Pepe Muñoz, nueva vida: "De aquí a que me muera tendré palabras bonitas para Céline Dion"
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ENTREVISTA

Pepe Muñoz, nueva vida: "De aquí a que me muera tendré palabras bonitas para Céline Dion"

El estilista de la estrella canadiense ha regresado a Málaga, trabaja en un libro LGTB para niños junto a su pareja y busca nuevos horizontes profesionales

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Pepe Muñoz. (Foto: Frederic Monceau)

La luz de un soleado día de Málaga se cuela por la ventana del hogar de Pepe Muñoz, que comparte con su pareja desde que hace unos meses regresara a España a consecuencia de la pandemia. Todos sus planes cambiaron radicalmente cuando estalló esta crisis mundial, pues estaba inmerso en 'Courage', la gira mundial de Céline Dion, que está a la espera de ser retomada una vez la evolución de la pandemia lo permita. Con esta relación contractual con la cantante canadiense en stand-by, el estilista e ilustrador hizo las maletas y regresó a sus raíces no solo para estar cerca de su familia, sino también para buscar nuevos caminos profesionales.

Muñoz lleva unos años en los que ha sido protagonista de la crónica social por su vinculación laboral a la emblemática intérprete de 'My heart will go on', pero antes de eso se había curtido como bailarín en distintos musicales e incluso había participado en 'Fama, ¡a bailar!', pero ahora es su labor de ilustrador la que más quiere potenciar. Locuaz, divertido y rápido en el verbo, nos desvela los entresijos del show business, nos adentramos en sus raíces familiares y analizamos lo clave que el azar ha sido para su evolución vital y profesional. Planes no le faltan...

PREGUNTA: ¿Cuándo has vuelto a Málaga y cómo es la nueva vida que te estás planteando?

RESPUESTA: El covid pegó cuando estábamos en Nueva York de gira y pensábamos que se pasaría... Se canceló la gira y tuve que hacer la cuarentena con mi chico en Utah. Empezaron a pasar las fechas y nada cambiaba, la gira se seguía posponiendo. Mi visado de trabajo estaba vinculado a mi trabajo con 'la jefa', pero no me permitía trabajar de nada más, así que llegó un momento en el que estaba maniatado. Me encontraba sin poder hacer nada. Así que le dije a mi pareja que nos fuéramos a España, pero no estábamos casados, por lo que tuvimos que hacer numerosas gestiones burocráticas. En principio nos vamos a quedar aquí hasta el verano. Dentro de lo malo, este tiempo me ha dejado dibujar muchísimo y he podido vender mi arte, que antes no me daba tiempo porque cuando me llegaba algún pedido siempre me pillaba empaquetando cosas para Céline.

P: Entiendo que tu pareja es estadounidense, ¿a qué se dedica?

R: Él es bailarín y le entiendo muy bien porque yo también lo fui. Los dos estamos en el show business y nos hemos quedado sin trabajo. Nos complementamos muy bien porque él es la balsa de agua y yo la montaña rusa. Él hace la terapia y yo soy el histérico. Me dice que estamos todos igual y que no me lo tome de forma personal.

P: ¿Se está adaptando bien él a la vida en Málaga?

R: Sí. Antes estábamos en Indiana, porque su familia tiene una propiedad en Utah y otra allí. A Nueva York no fuimos porque los alquileres están imposibles. Era ya octubre y había llegado el frío, asi que le dije que nos viniéramos a Málaga, donde ahora mismo estamos en manga corta, y donde también viven mis padres. Ahora trabajamos en casa, tenemos un escritorio que es una leonera, porque estamos con un libro LGTB de niños y ya hemos firmado con un agente en Estados Unidos. Dedicamos nuestro día a ir al gimnasio, crear el libro y a intentar buscarnos la vida.

P: Cuéntanos más detalles de ese libro...

R: Cuando estaba claro que la pandemia no era algo coyuntural, en septiembre le dije a mi chico que teníamos que aprovechar ese tiempo que nos venía dado, que somos personas creativas, pero siempre estamos trabajando para alguien. Le planteé hacer algo nuestro, que nadie nos tuviera que decir lo que hacer. Me dijo que siempre había querido escribir un libro para niños, así que mezclamos eso con la ilustración de moda, porque yo no hago animación. De repente se le ocurrió un título y dije: "¡Ya está!". Con los tiempos que corren, lo que nos preocupaba más era el género fluido, que un niño se quiera poner una falda, por ejemplo. Se trata de abrir ese espectro de posibilidades, que se pongan lo que les apetezca.

placeholder Pepe Muñoz, en otra imagen de la sesión. (Foto: Frederic Monceau)
Pepe Muñoz, en otra imagen de la sesión. (Foto: Frederic Monceau)

P: Céline Dion sacó no hace tanto una colección de moda de género neutro por la que ciertos sectores extremistas de la sociedad estadounidense la criticaron muchísimo.

