El fabuloso Château de Pregny, la herencia del fallecido barón de Rothschild, tiene trampa
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El fabuloso Château de Pregny, la herencia del fallecido barón de Rothschild, tiene trampa

La muerte de Benjamin de Rothschild abre el debate sobre su más preciada propiedad, el castillo en el que vivía con su madre y su mujer, y que su abuelo legó al Gobierno cantonal

placeholder Foto: Vista del Château de Pregny, de la familia Rothschild. (AL)
Vista del Château de Pregny, de la familia Rothschild. (AL)

Cuando Adolphe Carl de Rothschild (1823-1900) compró una propiedad en Pregny, cerca del lago Leman, en 1857, decidió derruir la villa que había en el terreno para construirse un castillo. Contrató al arquitecto inglés Joseph Paxton, quien se encargó de crear un edificio poco habitual por aquel entonces en Ginebra: sus grandes dimensiones y su diseño eran un gesto de ostentación al que los habitantes de la ciudad no estaban acostumbrados.

Marcó una época y muchas casas se edificaron después siguiendo su modelo. Ahora, con el fallecimiento de su último propietario, el barón Benjamin de Rothschild, son su madre y su mujer quienes disfrutarán de la propiedad. Aunque hace unas décadas la familia decidiera legarlo a la ciudad.

placeholder La familia real belga, asidua también a Pregny, en una foto de archivo. (EFE)
La familia real belga, asidua también a Pregny, en una foto de archivo. (EFE)

Hablamos de un fabuloso castillo. El arquitecto Paxton no dejó ni un detalle al azar, tal como cuentan en The Rothschild Archive. La entrada principal presenta una decoración recargada, mientras la fachada que da al lago, acaso la más fotografiada, quedó suavizada por la bahía. Una de las especialidades de este arquitecto eran los invernaderos, y construyó varios en Pregny.

Uno en especial destacaba: 50 metros de largo, con altos ventanales de cristal sobre una hectárea de terreno que hizo las delicias de Julie, la mujer de Adolphe. Allí hizo plantar decenas de árboles frutales que todavía hoy llenan el espacio. También los jardines fueron diseñados bajo la influencia de Julie, quien se implicó en la casa e introdujo animales salvajes y pájaros tropicales.

Encuentro de la aristocracia

Pregny era un punto de referencia, un lugar de reunión de la aristocracia europea. Incluso la emperatriz Isabel de Austria, conocida como Sissi, era una asidua al castillo, del que dijo: “Es un mundo remoto y encantador en el que hay desde puercoespines de Java hasta coloridos pájaros que decoran el parque en el que hay plantados cedros de Líbano”, tal como se pudo ver en una exposición en Ginebra en la que se mostraban los invernaderos de Pregny.

placeholder El logo del banco Edmond de Rothschild, en Ginebra. (Reuters)
El logo del banco Edmond de Rothschild, en Ginebra. (Reuters)

El château es un símbolo en la ciudad suiza. En 1907 su primer propietario murió y lo heredó su primo, Maurice, quien organizó reuniones de la Liga de las Naciones en el lugar. A su muerte lo dejó en manos de su hijo, Edmond de Rothschild, con unas condiciones que ahora afloran. Edmond, a su vez, se lo legó al suyo en 1997, al morir. Y Benjamin falleció esta semana de un infarto: el castillo, en el que vivía con su mujer, Ariane, y su madre, Nadine, ha perdido un alma. Y además ha ganado en complicaciones. Veamos: fue precisamente el abuelo de Benjamin, Maurice, quien a su muerte, en 1957, legó su patrimonio al Cantón de Ginebra, por testamento, manteniendo un usufructo en beneficio de su hijo y después su nieto.

Un gesto principesco

Lo contaba esta semana el periódico ‘Journal de Geneve’, que matizaba algunos puntos: “Las prestigiosas colecciones contenidas en el castillo no forman parte del legado, aunque se destina una gran suma para el mantenimiento de la casa y el parque”. Según este medio, que ya informaba del legado en 1957, el gesto de Maurice de Rothschild era “principesco” y servía para expresar “el reconocimiento de toda la población”.

placeholder El rey Juan Carlos I, con Ariane de Rothschild en La Rioja. (Reuters)
El rey Juan Carlos I, con Ariane de Rothschild en La Rioja. (Reuters)

¿Significa que ahora, a la muerte del barón, el castillo pasará a ser público?, se preguntan en el periódico. Y van más allá: “¿Nuevo lugar de pícnic a la vista?”. No, Edmond solicitó y obtuvo la extensión de este régimen a favor de su esposa, Nadine, y su hijo, Benjamin, quien antes de su reciente muerte la extendió a su esposa, Ariane.

Según el catastro, informa el 'Journal', los 177.603 metros cuadrados de la finca son propiedad del Gobierno cantonal que parece no querer hacerse cargo de la propiedad y prefiere que la disfruten sus propietarios originales. Gilles Gardet, arquitecto y autor de un directorio de casas solariegas que abundan en la región, ha declarado. “Estas hermosas casas son ruinosas, pozos de dinero sin fondo y muy difíciles de usar”. Hay que tener en cuenta que son 1.126 metros cuadrados construidos. Un fabuloso castillo que por el momento va a seguir disfrutando los miembros de la familia Rothschild.

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