El día "difícil y doloroso" en que Malú vio a Albert Rivera por televisión
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'UN CIUDADANO LIBRE'

El día "difícil y doloroso" en que Malú vio a Albert Rivera por televisión

Leemos el libro del exlíder de Ciudadanos, en el que habla con orgullo de su pareja, del acoso de la prensa rosa y de la relación con su hija Daniela. Ni rastro de ninguna de sus ex

Foto: Albert Rivera. (Reuters)
Albert Rivera. (Reuters)

Nunca antes Albert Rivera había contado su vida al detalle. Los momentos más dramáticos, la muerte de dos de sus tíos, la relación con su hija Daniela, el acoso de los medios, el apoyo de Malú, su nueva paternidad... Puede ser que no lo hiciera porque nunca antes se había sentido tan libre como ahora. El exlíder de Ciudadanos ha presentado su nuevo libro, ‘Un ciudadano libre’ (Espasa, 2019), una suerte de biografía en la que se hace justicia al título. Rivera narra todos los momentos clave de su vida de forma minuciosa, trufado de anécdotas, de dardos directos y de mucha energía.

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El expolítico dimitió el 11 de noviembre de 2019, un día después de que su partido sufriera una estrepitosa derrota en las urnas. Su dimisión fue algo meditado, una decisión pensada y hablada con quienes tiene más cerca. En especial con su pareja, Malú, “un apoyo fundamental”, según cuenta él mismo en su libro: “Malú es la persona que mejor conocía lo que me venía rondando por la cabeza: el ‘plan b’, los discursos de dimisión que escribía en el móvil cuando volvía de algún viaje, el cansancio por tanta exposición pública...”.

Albert Rivera. (Reuters)
Albert Rivera. (Reuters)

Malú estuvo pendiente de su pareja en todo momento. “Siguió mi comparecencia en casa, por televisión”, dice Rivera, “obviamente estaba sobre aviso, pero, según me confesó después, fue un momento difícil y doloroso. Sintió pena ante aquel final tan abrupto”. En este punto, el expolítico admite que pese a la felicidad de empezar una nueva relación, hubo momentos duros. “Para los dos, a pesar de haber vivido un año bonito e intenso en lo emocional familiar, también había sido un año duro en lo profesional, por su lesión en el pie, que la obligó a operarse y a cancelar una gira -con lo que esto supone para un artista y su público-, y por mis sucesivas campañas a lo largo de los últimos nueve meses”.

"Verdaderamente estresante"

Y de esos momentos duros, el acoso mediático fue, para Rivera, una de las peores cuestiones con las que tuvo que lidiar. Entiende, dice, que como cargo público su vida profesional debía ser sometida a examen, pero no su vida privada. “Mi derecho fundamental a la intimidad es tan legítimo como el de cualquier otro ciudadano español”, señala. Se queja de la persecución a la que ambos se vieron sometidos, una situación que “llegó a ser verdaderamente estresante”, admite.

“No es plato de buen gusto tener cuatro o cinco paparazzi apostados alrededor de tu casa a la espera de que mi pareja o yo salgamos, o programas de televisión emitiendo en directo en la puerta de tu domicilio”. Porque, asegura, “durante meses no hemos podido salir a dar un paseo, a comprar o a cenar sin que nos ‘robaran’ una foto, y hemos llegado a tener cinco coches de fotógrafos de prensa rosa persiguiéndonos mientras nos dirigíamos a una mera revisión médica”.

 Albert Rivera y Malú. (Limited Pictures)
Albert Rivera y Malú. (Limited Pictures)

Lo ve “incomprensible”, y pone un ejemplo de muestra, “uno de los momentos más surrealistas de mi vida”. Él y su pareja comían con sus familias cuando empezaron a llegarles mensajes a sus respectivos móviles dándoles el ‘pésame’ por haber roto. “En un programa de televisión, una periodista se había inventado, literalmente, la noticia y un buen número de medios se lanzaron a publicarla sin contrastar”. Tuvieron que salir al paso con su familia. “Nos miramos atónitos y decidimos comunicar la ‘noticia’ a nuestras familias con un brindis: ‘Que sepáis que estamos aquí de celebración familiar pero hemos roto’, dijimos los dos a la vez, irónicamente”.

