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TRIBUNALES

El 'Falcon Crest' de La Finca acabará con un pacto: "Todos queremos pasar página"

La Fiscalía ha pedido 16 años de cárcel para Susana García-Cereceda por contratar a Villarejo para espiar a su hermana, a la viuda de su padre y al arquitecto Joaquín Torres

Foto: La empresaria Susana García-Cereceda. (Cortesía)
La empresaria Susana García-Cereceda. (Cortesía)

"Ojalá se haga justicia, aunque desde el momento en que la justicia es lenta, también es relativa. Este proceso lleva muchos años y yo creo que todos estamos deseando pasar página. Me hizo muchísimo daño, más del que nadie se pueda imaginar. El encargo era destruirme a nivel personal y profesional, y lo consiguieron. Mi sexualidad... era un tema que conocía mi entorno más íntimo, mi exmujer lo sabía, aunque fue terrible la manipulación mediática que se hizo del tema. Pero lo peor fue el daño profesional, cuantificable y contrastable. El mío era un estudio que iba como un tiro y esta señora me desprestigió, me vetó, difundió que era una persona conflictiva, me destruyó. Lo que quiero es cerrar este capítulo". El arquitecto Joaquín Torres habla con Vanitatis un día después de que se conozca que la Fiscalía Anticorrupción ha pedido 16 años y medio de cárcel para la empresaria Susana García-Cereceda, principal accionista del grupo inmobiliario La Finca, por los presuntos delitos de cohecho y revelación de secretos en la pieza Land, una de las muchas en las que está implicado el comisario Villarejo.

A muy grandes rasgos, la tesis que maneja la Fiscalía (cuyo escrito ha llegado antes a los medios que a las partes) es que, cuando falleció Luis García-Cereceda, su hija Susana y algunos de sus colaboradores contrataron a Villarejo para espiar a su hermana Yolanda García-Cereceda, a Joaquín Torres y a la viuda, Silvia Gómez-Cuétara (entre otros). Se trataba en un primer momento de conocer la situación patrimonial y personal de cada uno para obtener ventaja de cara a la negociación de la millonaria herencia del promotor de La Finca (fallecido en 2010).

Una vez abierta la caja de Pandora, Villarejo y sus colaboradores fueron escarbando más y más en la vida privada, buscando debilidades y usando medios dudosamente legales. Se abrieron tres líneas de investigación, una enfocada en Joaquín Torres (que alcanzó incluso hasta a sus hermanos), otra en Silvia Gómez-Cuétara (con la que pleiteaban por su parte de la herencia) y otra en Yolanda García-Cereceda. La empresaria y el comisario, junto con sus colaboradores, se reunieron al menos cinco veces a lo largo del año 2013 para hablar de los 'avances' que se estaban llevando a cabo. Pero en esta película de espías de serie B, Villarejo se las sabía todas. Mientras con una mano ofrecía los secretos más íntimos de sus 'enemigos' a Susana García-Cereceda, con la otra grababa sus encuentros y la metía en una espiral de la que tendrá que salir ahora con ayuda legal.

Susana García-Cereceda. (Getty)
Susana García-Cereceda. (Getty)

Junto a Susana García-Cereceda, también está imputado su mano derecha, Francisco Peñalver, para quien la Fiscalía solicita 19 años de cárcel, una pena superior debido que también le acusa de un delito de falsedad documental, adicional a los de cohecho y revelación de secretos, delitos que también imputa a las tres sociedades que conforman el grupo inmobiliario: la socimi de oficinas La Finca Global Assets, la promotora La Finca Real Estate Management y La Finca Somosaguas Golf. Y, por supuesto, el comisario Villarejo. La Fiscalía Anticorrupción solicita 38 años y 10 meses de cárcel, además de una multa de 252.000 euros para el comisario jubilado.

