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AMOR, MÚSICA Y DOLOR

De las drogas a la dura muerte de su madre, lo que Pau Donés contó en sus memorias

El fallecido cantante de Jarabe de Palo abrió su corazón en su autobiografía '50 palos... y sigo soñando', que lanzó tras dos años retirado por culpa de su enfermedad

Foto: Pau Donés. (EFE)
Pau Donés. (EFE)
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"Se suicidó justo una semana después de que yo cumpliera 16 años. La muerte de una madre… ¡menudo palo! La lección fue severa pero definitiva: el sentido de la vida cobró la importancia que en realidad tenía y que yo, hasta el momento, no le había sabido dar. Sufrí un dolor insoportable, un miedo atroz e infinito".

Este es uno de los párrafos más desgarradores de '50 palos... y sigo soñando' (Planeta, 2017), en referencia a su edad, a su grupo y a los que le dio su muy intensa vida, el libro en el que Pau Donés habló sin tapujos de su enfermedad, del sexo, de la fama y de las drogas.

 La autobiografía de Pau. (Planeta)
La autobiografía de Pau. (Planeta)

Sobre sus coqueteos con las sustancias ilícitas, por ejemplo, escribe: "Empecé joven en ese sórdido mundo, de lo cual no me siento para nada orgulloso, sino más bien arrepentido, porque quién me dice a mí que el haberle dado leña al cuerpo no haya tenido que ver con el cáncer que ahora sufro y que, por otro lado (veamos el lado bueno), ahora me mantiene alejado de las drogas".

El mayor de cuatro hermanos, de los que a raíz de aquel trágico momento tuvo que ejercer de madre siendo tan solo un adolescente, tiene que agradecerle a Núria (su progenitora) que le inculcara la pasión por la música desde pequeño y un último regalo poco antes de morir: una guitarra eléctrica.

[LEER MÁS. Muere Pau Donés: su madre, su hija y la Flaca, las mujeres de su vida]

"La música fue mi aliada, mi compañera en el duelo y mi compañera de viaje, y sin duda me ayudó a continuar. Más que una válvula de escape fue como la fuente de energía que me empujaba hacia delante y aliviaba esa profunda y enorme pena que sentía. En la vida yo iba a ser músico. Lo supe entonces y a por ello fui", cuenta en el libro.

Pero antes de alcanzar la fama junto a su grupo con temas inmortales como 'La Flaca' o 'Depende', le tocó hacer de botones, camarero, promotor, modelo y ejecutivo de una agencia de publicidad. Una fama con la que siempre tuvo una extraña relación a distancia. "La fama no mola. Los músicos, los pintores, los escritores... lo que queremos es hacer canciones, pintar cuadros, escribir libros. Hacer lo nuestro y compartirlo con los demás. Y a partir de ahí, vivir tranquilos", aseguraba.

El cantante de Jarabe de Palo, luciendo camiseta de los Sex Pistols. (Getty)
El cantante de Jarabe de Palo, luciendo camiseta de los Sex Pistols. (Getty)

Aunque su lista de éxitos, conciertos por medio mundo, colaboraciones con artistas de la talla de Celia Cruz, Antonio Vega o Chrissie Hynde de Pretenders es impresionante, confesaba que ser padre es lo mejor que le había pasado en la vida. Su hija Sara, cuyo nombre llevaba tatuado en los nudillos de la mano derecha, le cambió: "Me volví cariñoso, amoroso, incluso pegajoso. Gracias a ella soy más fuerte, más persona, más feliz".

"Ya he disfrutado de la mitad de mi vida y me dispongo a ir por lo que me queda. A tope, sin medias tintas, hasta que el cuerpo aguante. Y el día que no aguante… adiós muy buenas y que me quiten lo bailao… O mejor, que no me lo quiten", sentenciaba Pau en su libro. Descanse en paz.

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