El Taj Mahal de la condesa de Villapadierna se hace realidad gracias a su viudo
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EN MARBELLA

El Taj Mahal de la condesa de Villapadierna se hace realidad gracias a su viudo

El día que el empresario puso la primera piedra, en 2018, se cumplían seis meses de la muerte de Alicia. Ahora el Ayuntamiento de Marbella ha aprobado los últimos trámites

Foto: Ricardo Arranz, conde de Villapadierna. (Vanitatis)
Ricardo Arranz, conde de Villapadierna. (Vanitatis)

El sueño de la condesa Alicia Villapadierna ya es realidad. El proyecto estrella que diseñó la aristócrata a lo largo de su vida para que llegara a Marbella la cadena hotelera Four Seasons toma cuerpo. El pasado lunes, 7 de septiembre, el Ayuntamiento de Marbella aprobaba los últimos trámites urbanísticos que faltaban para que se llevara a cabo el plan parcial. Su viudo, Ricardo Arranz, no cabe en sí de gozo. Sabe que era una de las ilusiones de su esposa, uno de los proyectos en los que más trabajó antes de que el cáncer le arrebatara la vida. Ricardo lo tiene claro: “Alicia sigue siendo la mejor embajadora de Marbella desde allí arriba, lo ve todo. Este proyecto fue su obra y su trabajo día a día y codo con codo conmigo. Ahora se edificará y será un gran logro para esta ciudad”.

El día que el empresario puso la primera piedra en las instalaciones se cumplían seis meses de la muerte de Alicia y, para ese acto tan especial, su viudo portó una pequeña caja de madera en la que se encontraba la foto de la condesa de Villapadierna, una virgen de Guadalupe y unas monedas. Ricardo nos precisaba: “Esa caja la guardaba hace tiempo para este momento. Es la última fotografía que le hicimos a Alicia. La virgen de Guadalupe es la imagen a la que ella le ha rezado toda la vida, y las monedas ahí están como signo de prosperidad. Mi esposa sigue muy presente en nuestras vidas. Ahora Four Season será su Taj Mahal”.

Susana Díaz, junto Ricardo Arranz durante la colocación de la primera piedra del Four Seasons en Marbella. (EFE)
Susana Díaz, junto Ricardo Arranz durante la colocación de la primera piedra del Four Seasons en Marbella. (EFE)

El plan, elaborado por el arquitecto estadounidense Richard Meier, prevé la construcción de un macroproyecto que supondrá una inversión de 550 millones de euros en un terreno propiedad de la familia de Ricardo Arranz. Para esta potente inversión se ha aliado con la firma norteamericana Fort Partners y la inmobiliaria de capital belga Inmobel. La empresa Four Seasons se integra en este proyecto regentando la gestión del hotel y dando nombre al conjunto del desarrollo, que incluye un hotel cinco estrellas gran lujo de 130 habitaciones, 180 residencias privadas y 50 villas de alta gama. Lo más llamativo de este plan urbanístico es que en el millonario complejo se edificará una zona de cabañas en la zona de la playa de El Pinar.

El edificio central del hotel tomará la forma de un cortijo, diseño que tanto le gustaba a la aristócrata, y tanto el establecimiento como la zona residencial se construirán en la modalidad de pueblo mediterráneo. Según ha sabido Vanitatis, de los 325.000 m2 que incluye este plan, 220.000 estarán destinados a zona residencial y hotelera. El resto irá para equipamiento público, con 6.000 metros destinados a suelo educativo, 3.000 a deportivo y 60.000 a zonas verdes. Será el arquitecto estadounidense Richard Meier, autor, entre otros proyectos, del Museo Getty de Los Ángeles y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, el que dará forma a este complejo que promete ser uno de los más atractivos de Europa.

Los hijos de la condesa, el mejor apoyo

Ricardo Arranz se ha mantenido alejado de los focos desde el fallecimiento de su esposa. Solo le hemos visto en público para comparecer en la Audiencia Provincial de Málaga este verano para someterse a un juicio oral por la petición de cárcel de unos empleados contra él. Hasta el momento, según significa el empresario a este medio, no ha habido sentencia.

Alicia, con su marido e hijos en una foto cedida por la familia.
Alicia, con su marido e hijos en una foto cedida por la familia.

Sin duda alguna, el mejor apoyo que está teniendo en estos momentos el viudo de Alicia de Villapadierna y Klein son sus hijos. Al su lado trabajan los dos mayores: "Alicia me los dejó de ayudantes y son dos niños estupendos, que me cuidan mucho. Yo quería que trabajaran fuera pero aquí están, al pie del cañón. El mayor, Alejandro, no se separa de mí y siempre está ayudándome, Fue uno de los deseos de su madre y lo está cumpliendo a rajatabla". El primogénito de los Arranz ha recogido ahora el testigo de su madre y se encarga, entre otras cosas, de que los beneficios de la boutique del Villapadierna, que están dirigidos a los estudios y manutención de tres niñas que su madre amadrinó en Nepal, sigan siendo la prioridad de este proyecto. Sus hermanos Felipe, Ricardo y Nico le ayudan en todo lo que pueden.

Viudo de oro

Ricardo Arranz es consciente de que es el viudo millonario mas cotizado de la Costa del Sol, pero sus energías están puestas en el recuerdo de su mujer. El día que en los terrenos de Four Seasons se enterró el capitel jónico, la primera piedra como seña de identidad de lo que será el complejo hotelero, nadie reparó en la caja de madera que el empresario portaba en sus manos. El secreto mejor guardado se lo contó a su amiga Susana Díaz, que tuvo el recuerdo en sus manos, y aquel día le dijo a la periodista que suscribe esta información: “He tenido la caja en mis manos y casi se me saltan las lagrimas. Estoy emocionada, ojalá cuando yo no esté aquí, alguien se acordara y tuviera un detalle como el que Ricardo ha tenido con su esposa. Estas historias de amor enternecen”.

Susana Díaz, junto a Ricardo Arranz. (EFE)
Susana Díaz, junto a Ricardo Arranz. (EFE)

A Ricardo todavía le sigue sorprendiendo la tenacidad que caracterizó a su mujer a lo largo de su vida. Nunca se ha olvidado del día que le dijo Alicia: “En este 'pedregal' vamos a construir un resort exclusivo con tres campos de golf”. Ella, tal y como la recuerda su esposo, siempre fue la mejor visionaria. Ahora Four Seasons, el resort hecho para los bolsillos mas pudientes (en algunos países puede costar 10.000 euros la noche), lucirá el magnífico sol de cobre que la condesa diseñó para su ciudad, mientras el miedo de la pandemia permanece agazapado en las alcantarillas.

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