Fernando y Carlos Falcó: lo que unió y lo que separó a los dos hermanos
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Fernando y Carlos Falcó: lo que unió y lo que separó a los dos hermanos

Solo unos meses han separado el fallecimiento de uno y de otro. Sus vidas fueron en paralelo aunque sus personalidades eras bien distintas

Foto: Fernando y Carlos Falcó: lo que unió y lo que separó a los dos hermanos
Fernando y Carlos Falcó: lo que unió y lo que separó a los dos hermanos

En siete meses, la familia Falcó ha visto cómo los nombre más visibles de la saga han fallecido. Primero fue el marqués de Griñón, a comienzo de la pandemia por coronavirus, y el martes de madrugada, Fernando, marqués de Cubas. En ambos casos, el denominador común que han resaltado amigos, conocidos y la prensa en general ha sido su impecable trayectoria vital como buenas personas, honestas, caballeros y muy familiares.

Los dos hermanos, que se llevaban tres años de diferencia, nacieron en el palacio sevillano de Dueñas. Carlos, al comienzo de la Guerra Civil, y Fernando, en 1939. Hilda Fernández de Córdoba pasaba tiempo en Sevilla, y el 18 de julio de 1936, la madre se encontraba con sus otros dos hijos mayores, Rocío y Felipe, en casa de sus parientes los Alba, donde siempre eran bien recibidos. La relación de los hermanos Falcó con la duquesa titular hasta su muerte siempre fue muy estrecha. Decía que, como habían nacido en su casa, tenían el derecho a instalarse cuando les viniera bien. Y de hecho, Carlos, el más habitual de la Feria de Abril y la Semana Santa, solía alojarse en Dueñas. Una de las últimas veces, y antes de ennoviarse con Esther Doña, acudió como padrino especial a la Feria del Caballo (SICAB) y su 'primo' Carlos Fitz-James, ya como duque de Alba, le recibió en el palacio. Carlos, con sentido del humor, comentaba: "Esto es como si naces en un avión que tienes billetes gratis de por vida en esa compañía".

El duque de Alba y Fernando Falcó. (EFE)
El duque de Alba y Fernando Falcó. (EFE)

Amigos del Rey

Los dos hermanos estuvieron siempre muy unidos. Primero, formaron parte del grupo de niños elegidos para ser compañeros del rey Juan Carlos en la finca Las Jarillas. Esa amistad y lealtad la mantuvieron con la Corona a lo largo de toda su vida. Más tarde, estudiaron en el Liceo Francés, donde también lo harían las hermanas Koplowitz. Con el tiempo, Esther se convertiría en su segunda mujer.

Los niños Carlos y Fernando eran buenos chicos y no daban problemas. Su relación fraternal se hizo más fuerte cuando fallecieron los mayores. Felipe, a los 33 años, en un accidente de automóvil. El conductor era Fernando, que a partir de ese día abandonó las carreras y los rallies, que fueron siempre su sueño. Cuando le preguntaban qué le hubiera gustado ser si no fuera abogado, contestaba sin dudarlo: "Piloto de coches". Esa querencia le hizo ser presidente durante años del Real Automóvil Club de España (RACE). El destino hizo que, por su cargo, se relacionara con la que luego se convertiría, con 23 años, en su mujer. Marta estaba recién llegada de Estados Unidos y su padre le dijo: "Habla con Cubas, que él te arregla la convalidación de tu carnet de conducir". Y así fue como comenzaron a tratarse.

Marta Chávarri y Fernando Falcó. (Getty)
Marta Chávarri y Fernando Falcó. (Getty)

Aunque aparentemente parecía que era el marqués de Griñón, como primogénito, el que tenía un papel más protector con respecto a su hermano, la realidad era al revés. Fernando, más discreto y con menos presencia mediática, fue siempre el báculo en el que se apoyó Carlos, sobre todo cada vez que sus matrimonios no funcionaban. Contaban los amigos que cuando Griñón le anunciaba un nuevo casamiento, se echaba a temblar y le decía: "¿Otra vez?". Tenía buena relación con sus tres cuñadas, Jeannine Girod, Isabel Preysler y Fátima de la Cierva. Con la única que no congenió fue con Esther Doña y nunca estuvo de acuerdo con esa boda. Fue quizá uno de los pocos puntos de desconexión entre los hermanos. De hecho, al último cumpleaños de Fernando, Carlos no acudió al no estar invitada su mujer.

Cuestión de carácter

Las personalidades de ambos hermanos no eran tampoco muy diferentes: más extrovertido y comunicador públicamente Griñón por su dedicación laboral, mientras que Cubas lo era en la intimidad. Los dos compartían aficiones como la caza y el cine. Y cuando no había mujer o novia a la vista, Fernando Falcó acompañaba a su hermano por la zona de viñedos del sur de Francia.

Jeannine Girod, Xandra Falcó y Manolo Falcó, durante el entierro de Fernando Falcó. (CP)
Jeannine Girod, Xandra Falcó y Manolo Falcó, durante el entierro de Fernando Falcó. (CP)

En cuanto al currículum amoroso, tampoco hubo mucha diferencia: los dos tuvieron mucho éxito entre el mundo femenino a lo largo de su vida. Una amiga que los trató desde siempre decía que la canción que cantaba María Dolores Pradera 'Amarraditos' era la representación gráfica de lo que eran los hermanos Falcó Fernández de Córdoba: "Ya sé que no se estila, que te pongas para cenar jazmines en el ojal. Desde luego, parece un juego pero no hay nada mejor que ser un señor de aquellos que vieron mis abuelos".

Carlos Falcó
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