En una boda, en Australia... ¿Dónde estaban los vips el día que murió Franco?
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ANIVERSARIO

En una boda, en Australia... ¿Dónde estaban los vips el día que murió Franco?

De Raphael y Natalia Figueroa a Pedro Ruiz y Ferran Adrià o Esperanza Aguirre y José Bono. Hablamos con personalidades del país para que nos cuenten cómo vivieron el 20N

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Ferran Adrià, Marina Castaño y José Bono. (Vanitatis)

En una boda, en el escenario de un teatro, en la universidad y hasta en el colegio. El 20 de noviembre de 1975 pilló a algunos españoles por sorpresa cuando Carlos Arias Navarro apareció en televisión, con un hilo de voz lloroso, para anunciar la muerte del dictador Francisco Franco. Había ostentado durante casi 40 años el poder más absoluto y muchos no sabían cómo afrontar su muerte. “Para mí fue una contradicción, yo era muy pequeño y veía cómo mis padres celebraban su muerte y no lo entendía, no tenía ni idea de quién era Franco”, recuerda el chef Ferran Adrià en conversación con Vanitatis.

Muchos famosos de hoy en día ni siquiera recuerdan aquel acontecimiento porque eran demasiado pequeños, como Colate Vallejo-Nágera, Anne Igartiburu o Nuria Roca; ninguno de ellos sabe dónde estaba aquel 20N. Hay quienes prefieren ni siquiera comentarlo, otros que quieren olvidar aquellos años y muchos que nos cuentan dónde estaban y qué hacían el día que en que murió Franco.

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Raphael. (EFE)

Raphael

“Estaba en Australia, actuando ese día en Perth, y al siguiente en Melbourne. Recuerdo de día mi inmenso miedo de lo que podría ocurrir, de lo que podría armarse, porque Natalia y los niños estaban en Madrid, y lo que yo quería era volver y estar con ellos. Estaba pendiente de las noticias de televisión”.

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Natalia Figueroa. (EFE)

Natalia Figueroa

“Yo estaba en Madrid, trabajando en el diario ‘ABC’ y en la radio. Mis niños, Jacobo y Alejandra, eran muy pequeños. Manuel todavía no había nacido. Raphael estaba con conciertos en Australia, hablábamos por teléfono a diario, con el miedo y la incertidumbre de lo que podría pasar cuando Franco muriese. ¡Pendiente de las noticias en televisión de la mañana a la noche!”.

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Alfredo Fraile. (EFE)

Alfredo Fraile

“Estábamos en Madrid. Lo que recuerdo es estar pegados a la televisión y la imagen de Arias Navarro. Debe ser mi deformación profesional”.

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Marina Castaño. (EFE)

Marina Castaño

"Estaba en Madrid precisamente, y eso que yo entonces vivía aún en La Coruña. Ese día se casaba una amiga mía en Santa Gema Galgani. Yo era una adolescente. La boda se celebró igualmente y no prestamos demasiada atención a la muerte de Franco".

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Esperanza Aguirre. (EFE)

Esperanza Aguirre

“Tenía 23 años y estaba en medio de los exámenes de la oposición a técnico de Información y Turismo del Estado. Había aprobado el primer ejercicio y al morir Franco nos dieron tres días más por el luto oficial. A mí esos tres días me sirvieron para aprobar el segundo ejercicio, que era oral, de 230 temas de Derecho muy duro. El tercero era idiomas, que yo dominaba ya entonces, y el cuarto era ya en la práctica, para los que habíamos aprobado. Saqué el número 3 de mi promoción y fui la más joven en acceder a la plaza hasta entonces”.

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Iñaki Anasagasti. (EFE)

Iñaki Anasagasti

“El fallecimiento era esperado, por lo que a nadie nos extrañó. Yo era el responsable de comunicación del PNV clandestino y con un grupo pequeño sacamos en ciclostil el comunicado del partido ante la muerte del dictador que había redactado Xabier Arzalluz. Hicimos paquetes y con una red lo repartimos”.

placeholder José Bono. (Cordon Press)
José Bono. (Cordon Press)

José Bono

“Cuando murió Franco, yo tenía 24 años. Era militante del PSP, el Partido Socialista de Tierno Galván, que poco después se integró en el PSOE. En los días previos, mientras agonizaba el dictador, recuerdo que quienes militábamos en partidos clandestinos teníamos miedo por cómo reaccionarían la policía y los sectores más violentos y ultras del régimen. Pero también teníamos la esperanza de que con la muerte del tirano acabaría la dictadura. Nos preocupaba la seguridad del líder de nuestro partido, Enrique Tierno, al que mantuvimos escondido durante varias semanas, con continuos cambios de emplazamiento para evitar que pudiera ser objeto de represalias. Yo trabajaba en una empresa de la calle Princesa de Madrid, pero mi principal actividad era política. Como abogado me dedicaba a defender y atender a militantes antifranquistas detenidos o pendientes de juicio. Después ya saben lo que vino. La transición, en la que los españoles hicimos un ejercicio histórico de reconciliación y patriotismo con la aprobación de una Constitución que nos ha dado el periodo de libertad continuada más largo de nuestra historia”.

placeholder María Teresa Campos. (Mediaset)
María Teresa Campos. (Mediaset)

María Teresa Campos

"Estaba con mis hijas pequeñas en Málaga, llegó su padre y me dijo: 'Se ha muerto Franco, mañana no hay colegio'. Y Terelu contestó: "¿No se podía haber muerto otro día? Que mañana yo tengo gimnasia". Y luego como no tenían colegio, nos fuimos a la casa del Rincón de la Victoria. No teníamos aún televisión en color y fuimos a casa de mi compañero Fernando García del Río. Él tenía tele en color y allí vimos el entierro. Y luego ya todo lo que surgió después... De lo que hablé mucho en la radio con la esperanza puesta en la democracia".

