La 'sangría' económica de la Finca Cetrina, al compás de Ponce y Cuevas
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La 'sangría' económica de la Finca Cetrina, al compás de Ponce y Cuevas

La empresa que gestiona la espectacular finca en Jaén del aún matrimonio se dedica a la explotación agrícola y ganadera, además de al aceite. Sus datos no son positivos

placeholder Foto: Paloma Cuevas y Enrique Ponce. (Cordon Press)
Paloma Cuevas y Enrique Ponce. (Cordon Press)

Una de las noticias más sorprendentes de este año 2020 fue la ruptura del hasta entonces idílico matrimonio formado por Enrique Ponce y Paloma Cuevas. La noticia llegó en verano y desde entonces se sucedieron en cascada las informaciones que nos presentaban a los protagonistas del folletín, con una joven estudiante almeriense (Ana Soria), el mejor torero de su generación (Ponce) y una elegante empresaria (Cuevas) en los roles principales. Mientras acaba el año fiscal y firman definitivamente el divorcio, Paloma y Enrique han demostrado que después de cualquier tormenta llega la calma. Pasarán juntos Nochebuena y Navidad con sus dos hijas, y luego cada uno hará planes para fin de año por separado. Es su nueva normalidad.

Hasta este verano, la familia vivía fuera del ojo público, a caballo entre su casa madrileña de Pintor Rosales y la finca Cetrina, en Navas de San Juan, un espectacular terreno donde construyeron una casa de estilo andaluz y que sirvió de marco para todos los acontecimientos importantes de la familia, desde bautizos a comuniones. Allí es donde la familia pasó el confinamiento junto a los padres de Paloma, en un intento, dicen, de arreglar las cosas. La finca es propiedad en parte de Enrique Ponce y en parte de la empresa Cetrina Sociedad Limitada, a través de la que gestiona la producción de un aceite de oliva virgen extra de merecida fama.

"El olivar de Enrique Ponce se extiende en las fincas de Cetrina y Avenzas, las dos muy cercanas, en el término municipal de Navas de San Juan. En las 400 hectáreas destinadas a este cultivo intensivo crecen 53.000 árboles. Aceite de cosecha temprana, fruto de aceitunas picual recogidas a finales del mes de octubre [...]. La variedad picual tiene carácter, es potente. Y el aceite de Enrique Ponce, según su productor, tiene aroma, sabor y color peculiares. Ese rasgo picante característico de la picual se matiza, y nos queda un aceite afrutado, que huele a zumo de aceitunas. Un aceite con personalidad muy mimado", se puede leer en la publicidad.

Foto: Enrique Ponce y Paloma Cuevas. (Getty)

El producto se comercializa a través de su propia web y de El Corte Inglés, a 19,80 euros la botella de 500 ml. Los resultados de la empresa, sin embargo, no son buenos. En 2018 perdió 324.136 euros, lo que disparó casi un 90% las pérdidas respecto a 2017, cuando se dejó 39.000 euros. El nuevo informe de cuentas presentado esta semana en el Registro Mercantil ahonda en los malos datos. La empresa, que da trabajo entre personal administrativo y agrario a casi 30 personas, perdió en 2019 207.000 euros, una cantidad significativa (aunque reduce las pérdidas en más de 120.000 euros). En este proyecto gastronómico, el torero de Chiva no está solo, y cuenta con la colaboración de la Sociedad Cooperativa San Juan Bautista de Navas de San Juan, que es quien trabaja la aceituna y elabora realmente el aceite.

A pesar de contar con las mejores credenciales, el informe de cuentas advierte de la viabilidad de la compañía en uno de sus apartados. Al cierre de 2019, el capital social de la entidad asciende a 3.545.971 euros. "Las pérdidas acumuladas han dejado reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social de la empresa", un extremo que, con arreglo a la Ley de Sociedades, implica que la compañía debería disolverse, "a no ser que este se aumente o se reduzca en la medida suficiente y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso". Dice el informe que el administrador único (Ponce) "deberá convocar Junta General" para solventar esta situación.

placeholder Javier Conde, Enrique Ponce y Paloma Cuevas. (EFE)
Javier Conde, Enrique Ponce y Paloma Cuevas. (EFE)

El informe de los gestores de Ponce también advierte de que, al cierre del ejercicio, la reserva legal con la que debe contar la compañía para asegurar su futuro "no había alcanzado el mínimo legalmente establecido". Además del negocio del aceite, la actividad principal de esta sociedad está en la compra, venta y explotación de todo tipo de productos del campo, tanto agrícolas como ganaderos, y la comercialización y cría de ganadería y animales de granja. Enrique Ponce es el accionista mayoritario, aunque una empresa olivarera de Jaén cuenta también con un pequeño porcentaje.

Foto: Enrique Ponce y Ana Soria, durante un paseo en pareja. (Instagram @enriqueponce)

Enrique Ponce es uno de los mejores toreros del escalafón y lleva tres décadas jugándose la vida en los ruedos en España y en América. "Su estética (siempre tan importante en el toreo), su técnica, su saber de toros, es la mejor", afirma un experto taurino. Sin embargo, el buen hacer que ha demostrado en las plazas no ha asomado de momento en su faceta como empresario. Más allá de las socorridas inversiones inmobiliarias, no ha tenido demasiada suerte con las iniciativas que ha puesto en marcha, como le ocurrió hace tres años con Crisol, un espectáculo picassiano a medio camino entre el baile y la tauromaquia. De esta mala pata empresarial da cuenta el Registro Mercantil, donde el nombre de Ponce aparece en varias sociedades.

El torero ha invertido el dinero que ha ganado en los toros a lo largo de estos años y cuenta con varias empresas dedicadas a la gestión de alquileres en las que aparece como apoderada también Paloma Cuevas, aunque fuentes cercanas matizan que el papel de su aún mujer siempre ha sido meramente representativo, nunca de gestión. Ponce es propietario de varios locales comerciales y naves en Úbeda, Villacarrillo, Torremolinos o Fuengirola que alquila a otros empresarios. Los locales albergan negocios tan dispares como una discoteca o un supermercado.

La gestión de estos alquileres se lleva a cabo a través de diversas sociedades. CPM Building, por ejemplo, cuyo accionista mayoritario es Cetrina SL, está dedicada a la compra, venta y explotación de bienes inmuebles, y es la que más alegrías le da. Cuenta con un activo de más de cuatro millones de euros y en el último ejercicio del que hay constancia (2018) registró unos beneficios de 82.000 euros. Un 'subidón' respecto al año anterior, cuando perdió cerca de 700.000 euros.

A su vez, CPM Building es matriz de otra sociedad, Sucesores de Benito Zoido, dedicada a la producción agrícola pero también a la explotación de inmuebles tanto rústicos como urbanos. Esta empresa, que tiene su sede en Jaén, cerró 2019 con pérdidas de 72.000 euros (un mal dato pero mejor que el de 2018, cuando se dejó 185.000 euros).

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