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DE MÁLAGA AL MUNDO

El otro Pablo Alborán: pasado aristocrático, pequeños placeres y grandes inversiones

El malagueño ha experimentado en los últimos diez años una metamorfosis radical, de aquel chaval tímido de veintitantos a este treintañero maduro y sincero

Foto: Pablo Alborán. (Getty)
Pablo Alborán. (Getty)
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2011 fue el año de Pablo Alborán. En el mes de febrero, el artista malagueño publicaba su álbum de debut bautizado con su propio nombre. Para entonces el vídeo del pelotazo 'Solamente tú' acumulaba la friolera de 180 millones de reproducciones. 2011 fue el año también de su primera gira, los primeros estadios abarrotados y la pablomanía desatada. Los premios le llovían y los galardones se le amontonaban en casa: de Los 40 a Cadena Dial, del Premio Andalucía a su primera nominación de los Grammy Latinos.

En uno de esos premios, el que le otorgaba una revista femenina como mejor artista nuevo del año, Pablo Alborán acudió con su madre. Estaba nervioso, ilusionado e intentando asimilar todo lo que le estaba pasando aún sin creérselo. Con pajarita y chaqué estaba elegante aunque a años luz del hiperfibrado y musculado Pablo que vemos día sí y día también en su perfil de Instagram. Por azares del destino, el que firma este artículo estaba sentado al lado de aquel chaval que por entonces tenía 22 años y que no podía ni imaginar que 9 años después sería uno de los artistas nacionales más reconocidos, respetados y, a juzgar por sus últimas declaraciones, valiente. “Estoy aquí para contaros que soy homosexual", comentaba el malagueño. "No pasa nada, la vida sigue igual. Yo necesito ser un poco más feliz de lo que ya era". De aquel veinteañero tímido que carraspeaba al agradecer un galardón que apenas podía creer a este treintañero maduro y sincero, media mucho más que una década de calendario.

Pablo Alborán, en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. (EFE)
Pablo Alborán, en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. (EFE)

1. Pasado aristocrático

Pablo siempre presume de que, cuando se marea, tiene un entorno familiar sólido al que aferrarse. El artista viene de una familia muy conocida en Málaga. Su padre es el prestigioso arquitecto Salvador Moreno Peralta, nieto del primer marqués de Alborán. Entre sus últimos proyectos, ha sido responsable de devolver a los peatones parte del centro de Torremolinos. Pablo es el menor de tres hermanos: Casilda, la mayor y diseñadora de interiores, y Salvador, el mediano, que trabaja en publicidad. Su madre, aquella madre que le acompañaba a las alfombras rojas, se llama Elena Ferrándiz y es de origen francés e hija de españoles. Por cierto que en una entrevista para el periódico 'Hoy', el cantante revelaba que la canción de cuna que usaba para dormirle era 'La vie en rose'.

2. 16 años y 120 canciones

Criado en el barrio malagueño del Limonar, algunos amigos recordaban para Vanitatis hace unos años aquel chaval que logró componer su primer tema con diez años mientras combinaba sus estudios en el Liceo francés con clases de guitarra y de piano: “Era encantador y se notaba desde el principio que lo suyo era la música... Cada canción era como una especie de hijo para él", decía una de ellas. El Nómadas era el café donde comenzó a experimentar la sensacion de ponerse delante del público.

Con 16 años ya tenía una libreta con 120 canciones compuestas por él mismo. “Pasaba mucho tiempo solo y componiendo pero luego salíamos como todo el mundo de copas”, comentaba otro de sus amigos de entonces.

3. Discos de platino y un Goya

Y de pronto, 2010 y el boom de YouTube. Y después 2011 y todo lo demás. Lo que vino a continuación fue tan fuerte que tuvo que parar un par de años para asimilar las ventas, los éxitos, la fama, los números: más de 30 discos de platino y hasta un Goya por el tema que compuso para 'Palmeras en la nieve'.

Pablo, con el cantaor José Mercé. (EFE)
Pablo, con el cantaor José Mercé. (EFE)

4. IG sí, WT no

Aunque el cantante ha echado mano de su perfil de Instagram para dirigirse a sus fans y hablarles con total sinceridad sobre su sexualidad, la verdad es que con otra aplicación muy utilizada hoy en día está más que enfrentado. El cantante confesó en una entrevista para la revista 'Que.es' que el WhatsApp le pone enfermo, sobre todo cuando discutes por mensaje porque todo se malinterpreta y no le gusta utilizarlo.

5. Adicciones

Cuesta creer que el chico que cualquier madre quisiera para su hija (ahora su hijo) también tiene adicciones, pero de 'drogas' muy blandas. Entre sus predilecciones: el regaliz, las palomitas y la nutela.

6. Complejos

Cuesta cree que un chico que cualquier... (leer las líneas de arriba)... pero los tiene como todo ser humano. En su caso es la altura. Aunque el malagueño mide 1,74 (muy en la media de los españoles), en el programa 'Hay una cosa que te quiero decir' confesó que le habría gustado ser más alto.

7. Buen ojo para los negocios

Excelente, de hecho. El artista ha sabido invertir en bienes inmuebles en Madrid y Málaga. Parte están a su nombre y parte están gestionados desde la sociedad Sirona Investments, de la que Pablo es administrador único y accionista mayoritario al menos con datos obtenidos en 2019.

Según los datos de 2017, los últimos de los que dispone el Registro Mercantil, la entidad tiene un activo de 7.674.505 euros y en el último ejercicio declaró unas ganancias cercanas a los 400.000 euros.

Pablo Alborán, en una imagen de archivo. (EFE)
Pablo Alborán, en una imagen de archivo. (EFE)

8. Es muy casero

Pero no de quedarse en casa sino de alquilarlas. En este caso locales comerciales en las mejores calles de Madrid y Málaga. En la ciudad andaluza, Sirona Investments (y por lo tanto, Pablo) es propietaria de un local en la calle de La Bolsa (Málaga) y otro en el Edificio Calafate. En Madrid cuenta con otros dos locales. Uno de 190 metros cuadrados entre Diego de León y Velázquez, y otro en la calle Ortega y Gasset. Todos ellos se han adquirido mediante hipotecas (en algunos casos millonarias), por lo que la factura mensual de Alborán debe ser de infarto.

9. Madrileño y malacitano

Alborán se crió en el Limonar, uno de los barrios más exclusivos de la capital de la Costa del Sol, y no ha querido abandonar esa zona a la hora de independizarse. En el año 2012 adquirió un piso no muy grande con plaza de garaje y trastero en la mejor zona del barrio. Un refugio para cuando puede parar su vida profesional y volver al mar, a ver a sus amigos del Liceo francés, donde estudió, y a recuperar al antiguo Pablo.

Con la información del ejercicio del 2019, Pablo tiene también en Madrid un piso en propiedad, en una gran avenida fuera del jaleo del centro, del que no daremos más datos para preservar su intimidad. El piso cuenta con una gran terraza desde donde Alborán puede centrarse en componer.

10. Malagueño y culé

A Pablo le encanta el fútbol y, como no podía ser de otra manera, es del Málaga, pero su corazón futbolero está dividido porque también es seguidor del Barça y, por supuesto, de la gran estrella del equipo, Leo Messi.

Y una de regalo:

No sabemos si tiene o no que ver con el importante paso que ha dado el cantante al compartir con sus fans su homosexualidad, pero en una entrevista para 'El Mundo' explicaba que uno de sus libros favoritos era 'Saber que se puede' (de Irene Villa), que el cantante definía como “una lección de valentía y de saber vivir”. Salvando las distancias, algo que él mismo ha puesto en práctica ahora.

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