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MOMENTOS MUY DUROS

María Palacios: su discreta, sólida y cotidiana relación con Álex Lequio (y su enorme dolor)

La mujer del aristócrata italiano está acompañándole a él y a Ana Obregón en estas terribles circunstancias

Foto: María Palacios, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
María Palacios, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Las dos décadas que están juntos, María Palacios y Alessandro Lequio han llevado una vida pública muy de perfil bajo. No han sido habituales de photocalls, no se han prodigado en fiestas y son muy pocas las ocasiones en las que se han mostrado ante la prensa. Quizás la más significativa fue en junio de 2016, en la presentación de la Fundación Came Came, de la que Álex Lequio fue presidente y que estaba destinada a proporcionar fondos para ayudar a las personas sin recursos que habían sufrido un ictus, algo que le había ocurrido a su abuela materna, Ana María, unos meses antes. Una ocasión única para verlos a todos juntos, aunque faltaron Antonia Dell'Atte, porque Ana Obregón se había olvidado de invitarla, y Clemente, el hijo mayor de Lequio, porque se lo impidieron otros compromisos.

Dos décadas dan para mucho en la vida de una pareja y en la suya han atravesado numerosas vicisitudes, la mayoría felices, pero en los últimos dos años han tenido que estar codo con codo en la lucha de Álex Lequio contra el cáncer del que no logró recuperarse. Fue Ana Obregón la que se trasladó a Estados Unidos con su hijo cuando recibió tratamiento en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, pero el colaborador de 'El programa de Ana Rosa' siempre estuvo pendiente de hasta el más mínimo detalle. Y por eso, cuando la situación se complicó en Barcelona, donde el empresario iba a recibir un tratamiento, él corrió a su lado y no se separó ni un momento.

Álex Lequio. (Cordon Press)
Álex Lequio. (Cordon Press)

En su casa de la urbanización madrileña de Santo Domingo se quedaba María Palacios con la hija de ambos, Ginevra, quien el 17 de agosto cumplirá cuatro años, y tras la muerte de Álex, el pasado 13 de mayo, ha estado apoyando a la familia de la expareja de su marido. Estuvo presente en el tanatorio de La Paz de Madrid despidiendo al segundo hijo de Lequio, con quien mantenía una relación excelente, pero, insistimos, discreta y apartada de los medios, aunque del momento de darle sepultura solo participaron sus padres y su novia, Carolina Monje.

Como ya informamos hace unos días en Vanitatis, Alessandro Lequio se ha desplazado a diario a La Moraleja a apoyar a Ana, primero en su casa y después a la de su hermana, Amalia García Obregón, quien confirmaba esta noticia que habían desvelado algunos medios. "Estamos siempre juntas, que es lo importante, estar muy cerca de ella. Imagínate, es que no hay palabras", manifestaba a una reportera en un vídeo publicado por 'Lecturas'.

A este medio de comunicación le constaba, por personas allegadas al matrimonio Lequio-Palacios, que la propia María se acercaba en ocasiones a buscar a su marido y que aprovechaba para visitar a Ana y tratar de reconfortarla en unos momentos de dolor extremo. "Estamos juntos pasando todo este horror", decía ayer Amalia García Obregón.

Una emocionante entrevista

Respecto a la relación de María con Álex Lequio, quizás el mejor testimonio público del que disponemos es una entrevista que María le hizo en 2016 para su canal en '¡Hola!', 'La red social de María Palacios', precisamente para hablar de la fundación que mencionábamos al principio de este artículo. Coincidía, además, con un momento de gran felicidad familiar, porque la sobrina de la recordada Charo Palacios, segunda mujer del conde de Montarco, estaba embarazada de su hija Ginevra.

El vídeo arrancaba con un plano recurso de ambos fundiéndose en un cálido abrazo, que no era precisamente una escenificación solicitada por el operador de cámara, sino una espontánea muestra del enorme cariño que se profesaban, como queda de manifiesto en la entrevista. Tras contar cómo había puesto en marcha la fundación, nacida del enorme susto de salud que les había dado su abuela y del que logró reponerse, María, en avanzado estado de gestación, le preguntaba al hijo de su marido cómo estaba viviendo esos meses de espera.

Álex Lequio, con sus padres, Ana y Alessandro. (Getty)
Álex Lequio, con sus padres, Ana y Alessandro. (Getty)

En su respuesta, Álex ponía de manifiesto su enorme felicidad y su gran creencia en la educación como herramienta para destacar en la vida y crecer como persona: "Lo estoy viviendo con ganas. No podía esperar que mi hermana nazca en mejores manos. Esta es mi hermana, por cierto -dijo, señalando a la barriga de María- Esta ahí dentro, nos está escuchando. Estamos entusiasmados. Soy un loco de la educación, así que ya tengo pensado a qué universidad va a ir. Me encantaría que estudiara, aunque, obviamente, la decisión es suya".

Álex mostraba, ante la sonrisa de María, su enorme compromiso con el futuro de su hermana, y destacaba que "tengo muchísimas ganas. Nunca hemos podido ver de cerca esta experiencia". Y subrayó que "aunque tenía pensado hasta los juegos que iba a jugar con mi hermano", cuando supo que iba a ser una niña estuvo igual de contento porque "me va a aportar la misma felicidad".

María, con mucho humor, afirmaba que cuando Ginevra fuera bebé les iba a aburrir tanto a Alessandro como a Álex, pero que conforme fuera creciendo las cosas cambiarían y él verbalizaba un gran compromiso como hermano: "Voy a gestionar mi tiempo lo mejor posible para pasar el máximo tiempo posible con Ginevra". Además de quitarle importancia a la enorme diferencia de edad que había entre ambos y destacar que desde siempre le habían gustado los niños, enfatizaba que le hacía particular ilusión ver "mis ideas reflejadas en otra persona que es mi sangre".

María Palacios y Alessandro Lequio, saliendo de casa de Ana Obregón en La Moraleja. (Cordon Press)
María Palacios y Alessandro Lequio, saliendo de casa de Ana Obregón en La Moraleja. (Cordon Press)

Álex desvelaba entonces que uno de sus sueños era conseguir hacer un máster en Harvard y que, si se hubiera dado el caso, "vendría a España a verla todo lo posible, aunque ella podría venir también a verme a mí". Expresaba también uno de sus deseos, que ha podido ver parcialmente cumplido, estar muy presente en los primeros años de Ginevra y le recomendaba que se preparase en términos académicos para hacer frente a los retos del mundo actual.

María se permitía entonces realizarle algunas preguntas un poco más personales, aunque destacaba que "nos conocemos desde que tenías siete años" y dejaba entrever que algunas de las respuestas las sabría de antemano. Cuando le llegó la hora de definirse en solo tres palabras, Álex eligió tres calificativos que resultaron muy certeros para describir cómo encaró su lucha contra el cáncer: "lógico, optimista y tenaz".

La entrevista acababa cuando María le decía: "Nos vemos el domingo para comer". Y él respondía, divertido: "Solo si me haces shepherd's pie (un pastel de carne muy popular en el Reino Unido)". Un pequeño detalle doméstico muy revelador de cuán estrecha y continuada era su relación personal y la armonía que había en el hogar de Alessandro Lequio y su mujer.

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