarcía de Arousa, un enclave idílico al que acudió buena parte de la aristocracia del país. Por parte del novio asistieron a la ceremonia el conde de Villa Amena, marido de su hermana Inmaculada, el conde de los Arenales y la mismísima duquesa de Franco, Carmen Franco Polo. Por parte de la novia, los invitados no tuvieron menos esplendor, y la madre de la novia, la duquesa viuda de Montealegre, la marquesa viuda de Aranda y Paloma Pemán Domecq completaron una larga lista de nobles que no quiso perderse una boda de alta alcurnia.

El conde y su mujer pagaron una buena suma, que no ha sido revelada, por Doña Manolita. A lo largo del año venden más de 70 millones de décimos gracias a su pequeña e histórica administración de lotería y solo han tenido una hija, Dolores, quien será la heredera del negocio y seguro que de una importante fortuna ganada gracias a los altos beneficios que la lotería reporta a todos sus propietarios. Hoy la familia reside en una de las mejores calles del barrio de Salamanca.

Actualmente, la administración de Doña Manolita es la que más premios reparte de España y cuenta con millones de clientes repartidos por el mundo entero ¿Cuánta suerte repartirá esta Navidad? El día 22 lo sabremos. ¡Suerte!

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