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LA PAREJA DEL VERANO

La condición de Ana Soria a Enrique Ponce y las traiciones de antiguos trabajadores

Hay mucha gente, en especial del entorno del torero, con ganas de hablar y dar su versión de los hechos, sobre todo de lo que tiene que ver con la fecha en la que comenzó la relación

Foto: Enrique Ponce. (EFE)
Enrique Ponce. (EFE)

Ana Soria, la joven almeriense de 21 años, es ya la nueva ilusión confirmada por el propio Enrique Ponce en sus declaraciones a la revista 'Semana'. Ya no hay interpretaciones a este romance salvo ajustar las fechas de cuándo comenzó el idilio. Las versiones varían según vengan del lado de Paloma Cuevas, del grupo de íntimos de Ponce o de compañeros de estudios y de colegio mayor de la propia Ana. Este curso ya cambió la residencia por un piso propio cerca de la calle Pedro Antonio de Alarcón y su vida personal resultó más privada. Hasta la festividad de Corpus de 2019, mantenía una amistad entrañable con Joaquín, un joven de 24 años. La historia acabó y el muchacho también tiene pareja nueva. No hay resentimiento, ni ganas de hablar.

En cuanto al tiempo que llevan juntos, Ponce señala que son seis meses, a los que hay que restar los tres de confinamiento en la finca Cetrina, donde el torero vivía con su mujer, sus hijas y sus suegros. La intensidad del romance, a pesar de que no han podido verse, ha sido profunda y algunos apuntan a que la historia comenzó mucho antes.

 Enrique y Paloma. (Getty)
Enrique y Paloma. (Getty)

Sea esta versión la verdadera o no, todo cambió cuando del tonteo inicial pasó a un planteamiento mucho más serio. Según confirman a Vanitatis, Ana Soria no quería que se la considerara la 'amiguita estacional' del torero y, menos aún, cuando la imagen de Ponce y Cuevas representaba la del matrimonio ejemplar.

Una vez que la noticia se filtró, Ponce cumplió con el acuerdo y dio visibilidad en 'Sálvame' y en 'Semana' a su historia de amor. Ana Soria se convertía, por fin, en la 'ilusión' pública del torero. Ahora se ha sabido que la joven estuvo presente con unas amigas en el hotel Wellington en la entrega del capote de oro a la infanta Elena llevada a cabo por un grupo de toreros entre los que se encontraba Ponce.

Con ganas de hablar

A partir de ese momento, ya no hay dudas, y es entonces cuando los colaterales entran en acción. Ya hemos dicho que el exnovio tiene su vida, pero hay gente que ha convivido con el matrimonio que, con dinero por medio, hablarán aunque no tengan nada que decir.

Enrique Ponce. (EFE)
Enrique Ponce. (EFE)

Entre los dispuestos a dar su opinión, algunos extrabajadores resentidos que perdieron demandas por despidos improcedentes que ganó Ponce, o una mujer relacionada con el entorno más familiar que durante un tiempo consideró que no fue bien recibida. Y, por supuesto, gente de los pueblos de alrededor de la finca que consideran que no había derecho a humillar a la madre de sus hijos de esta manera. Con todos estos mimbres, hay capítulos para meses.

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