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El 'divorcio' empresarial que sí ha podido hacer oficial Paloma Cuevas
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El 'divorcio' empresarial que sí ha podido hacer oficial Paloma Cuevas

La empresaria sigue adelante con varios proyectos profesionales, entre los que se encuentra su colaboración con Rosa Clará, los negocios de su padre y uno que "va a sorprender"

Foto: Paloma Cuevas. (CP)
Paloma Cuevas. (CP)

"En 2011 Susana Gil y Paloma Cuevas inauguraron un nuevo espacio Piccolo Mondo en Madrid, en la calle Ayala 43, en pleno barrio de Salamanca, que tuvo una magnífica acogida. Nuestra adaptación a nuevos mercados y necesidades ha hecho evolucionar nuestra oferta creando un catálogo más amplio de productos para cada colección, además, cómo no, de todos nuestros diseños personalizados para cada cliente. Nuestra meta: hacer realidad tus sueños".

En la web de Piccolo Mondo aún se cuentan los orígenes del negocio de mobiliario infantil de Paloma Cuevas, en pleno barrio de Salamanca. Cuevas se asoció con Susana Gil, que llevaba dos décadas en el sector y ya tenía tienda propia en Barcelona, para llevar a Madrid los personales ambientes infantiles de Gil. Gracias a la imagen y el trabajo de Paloma y al 'know how' de Susana, convirtieron la tienda en lo que es hoy: un referente en el mundo del mueble infantil y juvenil, decoración y complementos.

La exmujer de Enrique Ponce y Susana Gil gestionaban la tienda desde su empresa Babycari SL, de la que ambas eran administradoras mancomunadas. La sociedad no daba señales de 'vida financiera' desde hacía un par de años, pero empezó a ponerse al día hace unas semanas, permitiéndonos ver cómo le había ido a Cuevas con el único negocio propio que había emprendido al margen de las empresas familiares. El pasado mes de octubre se procedió a la reapertura de su hoja registral y también se actualizaron sus números.

Foto: Paloma Cuevas, en una imagen de archivo. (Getty)

Según los datos facilitados por la propia sociedad, en el ejercicio 2019 la tienda facturó medio millón de euros, aunque sus beneficios se quedaron en 10.370 euros. La cifra es significativamente mejor que la que cosecharon en 2018, cuando cerraron con 25.000 euros de números rojos. La empresa declara tener tres empleadas y dos préstamos concedidos, uno de 310.000 euros y otro de 280.000 euros.

Ahora hay nuevas noticias. La empresa ha pasado en los últimos días a estar administrada exclusivamente por Susana Gil, certificando un 'divorcio' empresarial que en realidad "llevaba tiempo gestándose", en palabras de una portavoz de Paloma Cuevas. "Hacerlo oficial ha sido un mero trámite, hace tiempo que Paloma estaba desvinculada de este asunto aunque se haya firmado ahora. Mantiene una excelente relación con la que fue su socia", precisan.

No entran en detalles sobre cuándo decidieron ambas empresarias dejar de colaborar. Al menos hasta 2018, Cuevas trabajaba activamente allí. "Hemos tenido el placer de conocer de la mano de Paloma Cuevas su tienda en Madrid Piccolo Mondo, un referente", escribía una empresaria del mismo sector en sus redes sociales aquel año.

Foto: Enrique Ponce. (EFE)

En el plano profesional, Cuevas sigue gestionando los intereses de su padre, Victoriano Valencia, algo de lo que siempre se ha encargado. Además, ha diseñado su primera colección de fiesta para Rosa Clará. Y sigue peleando para sacar adelante el negocio del aceite que emprendió junto a Enrique Ponce en los años felices.

Paloma Cuevas fue la impulsora de crear este aceite propio con la producción de los olivos de la finca. Era otra manera de rentabilizar la Finca Cetrina, la espectacular propiedad de Enrique Ponce en Jaén. Ponce era el reclamo y Paloma, la mano empresarial que movía el producto tanto en restaurantes y tiendas de alto nivel como en grandes almacenes. También comenzó a funcionar la exportación a Latinoamérica. Se establecieron líneas comerciales sobre todo con México, donde el todavía matrimonio (que se sepa, el divorcio sigue sin firmarse) tiene grandes amigos.

Las ventas iban muy bien hasta que llegó la pandemia y todo se paró, pero la empresaria cordobesa está decidida a que el proyecto vuelva a la vida. Se trata de un producto de alta calidad que ya había logrado cierta fama en el mercado gourmet. Cuevas lleva meses intentando retomar los canales de distribución tanto en España como fuera.

Lo cierto es que, una vez pasado lo peor de la ruptura sentimental con Enrique Ponce, Paloma Cuevas está más centrada que nunca en sus nuevos proyectos profesionales. Algunos aún no pueden ver la luz, pero pronto lo harán y -aseguran- "van a sorprender". La andaluza emprende el vuelo tras unos meses de espanto en que creyó que los medios convertiríamos su vida en un circo. Poco a poco el interés está decayendo, lo que permite curar las heridas y centrarse en el futuro. La vida sigue.

"En 2011 Susana Gil y Paloma Cuevas inauguraron un nuevo espacio Piccolo Mondo en Madrid, en la calle Ayala 43, en pleno barrio de Salamanca, que tuvo una magnífica acogida. Nuestra adaptación a nuevos mercados y necesidades ha hecho evolucionar nuestra oferta creando un catálogo más amplio de productos para cada colección, además, cómo no, de todos nuestros diseños personalizados para cada cliente. Nuestra meta: hacer realidad tus sueños".

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