Loles León a los 70: hija de churreros, abuela apasionada y mujer sin pelos en la lengua
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repasamos su vida más desconocida

Loles León a los 70: hija de churreros, abuela apasionada y mujer sin pelos en la lengua

A María Dolores León Rodríguez la conoce toda España. Su lengua vivaraz, sus películas con Almodóvar, su Paloma Cuesta de 'Aquí no hay quien viva' o sus jugosos titulares

Foto: Loles León en una imagen de archivo. (EFE)
Loles León en una imagen de archivo. (EFE)

A María Dolores León Rodríguez la conoce toda España. Su lengua vivaraz, sus películas con Almodóvar, su Paloma Cuesta de 'Aquí no hay quien viva' o los titulares que da cada vez que se la entrevista son y han sido parte de las conversaciones de todos. Loles León es mucha Loles. Este sábado cumple 70 años con la sonrisa en la boca y el habitual desparpajo en su forma de hablar y de moverse, tan personales y tan característicos de cualquier buena actriz.

Heredera de los secundarios de oro de nuestra industria, de aquellas Mary Santpere, Gracita Morales o Lali Soldevila de otros tiempos, Loles ha sabido capear temporales y mantenerse como una de nuestras 'cómicas' más emblemáticas. Poco se sabe, sin embargo, de la vida personal de esta hija de emigrantes andaluces en Barcelona, que ayudaba a sus padres en un puesto de churros situado en la Barceloneta hace ya unos cuantos años. Por entonces nadie podía prever que sería una de nuestras actrices más populares o una genuina 'chica Almodóvar'.

De aquel puesto de churros, Loles saltó a una tienda de la Diagonal barcelonesa en la que trabajó como dependienta. Cuentan que los compradores y compradoras se quedaban encantados con su simpatía. Lo cierto es que lo suyo era la interpretación y, según cuenta el periodista Manuel Román, se rodeó de grupos de teatro con ideas políticas de izquierda. Poco después empezó a actuar en la sala Cúpula Venus. Escribía Román que, en aquella época, la actriz aparecía vestida de campesina, ejerciendo su ya tradicional verborrea y repartiendo hortalizas entre los asistentes. "Extraordinaria, eso es lo que soy. Extra, por parte de padre", exclamaba ante aquellos que ponían en duda sus picantes y atrevidos discursos, los mismos que la llevaron a protagonizar varios shows en los teatros de Madrid; los que hicieron que Almodóvar se fijase en ella. Cuando la eligió para ser la cotilla recepcionista de 'Mujeres al borde de un ataque de nervios', el manchego plantó la semilla de un éxito que se repetiría con '¡Átame!' y que la convertiría en una de sus reconocidas 'chicas'.

Desde entonces, Aranda, Trueba o Mercero contaron con ella en sus repartos. Pero ¿qué hay de su vida personal? La actriz nunca ha querido desvelar el nombre de sus amores ni nada demasiado personal, algo que tiene mérito teniendo en cuenta que no ha despreciado la prensa rosa ni ha evitado entrevistas en programas como 'Sálvame Deluxe'. La prensa la respeta y ella también se hace respetar. A lo largo de los años, ni siquiera ha querido desvelar la identidad del padre de su hijo, que se llama Bertoldo debido a la pasión que sus progenitores sentían por Bertolt Brecht. El joven la hizo abuela, hace unos años, de un nieto llamado Telmo, al que adora. El pequeño ha sido el gran amor de sus últimos años, despertando esa pasión de abuela que, dicen los que la rodean, vive con verdadera intensidad.

En sus apariciones públicas, Loles ha podido insinuar chascarrillos acerca de su vida sexual (se reconstruyó la vagina y proclamó su alegría a los cuatro vientos) o de sus relaciones (llegó a decir que había mantenido un romance con un conocido periodista y escritor, pero jamás dio el nombre), pero el único amorío que salió en los medios fue el que mantuvo, hace años, con Juan Carlos Arroyo Urbina Madrid, más conocido como Carlos Faemino. Ha sido mucho más fácil verla hablando del conflicto que la llevó a dejarnos sin su emblemática Paloma Cuesta en la serie 'Aquí no hay quien viva' (se despidió tras dos temporadas) o de cocina, otra de sus grandes pasiones.

Durante unos años en los que no sonó el teléfono y que el trabajo escaseaba, reconoció haber tocado fondo. Un repaso a sus entrevistas refleja que solo se acuerda del amor los fines de semana. Aunque lo dijese en ese punto equidistante y habitual en ella; medio en broma, medio en serio. "Realmente cuando tengo necesidad de un amor son los fines de semana, la noche del sábado, que es cuando echo de menos hacer plan con una pareja", afirmó en 'Mujer Hoy'. En la misma entrevista también habló de su compromiso feminista. "Yo vine sola a trabajar a Madrid y claro que me encontré obstáculos y puertas cerradas solo por ser mujer. Eso correspondía a un mundo machista y por eso me he dedicado a luchar por lograr mis sueños. No me he sentido acosada en mi profesión. Me parecen bien estos movimientos, pero siempre sin caer en los extremos. Es importante que haya denuncias para que no vuelvan a ocurrir esas situaciones", recordaba.

Junto a Antonio Resines en una entrega de premios. (EFE)
Junto a Antonio Resines en una entrega de premios. (EFE)

Sin embargo, la Loles que permanece en el imaginario colectivo de nuestro país es la divertida y deslenguada, la que lo mismo canta la picante '¡Qué ganas tengo!' que hace bromas acerca de aquel curioso desencuentro con Madonna en una fiesta organizada por Almodóvar. "Me dice: todas las españolas tenéis la navaja en la liga", contó León. "Digo: sí, cuando se comportan tan maleducadas como tú, sí. Tradúceselo", acabó diciéndole a la traductora de aquel encuentro imposible con la reina del pop. Ese y otros momentos no solo han hecho de Loles León alguien conocida por todos, sino también una de las más queridas. Y eso, en un país que sufre, en palabras de Unamuno, la envidia como una gangrena, tiene mucho mérito.

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