Los hijos de Alfonso Cortina toman las riendas de la herencia de su padre
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Los hijos de Alfonso Cortina toman las riendas de la herencia de su padre

El conocido empresario, expresidente de Repsol, falleció el pasado mes de abril víctima del coronavirus y pocos días después de la muerte de su gran amigo Carlos Falcó

placeholder Foto: Alfonso Cortina y Miriam Lapique, en una imagen de archivo. (EFE)
Alfonso Cortina y Miriam Lapique, en una imagen de archivo. (EFE)

Una de las imágenes de la pandemia fue la protagonizada por Felipe y Carlos Cortina, con guantes y mascarilla, tremendamente solos en el último adiós a su padre. Alfonso Cortina, expresidente de Repsol y miembro relevante de la mejor clase empresarial española, falleció a principios de abril víctima del coronavirus. El empresario se hubiera marchado en condiciones muy distintas de no haber sido por la crisis sanitaria. Como tantas familias, también los Cortina le deben una despedida a su altura, pero de momento les queda el consuelo de comprobar el cariño que se le tenía a este bodeguero por vocación y empresario de altura.

Mientras esperan ese momento, los hijos de Cortina Alcocer tienen que tomar decisiones respecto a la herencia de su padre y lo están haciendo. Ambos se han sacudido con soltura ya el sambenito de 'hijos de' gracias a su propia trayectoria, aunque cuentan con amistades de esas que nadan entre la prensa salmón y la rosa, como Alonso Aznar, Pepe Ruiz-Gallardón, Marta Ortega, Tamara Falcó o Fernando Nicolás.

Los hermanos nacieron con apenas año y medio de diferencia (Felipe cumplió en enero 38 años, Carlos acaba de hacer los 37) y tienen un vínculo muy intenso. Ambos estudiaron en colegios y universidades en Estados Unidos y pasaron por las mismas aulas de CUNEF, donde estudiaron Business Administration. Felipe Cortina el primogénito, cursó un grado superior en finanzas en la Universidad de Berkeley y un MBA en la NYU Stern School of Business tras su paso por CUNEF. Carlos escogió la Universidad de Columbia para complementar sus estudios con un MBA.

placeholder Felipe Cortina y Álvaro Gomis, fundadores de Jimmy Lion. (EFE)
Felipe Cortina y Álvaro Gomis, fundadores de Jimmy Lion. (EFE)

"En 2014 dos amigos dejaron sus trabajos en banca y crearon Jimmy Lion en Nueva York. Se marcaron un claro objetivo: ofrecer calcetines originales y de primera calidad a un precio razonable". Esta es la presentación oficial de los fundadores de la hoy conocida firma de calcetines, Felipe Cortina y Álvaro Gomis. El hijo mayor de Alfonso Cortina ha destacado en los negocios con esta empresa textil que ha logrado abrir un hueco en el mercado que no existía hasta entonces. Hace pocas semanas, en agosto, suscribió una ampliación de capital de más de un millón y medio de euros, quizá para capear el temporal coronavírico.

La bodega

Es él, como primogénito, quien se ha ocupado de tomar las riendas al menos nominalmente en las empresas de su padre. Aunque Alfonso Cortina tuvo una carrera muy fértil, en sus últimos años se había centrado en su vocación vitivinícola, para lo que contó con la ayuda de uno de sus mejores amigos, Carlos Falcó, quien falleció apenas unas semanas antes que él y por el mismo virus. El resultado eran las bodegas Vallegarcía, de las que tenía motivos para sentirse orgulloso.

"Detrás de los vinos de Vallegarcía existe un equipo joven, con una gran formación técnica, un profundo conocimiento del mundo del vino y sobre todo con una gran ilusión por compartir el fruto de su trabajo con unos consumidores cada vez más entendidos, que buscan vinos diferentes, vinos que transmitan sensaciones, vinos únicos que en definitiva emocionen. Al frente de todo este equipo, Alfonso Cortina de Alcocer junto con sus dos hijos Felipe y Carlos dirigen y apoyan el proyecto desde la solidez de su formación, reconocida experiencia empresarial y ante todo desde su pasión por los grandes vinos", se lee en la web de los afamados vinos.

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Alfonso Cortina atiende a los periodistas en su época como presidente de Repsol. (CP)

El presidente y accionista mayoritario de Pago de Vallegarcía, la empresa que ampara las bodegas, era Alfonso Cortina. Sus hijos figuran como consejeros, y su madre, Miriam Lapique, como vicepresidenta. Es probable que esto cambie en las próximas semanas, dentro del proceso de relevo lógico en estos casos. De hecho, ya han cambiado las titularidades de otras dos empresas del expresidente de Repsol. Desde el pasado 24 de septiembre, Felipe Cortina es oficialmente administrador único de Las Iruelas, una entidad vinculada a las bodegas dedicada al cultivo. Una semana antes, el mayor de los hermanos se convirtió también en administrador único de Pair Wise SL, otra de las entidades de su padre dedicada a la consultoría. Además, Alfonso tenía intereses petroleros, una extraordinaria colección de vinos y obras de arte.

Nuevo rumbo profesional

Serán los hijos del expresidente de Repsol quienes saquen adelante ahora el sueño de su padre. Felipe ya se ocupó de la internacionalización de Vallegarcía hace años, y conoce bien la empresa. También está implicado Carlos, que ha iniciado recientemente una nueva etapa profesional. Tras varios años trabajando como analista y en el Departamento de Banca de Inversión de Mediobanca, donde cubrió la asesoría de Fusiones & Adquisiciones y Soluciones, Carlos fichó como jefe del equipo de asesoría del presidente de Endesa. Después voló a Londres, donde desde 2015 es socio de Península Capital Advisor, un fondo de capital riesgo liderado por Borja Prado y del que también forma parte uno de los hijos de Sarkozy (Jean).

Desde octubre de 2019, Carlos es presidente del Grupo Veterinario Petsalud, quienes aspiran a ser el primer grupo español de clínicas y hospitales veterinarios. También a finales del año pasado el inversor constituyó Vet Invest para llevar a cabo "actividades de intermediación en operaciones con valores y otros activos". En ambas aventuras le acompañan amigos y colegas como Pepe Ruiz-Gallardón, Javier Prado y Javier de la Rica (también de Península), o Guillermo Castellanos O'Shea.

Mientras, la familia intenta recuperarse del golpe anímico que ha supuesto el fallecimiento del patriarca. Alfonso Cortina tenía 76 años cuando murió y llevaba una vida sana y sin estrés desde que se jubiló hace unos años. Miriam Lapique y él formaban un matrimonio estable desde que se casaron en octubre de 1979 en la iglesia de la Encarnación de Marbella. Disfrutaban ahora de unos años plácidos que se vieron truncados repentinamente, algo difícil de asimilar para la familia.

Alfonso Cortina
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