Malú, cómplice

Por todo ello, para poder ir “a la playa con mis hijas”, pide una regulación que garantice y equilibre el ejercicio de esos derechos, el de la intimidad y el de la información. El expolítico cuenta con el apoyo de Malú en todo momento, algo que queda claro a lo largo del libro. Rivera recuerda cómo ella sabía que su dimisión estaba sobre la mesa y que “quizás por su trayectoria y su profesión, entendía mejor que nadie la presión que estaba soportando y sabía que mi vida se encontraba en un momento crucial”.

Fue una campaña difícil, como él mismo admite, que se sumó a otras campañas previas. Momentos, todos, en los que, afirma Rivera, “su apoyo fue fundamental, y sabía tan bien como yo que ese runrún de mi interior terminaría por salir al exterior tarde o temprano”.

Albert Rivera. (Reuters)
Albert Rivera. (Reuters)

En la presentación del libro, este martes en Madrid, el ahora presidente del bufete Martínez-Echevarría & Rivera Abogados habló de cambiar pañales y de tener tiempo para los suyos, una de sus grandes obsesiones. Su madre, dice, había interiorizado una idea: “He ganado un líder político, porque me gusta y le voto, pero de facto he perdido un hijo”.

Daniela y Lucía

Su hija Daniela también pesó en la decisión de abandonar. “A menudo se quejaba por mi falta de tiempo, relacionándola con mi trabajo en la política”, desvela. Con ella pasa dos fines de semana al mes y parte de las vacaciones de verano. Además, intenta tener tiempo para hablar con ella en videconferencia cada noche, “durante 10 o 15 minutos alrededor de las nueve, un poco antes de cenar”. Daniela vive en Granollers con su madre -“con quien acabé mi relación de 11 años”-. Con su hija, pese a la distancia, mantiene una muy buena relación. “Lo pasamos bien en nuestras conversaciones”, dice. Cuando la pequeña supo que su padre lo dejaba, con una sonrisa le soltó: “Entonces ahora podremos estar más tiempo juntos, ¿no?”.

Malú y Albert Rivera. (Getty)
Malú y Albert Rivera. (Getty)

La familia es fundamental en el relato de Rivera, quien repasa su infancia y no se deja nada en el tintero. Recuerda con dolor la muerte de dos de sus tíos paternos, Alberto, de sida, y Miguel, el menor de los hermanos de su padre, que se suicidó tras largos años de adicción a las drogas. “Nunca olvidaré aquel momento”, admite Rivera, quien habla de ambas muertes como dos pérdidas importantes en su vida. “Yo tuve una infancia estable y el vínculo con mis padres ha sido, y sigue siendo, fuerte. Y ahora es el momento de intentar hacer lo mismo con mis hijas”.

"Echo de menos sus abrazos"

Echa de menos a Daniela, porque para él “resulta duro no poder compartir con ella su día a día”, subraya. “Echo de menos sus abrazos, su risa, darle las buenas noches y ponerla a dormir o ver su cara por las mañanas al despertar”. Por eso, añade, disfruta del momento y de su nueva paternidad junto a Malú: “No quiero perderme ni una de sus primeras sonrisas, ni sus primeros pasos, ni sus primeras palabras”. Su hija Lucía “se ha convertido en el otro motor” y disfruta de su paternidad “con más madurez pero con toda la ilusión del mundo”.

Por eso, cuando cumplió 40 años, cuatro días después de haber presentado dimisión, les dijo a sus amigos: “Os tengo que dar una noticia: no es un mal momento. Es un buen momento. Me siento libre y honrado. Voy con la cabeza alta. Cumplo hoy 40 años, tengo una familia maravillosa y amigos que me habéis demostrado que me queréis. Tengo toda la vida por delante”.

Albert Rivera Malú