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HUMOR

Ana Belén: niña humilde, humor y confinamiento en su chalé madrileño

La cantante madrileña se ha convertido en protagonista inesperada de la cuarentena al rescatar Ojete Calor su éxito 'Agapimú'. Pasa estos días en su casa del parque de Berlín

Foto: Ana Belén, en una imagen de archivo.(Getty)
Ana Belén, en una imagen de archivo.(Getty)

"En aquellos tiempos la diosa Ana Belén extendió por la tierra un sortilegio para llevar la esperanza a los corazones en estos tiempos oscuros. Cuarenta años después dicho conjuro continúa siendo un bálsamo de luz en mitad de las tinieblas. Ese mantra mágico es... Agapimú". Con esta leyenda medieval comienza uno de los vídeos que se han hecho virales en esto del confinamiento, el que ha rescatado un éxito de 1979 de Ana Belén para enarbolarlo como el nuevo himno anticoronavirus. Carlos Areces y Aníbal Gómez, el dúo de subno-pop, ha conseguido revitalizar e inyectar la mejor vacuna contra la desidia (de la otra aún no sabemos nada) en los móviles de los españoles: el sentido del humor. Y lo que es mejor, para la gamberrada han contado con la colaboración de la mismísima Ana Belén.

La cantante madrileña ha grabado el vídeo desde casa, como lo están haciendo ahora todos los 'titiriteros' (la canción ya la habían grabado en un estudio semanas antes). De hecho, en los títulos de crédito aparece el nombre de Víctor Manuel como responsable de la iluminación, y del hermano y manager de Ana Belén, Julio Cuesta, como factótum de los Wetransfer. Todo muy doméstico, claro, no queda otra. El vídeo, por cierto, presenta por primera vez a la propia Ana Belén, para que le sirva "como trampolín" en su carrera.

La intérprete ha escogido un fondo neutro para grabar su parte, por lo que no podemos cotillear su domicilio como sí estamos haciendo con el de otros famosos. Tras vivir unos años en una gran finca en Torrelodones, Ana Belén y Víctor Manuel se mudaron a una casa de tres plantas, cerca del madrileño parque de Berlín, donde cuentan con un pequeño jardín que sin duda estos días se habrá convertido en un gran desahogo.

Desde allí también está atendiendo a los medios en medio del inesperado éxito de 'Agapimú' en plena pandemia. "No hay que quejarse mucho, lo primordial es lo primordial, pero estamos pensando en qué va a pasar cuando esto se estabilice. El sector cultural, que trabaja en la cuerda floja desde siempre, que está muy desprotegido, está muy preocupado. No estoy hablando de los cantantes o los actores, que ya sé lo que me van a decir, estoy hablando de todos los trabajadores que hay detrás", le contó Ana a Julia Otero en Onda Cero.

Hace limpieza

"Estoy intentando tener una rutina, y me he dado cuenta de que al final del día resulta que me faltan las horas", explicó. La intérprete pasa el tiempo haciendo limpieza ("¡están saliendo tantas cosas de los cajones!") o cosiendo. "Sigo teniendo mucha curiosidad por todo, eso es lo que me da energía".

Este chalé arbolado y de ladrillo es muy diferente de aquel número 11 de la calle del Oso en el que nació Mari Pili Cuesta (su verdadero nombre), y también es el símbolo de muchos años de trabajo en el escenario. Ana Belén era una niña humilde del centro antiguo de Madrid, una de aquellas que iban a dar clase de canto con 'el marido de la señora Luisa'. Ese barrio pronto se le quedaría pequeño. Años después, siendo una jovencita, se enamoró de Víctor Manuel y conquistó la cartelera con películas que también se salían del 'mainstream'. En 'El amor del capitán Brando' (1974), por ejemplo, mostraba los pechos, lo cual hizo que medio país pasase por taquilla para verla.

Ana Belén y Víctor Manuel, cantando en la presentación del Festival de Cartagena. (EFE)
Ana Belén y Víctor Manuel, cantando en la presentación del Festival de Cartagena. (EFE)

Una vez muerto Franco y se eliminaron las etiquetas de 'no radiable' de sus canciones, Ana Belén fue catalogada como 'la mujer más deseada del cine español'. Aunque ha sido mujer de un solo hombre. Compañero de conciertos, de canciones y de vida durante más de 40 años, Víctor Manuel también ha sido para ella un socio. Sobre todo en la música, pero también en el cine, cuando montaron la productora cinematográfica Ion Films junto a José Luis García Sánchez. Ana Belén y Víctor Manuel han conseguido, milagrosamente, tener éxito como pareja y en solitario.

Imprescindible

Como cantantes (de 'La Puerta de Alcalá' a otros tantos éxitos) y como actriz ella, a los dos les ha ido bastante bien. Del objeto de deseo de los 70, Ana pasó a ser musa de directores como Eloy de la Iglesia (en 'La criatura', por la que fue nominada al Goya) o Manuel Gutiérrez Aragón (en 'Sonámbulos'). Para cuando llegaron los 80 y rodó 'Fortunata y Jacinta' o ' La corte del faraón', pocos dudaban de que nos encontrábamos ante una de las actrices y cantantes imprescindibles del panorama español.

Su vida personal siempre ha sido un tema respetado por la prensa (y defendido con uñas y dientes por ella). Ana Belén combinó la factura de canciones emblemáticas (de 'Lía' a 'Contamíname') con interpretaciones de relumbrón (de 'Libertarias' a 'La pasión turca') sin que nadie hablase de otra cosa que no fuese su profesión. La musa del PCE o la de la España contemporánea se ha podido permitir el lujo de no caer en la moda de lo estrafalario o la venta de las intimidades.

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