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José María García. (Telemadrid)

José María García

“Como llevábamos días esperando el desenlace en el diario ‘Pueblo’, que es donde trabajaba, había preparado un especial para cubrir los acontecimientos. Dejé a Montse en casa de sus padres y me fui rápido al periódico. Fueron horas trepidantes y cargadas de acontecimientos. Lo que más me llamó la atención fue el tremendo alegrón de unos y la tristeza de otros. Y la foto que recuerdo es la rapidez con la que los chupópteros se subieron al carro. Ley triste pero humana”.

placeholder Francin Gálvez. (Getty)
Francin Gálvez. (Getty)

Francine Gálvez

“Yo era muy pequeña pero recuerdo que estaba en el colegio, sobre todo me acuerdo de eso porque mi escuela fue colegio electoral durante las primeras elecciones que se celebraron. También recuerdo a Arias Navarro llorando en la televisión y me pareció algo insólito, nunca había visto a un adulto llorar en la tele. Ah, y de pronto no había tele, estuvimos dos o tres días en los que solo emitían música, y cuando preguntaba por eso, me decían que Franco había muerto. Yo no entendía nada. Sí que noté que en casa, aunque no hubo celebración, había un ambiente especial, alegre, y era una contradicción porque un señor lloraba en la tele y en casa había un ambiente guay”.

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Pedro Ruiz. (Carmen Castejón)

Pedro Ruiz

“Aquel día estaba en el teatro Victoria de Barcelona actuando con Mary Santpere en un espectáculo que me habían censurado en parte: ‘Historias de pan y pipa’. Tuvimos que pasar tres o cuatro días de luto y el ambiente era muy raro. Yo era una persona informada, pero asistí como espectador a todo lo que sucedió aquellos días. Yo había imitado a Franco en la universidad, en el ‘Juicio bufo’, de la Facultad de Derecho, el acto más libre de la España de ese momento. Eran 10.000 estudiantes de público que nos parapetábamos en la inmunidad de la universidad”.

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Ferran Adrià. (EFE)

Ferran Adrià

“Tenía 12 años y estaba en el colegio, jugaba a fútbol, las típicas cosas de esa edad. Para mí fue una especie de contradicción, yo era muy pequeño y veía cómo mis padres celebraban su muerte y no lo entendía, no tenía ni idea de quién era Franco. La verdad es que los de mi generación podemos decir que lo vivimos de una manera muy extraña. Éramos demasiado niños y yo lo comprendí todo después. El día a día de un niño de esa edad no se ve igual, aunque sí que recuerdo que mis padres lo celebraron, que era una noticia importante. Parecía que se hablaba de una nueva era, una nueva época, una nueva España, pero la verdad es que todo cambió muy poco a poco, no fue de cero a cien”.

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Jimmy Giménez-Arnau. (Cordon Press)

Jimmy Giménez-Arnau

“Recuerdo que Félix Grande me dio la noticia por teléfono. Mi amigo estaba temblando porque creía que los guerrilleros de Cristo Rey lo iban a asesinar, así que cogí el Alfa Romeo y lo fui a buscar junto a su mujer, Paca Aguirre, y me los traje a casa para que se calmaran. Les di un buen vino y con la tajada el terror se transformó en risas. Vamos, que ese día no nos importó lo más mínimo. El castellano es sabio: el muerto al hoyo y el vivo al bollo”.

placeholder Mayte Spínola. (VA)
Mayte Spínola. (VA)

Mayte Spínola

“El 20 de noviembre me encontraba en Madrid con mi familia, pendiente de la noticia por televisión. Eran sentimientos encontrados. La larga agonía del general Franco terminaba, y me alegraba, como de cualquier ser humano que estuviera en sus mismas condiciones, en una agonía tremenda y larga. Por otra parte, era consciente de que vendría un cambio en la forma de un país que ha progresado y en la sociedad no apoyada por ningún plebiscito. Por circunstancias de mi vida, como artista me pasaba la semana con intelectuales de izquierdas: Carmen Díaz de Rivera, Carola Torres, Rafael Alberti, Pepe Caballero o el crítico de Arte Moreno Galván. Y los fines de semana acompañaba a mi marido, Graciliano Barreiros, a cacerías donde solíamos coincidir con Franco, su familia y ministros como Camilo Alonso Vega o Fraga Iribarne, Castiella… Por otra parte, los hermanos Barreiros fueron los pioneros en comerciar con Cuba. Y allí nos reuníamos en las propias residencias de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Y Vilma Espín, primera dama de Cuba, aún separada de Raúl. El notario de estos acuerdos, increíblemente, era Blas Piñar, por lo tanto, lo traté mucho. Por otra parte, mi familia era monárquica por los cuatro costados y conocía al futuro rey Juan Carlos desde que llegó a España. Me permitía ver una realidad más acorde con lo que vendría, una apertura a Europa, como así fue. También una tranquilidad, al saber que el rey Juan Carlos estaría al timón del país y lo llevaría con mucho acierto, prueba de ello es que nos llevó a la transformación a pesar de mucha oposición. Años de tranquilidad y bonanza que tuvo España. Todo en la vida es del color con el cristal con que se mira, y eso lo aprendí desde muy joven. Todo tiene su momento, y nunca es el mismo en la historia”.

Jaime Carvajal, duque de Aveiro

“Recuerdo aquel ‘Franco ha muerto’. Estaba pendiente de ir a montar a caballo y lo vi en la televisión, eso no se me olvida. Estaba en mi casa y fue una noticia esperada. Cuando terminé de ver la televisión, me fui a entrenar porque entonces formaba parte del equipo español de saltos”.

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