R: Sí, ella no entendía por qué esa gente se había puesto tan histérica. Ella amadrinó esa marca, Nununu, que a mí me encantaba porque eran colores blancos, azules, grises, no era de niño ni de niña, era unisex.

P: ¿Te planteas volver a bailar?

R: No, pero si me llamaran me lo plantearía, claro. De hecho, en marzo voy a Canadá a participar en 'Star Academy', que es como el 'Operación Triunfo' de Quebec. Voy como profesor de baile durante unas dos semanas a dar clases de movimiento y expresión corporal.

P: Céline Dion ha sido un espaldarazo brutal para tu carrera, ¿no?

R: Sí, lo digo siempre. Le estaré agradecido de por vida. Pasé de estar en Las Vegas con el Cirque du Soleil, saber que ella también trabajaba allí y conocer a sus bailarines y admirarla como artista, a volverme a España y acabar trabajando para ella en pleno contacto. Ahora llevamos mucho tiempo sin trabajar ni vernos, pero de aquí a que me muera solo voy a tener palabras bonitas para ella.

P: Porque tenías conocimientos de moda, pero no eras estilista...

R: Así es... Yo lo que veo en el móvil es el WhatsApp, Instagram y Vogue Runway, porque me encanta la moda y dibujarla. Cuando me ofreció ser su estilista dije que sí enseguida, pero lo que no conocía era la parte logísitica, que es complicadísima. Yo he llorado empaquetando una caja de FedEx e intentando hacer un envío. Nunca le podré agradecer lo bastante a Céline que de repente Marc Jacobs le dé un 'me gusta' a una foto mía.

Foto: Céline Dion y Pepe Muñoz, en un desfile. (Reuters)

P: Cuando tú llegas a su vida, Law Roach, estilista también de Zendaya, había hecho un trabajo fabuloso con ella, pero tú seguiste elevando el listón y le vimos looks cada vez más arriesgados que, sin embargo, defendía de maravilla.

R: Esto lo digo siempre cuando me dicen que la he hecho un icono...¡No, no, no! Primero, ella ya era un icono por ser quien es, y Law plantó la semilla y le dio un empujón. Quizá cuando llegué yo, cogí el relevo, pero que la gente diga lo que quiera. Lo que más disfruté con ella siempre fue la Semana de la Moda de París, la de enero de 2019 y la de junio de ese mismo año. Nos lo pasamos superbien. Ella iba a los desfiles, pero el desfile era salir del hotel. Ella era su propia pasarela. Hacíamos bromas, porque el primer día había un paparazzo o dos, pero cuando llevábamos una semana, los fotógrafos se traían hasta escaleras porque se formaba una pared en torno a ella. Como estilista sentía lo mismo que cuando bailaba y me aplaudían.

P: Esa es la parte que se ve, pero y la que no se ve...

R: Hay un enorme estrés para estar a la última. Es importante crear una relación con las marcas, algo que no sabía, porque suelen tener sus embajadores, pero Céline no lo es. Ella ama la moda y compra alta costura, que no hay muchas que compren. Hay que saber navegar en esas aguas. Debes saber si alguien va a tener un evento, reservar y ver si eso se lo ha puesto alguien más.

P: Generalmente las celebrities lucen ropa que les prestan, así que imagino que Céline tendrá para hacer un museo de la moda si se lo propone.

R: Absolutamente. Ella es todo corazón y visceral, pasión al doscientos por cien. Si ella ha actuado con algo, siente una conexión y no quiere desprenderse, no quiere devolverlo y se lo compra, porque considera que la moda es arte. Trabajar con ella es muy bonito en ese sentido porque trata con mucho respeto la moda. Cuando me preguntan si querría hacer el estilismo para otras personas, digo que por supuesto, que estoy disponible y ya soy autónomo, pero mi corazón siempre va a ser para ella. Aunque ella ahora mismo diga que va a dejar de cantar y que no quiere que nadie le haga estilismos o que no quiere trabajar conmigo, cada vez que suene 'I'm alive' en un bar voy a tener una sonrisa.

placeholder Céline Dion y Pepe Muñoz, en enero de 2019 durante la Semana de la Moda de París. (EFE)
Céline Dion y Pepe Muñoz, en enero de 2019 durante la Semana de la Moda de París. (EFE)

P: Si se retoma la gira 'Courage', que no está muy claro cuándo, ¿trabajarías con ella en nuevo vestuario?