"Siempre pensé que era un cúmulo de mala suerte, nunca caí en que podían estar espiándome u ocupándose de que me fuera mal", reconoce hoy Torres, "alguna vez lo he hablado con Silvia [Gómez-Cuétara] y ella sí tenía sospechas, pero yo no, yo le decía que no fuera paranoica". El arquitecto acusa a Susana y a sus colaboradores no solo de espiarle, sino de difundir información en los medios de comunicación y en sus círculos personales y profesionales para perjudicar su honorabilidad. Se trataba, según él, de destruir su imagen. Pero ¿por qué, si él no estaba dentro de la herencia? "Yo tenía y tengo un conocimiento profundo de esa empresa, algo que a ella le debía aterrorizar. Pero jamás he dicho nada ni jamás lo diré. Si presencié alguna reunión entre Luis y Felipe González o con Ruiz-Gallardón, son cosas que forman parte de mi secreto profesional", explica.

Informaciones privadas

Algunos extractos de las grabaciones de esas reuniones entre Villarejo, la empresaria y sus colaboradores han sido difundidos por medios de comunicación como 'El Mundo' o 'Vanity Fair'. "Le hemos pegado ya un apretón a todos los programas y a toda la gente que tiene algo que decir en los medios de comunicación. ‘Oye, cuidado con este tío que es un chantajista, que os va utilizando a vosotros y tal, va pidiendo dinero o que salga en el programa que te dice que tú te llevas un porcentaje’. En fin, este tipo de cosas ayudan...”, le explica Villarejo a Susana el 9 de octubre de 2013 sobre Torres. Poco después, un programa de televisión hizo pública la homosexualidad del arquitecto, que entonces estaba recién separado de Mercedes Rodríguez. También manejaron informaciones privadas de Silvia Gómez-Cuétara, de Yolanda García-Cereceda, de Jaime Ostos (pareja de Yolanda) y hasta de una jueza. Quien abonó los honorarios de Villarejo y compañía (más de 350.000 euros), por cierto, fue la antigua Procisa, empresa en la que tiene participacion Yolanda, por lo que de una forma algo rocambolesca se podría decir que sufragó su propio espionaje.

Joaquín Torres, en una imagen de archivo. (EFE)
Joaquín Torres, en una imagen de archivo. (EFE)

El misterio de cómo una rica heredera, licenciada en Políticas y amante de los caballos acaba involucrada con uno de los personajes más oscuros de la Democracia habrá de desentrañarse en el juicio oral que tendrá lugar previsiblemente a finales de otoño. En estos momentos, los abogados de Susana García-Cereceda se afanan en el escrito de defensa que tendrán que presentar como respuesta a las conclusiones de la Fiscalía. Teniendo en cuenta que el teléfono de Villarejo no sale en las Páginas Amarillas, será interesante saber cómo y quién le puso en suerte a este personaje para que la ayudara a 'resolver' diversos asuntos.

Conflicto "de lindes"

Parece un 'modus operandi' más propio de los tiempos de su padre, Luis, como apuntan fuentes del entorno y reconoce también Joaquín Torres. "Luis ha sido el promotor más excepcional que he conocido nunca, siempre buscaba la excelencia, pero era muy duro. Repetía constantemente eso de que 'la injusticia fortalece, el halago debilita'. Esta forma de proceder de Susana... quizá siguió lo que se hacía ya en la casa, por inercia, era una forma de hacer empresa". De hecho, el origen de la relación entre Villarejo y La Finca no está en la batalla legal por la herencia del promotor, sino en un conflicto antiguo "de lindes" con otra empresa inmobiliaria por el que les pedían más de 30 millones de euros y para el que Susana pidió ayuda a los colaboradores habituales de su padre cuando tomó las riendas de la promotora.

El enfrentamiento legal llega a su última batalla con los principales implicados exhaustos y deseando "pasar página", como decía Joaquín Torres al principio de este artículo. El hecho de que tanto Susana García-Cereceda como Francisco Peñalver y los representantes de las empresas hayan adelantado 10.000 euros cada uno en concepto de responsabilidad civil da alas a la tesis de que, al final, todo podría acabar en un pacto con la Fiscalía y entre las partes. "Yolanda García-Cereceda no quiere que su hermana vaya a la cárcel, y creo que Silvia tampoco. Si ellas llegan a un pacto, por mí no habrá problema", concede el arquitecto.

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