Verónica Forqué: depresión, la India y una hija "valiente que me da un poco de vértigo"
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2014 fue un mal año

Verónica Forqué: depresión, la India y una hija "valiente que me da un poco de vértigo"

La actriz fue una de las más omnipresentes en los años 90 y no había película que no contara con ella. Ahora, a sus 65 años, está más volcada en el mundo del teatro

Foto: Verónica Forqué. (EFE)
Verónica Forqué. (EFE)

Verónica Forqué, que este 1 de diciembre cumple 65 años, es la protagonista de ‘Salir del ropero’, la última película en la que participó la desaparecida Rosa Maria Sardà. La madrileña, que vivió su edad de oro en los años 80 y 90, en los que no había película española que no contara con ella (incluido Pedro Almodóvar, que la convirtió en una de sus actrices fetiche), lleva una temporada más volcada en las producciones teatrales, aunque sin dejar del todo el cine y la comedia, género que le ha dado tan buenos momentos. En la última película de Ángeles Reiné da vida a la abuela Sofía, una mujer que revoluciona a su familia y la boda de su nieta al decidir casarse con su mejor amiga, interpretada por la actriz catalana fallecida.

Aunque para familia, la de la propia actriz: Verónica es hija del director y productor José María Forqué y de la escritora Carmen Vázquez-Vigo. La actriz ha comentado en alguna ocasión que en sus inicios (lo hizo en producciones de su padre) la acusaban de enchufismo: “Estuve muy señalada durante un tiempo. Estas cosas les jorobaba. Es lógico y lo entiendo perfectamente”, ha declarado hablando sobre sus primeros trabajos. Sin embargo, con un puñado de películas ya pudo demostrar que lo suyo no era solo cuestión de apellido.

placeholder Verónica Forqué, en la presentación de 'Salir del ropero'. (EFE)
Verónica Forqué, en la presentación de 'Salir del ropero'. (EFE)

El annus horribilis

Aunque iba para psicóloga, el séptimo arte la apartó del diván, algo que tuvo que recuperar, esta vez como paciente, en 2014, su personal ‘annus horribilis’. Aquel año, la actriz decidía separarse del director de cine Manuel Iborra después de más de tres décadas de matrimonio: “Nos separamos porque era incapaz de vivir una realidad que no era verdad”, explicaba. “Es horrible darte cuenta de que no sientes nada por tu pareja, con la que has estado 34 años. Pero he salido muy fortalecida”, afirmaba en una entrevista para el 'Diario de Navarra'. Unos meses después, su hermano Álvaro Forqué fallecía. La actriz cayó entonces en una depresión que la mantuvo alejada del mundo durante seis meses, en los que llegó a perder diez kilos y su característica sonrisa: “Con tratamiento y pidiendo ayuda se sale y se sale más fuerte y mejor, pero es necesario la ayuda de psiquiatras, de médicos y del tiempo, además de la fuerza de uno… La vida sigue”, confesaba en una entrevista para ‘¡Hola!’.

Además de los expertos, Verónica tenía dos aliados junto a ella: su espiritualidad y su hija. Siete viajes a la India, un gurú y algunas claves para lidiar con el dolor y encontrar el camino de la felicidad la ayudaron (“Seguir a los grandes maestros es el camino para no sufrir, vivir el presente y amar al prójimo como a ti mismo es una buena fórmula; casi nunca se consigue, pero el intento está ahí). La artista María Forqué, la única hija que tuvo con Manuel, también puso algo más que granitos de arena para sacarla de ese pozo oscuro.

placeholder Imagen de María en su cuenta de IG. (RRSS)
Imagen de María en su cuenta de IG. (RRSS)

La relación entre ellas es excelente: “Mi hija es muy lista, un ser maravilloso y adorable, nos queremos mucho, nos reímos mucho juntas y nos llevamos muy bien”, contaba en una entrevista en la revista 'XL Semanal'. María, que comenzó con la pintura, pasó después a convertirse en artista multidisciplinar protagonizando performances llenas de vísceras y sangre. "Mi hija es muy valiente. Me da un poco de vértigo, pero la adoro. Yo era transgresora, pero no tanto", decía Verónica en una entrevista para 'El Mundo' hace cuatro años, cuando María empezó a viralizarse y hacerse conocida. De hecho, la cuenta de María llegó a ser censurada por Instagram.

A sus 65 recién cumplidos años, la actriz ya no se enfada casi nunca y lo que más detesta de envejecer es “estar más fea”, como confesaba en el 'Diario de Navarra'. “Me jode también no tener a algunas personas ya conmigo como mi hermano o amigos. Pero tengo salud y tengo ganas de vivir”.

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