R: Claro, porque a ella le gusta la novedad. No vamos a hacer la gira con un vestuario que lleva en una caja un año y medio. Aun así, es algo en lo que no pienso, porque no puedo estar en mi día a día con eso, pero si me llaman, se me va a poner una sonrisa de oreja a oreja. ¡Me voy hasta sin maletas, me lo compro todo allí!

P: Hablemos un poco de tu familia y de tus orígenes...

R: Mi familia es un tutti frutti... Mi madre es de Bilbao, mi padre de Córdoba, los tres hermanos nacimos en Alicante, la primaria la hice en Barcelona, porque mi padre estaba destinado allí y llegué a Málaga en el 98. ¡Yo soy el Día de la Hispanidad, todos los rincones de España! Como dice mi madre, soy 'malacantino'. Nací en la playa de San Juan y cuando llego a Alicante tengo los recuerdos de mi niñez muy presentes. Sin embargo, en Málaga tengo a mis amigos del instituto, mi primer beso fue aquí... Y mis padres siguen aquí. Tengo un amor inmenso a Málaga, me encanta.

P: ¿Cómo llegas al Cirque du Soleil?

R: Empecé a bailar con 18 años, después de trabajar en 'Cats' en Madrid, me fui a Alemania y después llegó 'Dirty Dancing'. En 2005 vi por internet que hacían un casting para el Circo del Sol en Las Vegas, me fui de Hamburgo allí. Tenía 21 años y tuve la suerte de que me cogieran. En esos momentos, lo que pensaba era que había que tomar este tipo de decisiones porque la vida del bailarín es corta. Aunque mi madre y mi abuela tenían 'Vogue' en casa y muchas otras revistas, mi gran descubrimiento del mundo de la moda llega precisamente en ese momento. El vestuario del espectáculo que hice, 'Zumanity', lo diseñó Thierry Mugler. Me pusieron una malla con miles de Swarovskis, plumas en la cabeza, unas botas de tacón... Pensaba si me habría muerto y vuelto a nacer porque era maravilloso.

Era mi primer contacto con la moda, porque ya no se trataba de verla sino de ponérmela. Los dibujos de su ilustrador, Stefano Canulli, estaban por todos los pasillos y se me fueron quedando ahí. Luego hice en Londres 'Chicago' y a mi vuelta a España participé en 'Fama, ¡a bailar!', pero no fue muy bien esa edición. Y posteriormente regresé al mismo show de Las Vegas. Mi abuelo era ilustrador, pero yo no dibujaba. Mi abuela materna, su mujer, falleció y no pude venir a Málaga. Tuve que llamar al trabajo porque no podía ir... Estuve tres días en mi apartamento fumando y bebiendo, y sufrí una catarsis y empecé a dibujar como un loco. Ese 11 de septiembre de 2015 no sé que me pasó en la cabeza pero me dije que era ilustrador. Y dejé de bailar. No había dibujado nunca, era autodidacta. Quién me iba a decir a mí que en 2019 estaría saliendo de un hotel de Nueva York vestido de Oscar de la Renta para ir la gala del MET. Todo en mi vida ha sido así, atropellado, como que me han empujado.

placeholder Pepe Muñoz, en otro desfile con Céline Dion, en julio de 2019. (EFE)
Pepe Muñoz, en otro desfile con Céline Dion, en julio de 2019. (EFE)

P: Pues no te ha ido mal así...

R: Fíjate que cuando 'Cats' yo estaba bailando en la calle con un sombrero para que me dieran monedas. Justo pasó la directora de casting, nos vio y nos pidió el teléfono. Todo ha sido como un accidente maravilloso, como un sin querer. Dice una amiga mía de Málaga que "cuando algo es pa'ti, te da, y si algo no es pa' ti, por mucho que te pongas, no te va a dar". De hecho, intenté ser modelo en Milán, me fui dos temporadas y no me salió ningún desfile. Aprendí la lección. Lo del dibujo sí era para mí y pasó. Ahora voy a preparar una tienda online con mis dibujos. Además, me gustaría hacer estilismos a gente de aquí que me encanta. Y si alguna firma quisiera que trabajara para ellos como consultor, feliz. De hecho, en mi contrato de Céline figuraba como consultor artístico.

P: Ya para terminar, ¿te vas a casar?

R: De momento, estamos a punto de hacernos pareja de hecho, pero la burocracia es un poquito más larga, porque es estadounidense. Ya toca, que ya tengo 36 años.

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