La vida de Albert Rivera a través de sus casas: de la Barceloneta a La Finca
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Mudanzas y movimientos inmobiliarios

La vida de Albert Rivera a través de sus casas: de la Barceloneta a La Finca

Entre 2016 y 2017, el exlíder de Ciudadanos vivió en un piso de 300 metros propiedad de la cadena Be Mate de Kike Sarasola. Primero dejó un pisito de L'Hospitalet y después se mudó a las afueras

placeholder Foto: Albert Rivera, en una imagen de archivo. (Reuters)
Albert Rivera, en una imagen de archivo. (Reuters)

Miles de kilómetros separan el barrio de la Barceloneta de la madrileña La Finca, aunque si contamos la distancia social, hablaríamos de un abismo. Pocos son capaces de nacer en uno de los barrios más humildes de la capital catalana y lograr escalar hasta una mansión de miles de metros cuadrados en una de las zonas más elitistas de la capital. Albert Rivera lo ha conseguido, a fuerza de mucho trabajo y empeño, y a fuerza de mudanzas, de vivir en una humilde morada a ir cambiando de casa, ya de pequeño con sus padres, hasta su vivienda actual.

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Ha ido del pisito de 50 metros de su exnovia en L’Hospitalet al apartamento turístico de 300 metros cedido por Kike Sarasola y que tanto está dando que hablar estos días por un reportaje publicado en Eldiario.es a día de hoy. El trayecto ha sido largo y el final parece que feliz, al menos para su protagonista.

placeholder  Albert Rivera y Malú. (Getty)
Albert Rivera y Malú. (Getty)

Albert Rivera nació en el barrio de la Barceloneta, ahora pasto de turistas, que han borrado su identidad marinera y mundana. El exlíder de Ciudadanos se crió entre las calles de paredes desconchadas de un barrio en el que aprendió a amar el mar, su gran pasión. Sus padres tenían un pequeño comercio en el que el joven ayudaba en las vacaciones, un negocio que prosperó y permitió a la familia mudarse a Granollers. Allí pudieron darle mejor educación al chico. Una escuela concertada, donde Rivera descubrió las clases sociales, y un piso más amplio.

Todo por el hijo

Con el tesón de esos trabajadores que lo dan todo por su hijo, los padres de Rivera lograron pagarle los estudios de Derecho en la elitista y cara escuela Esade. Por entonces ya salía con Mariona, su novia durante años y madre de su hija. Juntos se mudaron a La Garriga, famosa por sus aguas termales y por ser lugar de veraneo de parte de la alta burguesía catalana.

placeholder Beatriz Tajuelo y Albert Rivera. (Getty)
Beatriz Tajuelo y Albert Rivera. (Getty)

Cuando Rivera llega al liderazgo de Ciudadanos, su visión del mundo se amplía y sus ambiciones políticas chocan con la búsqueda de intimidad y familia de su pareja, por lo que al final todo se rompe. Rivera inicia una relación con una azafata de vuelo, Beatriz Tajuelo, que todo lo deja por él. Todo, menos su piso de L’Hospitalet, donde ambos instalan sus vidas mientras Rivera sopesa presentar su candidatura en toda España, por lo que Madrid se convierte en una pieza fundamental en sus movimientos.

300 metros en Barquillo

Es en esa época en la que alquila a Kike Sarasola un apartamento en la céntrica calle Barquillo, no exento de polémica como hemos sabido esta semana por una información de Eldiario.es. Se trata de un piso turístico de la cadena Be Mate, de 300 metros cuadrados, al que se mudó a principios de 2016 y donde vivió casi dos años, hasta su nueva mudanza.

placeholder El empresario y presidente de Room Mate Group, Kike Sarasola.
El empresario y presidente de Room Mate Group, Kike Sarasola.

Esta vez, el todavía líder naranja decide trasladar su vivienda a las afueras de Madrid, en Pozuelo de Alarcón. La nueva casa de Rivera era más acorde con sus aspiraciones. Y pronto se separa de Tajuelo e inicia una relación con Malú, con estatus de estrella de la música pop. La vivienda, entre piso y chalé, estaba en Somosaguas y fue diseñada por el arquitecto brasileño Marcio Kogan. Situada entre lujosas urbanizaciones como la de La Finca, el valor del chalé escogido por Rivera rondaba el millón de euros y los alquileres, entre los 2.500 y los 3.000 euros.

Un chalé en el que, sin embargo, solo vivió unos meses porque Malú alquiló para ambos una mansión en La Finca mientras realizaba las obras de una casa en propiedad en la que vivir posteriormente. Juntos, y ya alejado él de la política, esperan la llegada de su hijo.

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