Crónica frívola de unos Goya nada frívolos, del perro de Mabel Lozano al audio de Barbra Streisand
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Crónica frívola de unos Goya nada frívolos, del perro de Mabel Lozano al audio de Barbra Streisand

Las conexiones más distendidas se mezclaron con la solemnidad de una gala en la que había poco espacio para el humor o lo frívolo. Quizá era lo que tocaba...

Foto: Mabel Lozano durante su conexión con los Goya.(EFE)
Mabel Lozano durante su conexión con los Goya.(EFE)

Sobriedad y solemnidad. Esa era la intención y, en parte, ese ha sido el resultado de unos Goya que empezaban con el minuto de silencio dedicado a las víctimas de la covid anunciado por Antonio Banderas. El malagueño más internacional fue comedido en sus intervenciones, como un poeta que recita unos versos que esta vez hablaban, desgraciadamente, de un año terrorífico que también lo ha sido para las gentes del cine.

La formalidad y el rigor fueron los protagonistas en el Teatro Soho de Málaga. Nunca hubiésemos imaginado que auténticos tótems de nuestro cine como Pedro Almodóvar, Penélope Cruz, Paz Vega, Juan Antonio Bayona o Alejandro Amenábar, darían paso a los premios (técnicos en este caso) sin ningún tipo de discurso introductorio, yendo al grano sin preámbulos.

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La gracia de una gala ausente de humor estuvo, claramente, en las conexiones con los nominados o premiados. Pudimos ver, por ejemplo, la alegría desbordante de Pilar Palomero y los suyos con los cuatro premios de 'Las Niñas', incluidos el de mejor dirección novel y mejor película. También la de Adam Nourou, receptor del galardón a mejor actor revelación por 'Adú'. El joven también debería haberse llevado un premio por la conexión más difícil de la noche, ya que apenas se le escuchaba. Eso sí, habría tenido a un duro competidor en Fernando Trueba, que dejó el 'mute' en su conexión durante unos segundos sin darse cuenta.

Foto: La conexión con Trueba con Verónica Forqué y Mónica Randall de presentadoras.(EFE)

Hay que reconocer que algunas de las conexiones fueron, como esperábamos, maravillosamente divertidas. Mabel Lozano se llevó el premio al mejor cortometraje documental por 'Biografía del cadáver de una mujer' mientras su perro se paseaba tras la cámara y ladraba ajeno a la seriedad del momento. Fue un invitado inesperado y un grandioso contraste a lo que estábamos viendo en pantalla. Lo mismo que la espontánea (su hermana Celia, para más señas) que se coló en el plano de una Natalia de Molina loca de alegría. La joven saltaba compulsivamente detrás de la actriz pese a que la receptora del Goya había sido otra.

Algunos pasaron de chácharas y vivieron el premio con la misma impresión que si lo hubiesen recibido sobre el escenario. Y si no, que se lo pregunten a Daniela Cajías, que se llevó premio por la fotografía de 'Las Niñas' y, ante un parón producto de la emoción, recibió el abrazo colectivo de gran parte del equipo de la película. Un gesto que se repitió en el caso de otros tantos ganadores.

Pero lo más llamativo de la noche fueron los saludos llegados de Hollywood y de otras industrias cinematográficas. Estrellas como Julianne Moore, Laura Dern, Naomi Watts, o Emma Thompson, que incluso bromeó con el 'spanglish' con el que nos deleitan sus compatriotas, nos cantaron las bondades del cine español mirando a cámara. Con una grabación sencilla, hecha con sus móviles y en horizontal. Parece que el propio Antonio Banderas, amigo de todos ellos, les había indicado cómo hacerlo con datos muy concretos, como los miembros de un grupo de Whatsapp que se ponen de acuerdo para hacer un regalo colectivo. Si hubo un saludo estelar que llamó la atención ese fue el de Barbra Streisand. El icono gay por excelencia prefirió no aparecer en cámara y envió un audio que fue acompañado de las imágenes de una de sus legendarias actuaciones, aquella en la que cantó 'Happy Days are here again'. Un tema que Aitana replicó sobre el escenario; un lema para superar tiempos adversos.

Pero, más allá del sonido que se colaba en las conexiones, de los actores que aparecían en el escenario malagueño sin que nadie pudiese aplaudirles, la sencillez fue un inesperado punto a favor de la gala. El sentimiento de Nathy Peluso cantando 'La violetera' o la de Vanessa Martín recordando a los que se fueron se vio magnificado por la ausencia total de público en la sala. Con su canción, Martín no solo recordó a las gentes del cine, como Quique San Francisco, Lucía Bosé o Antonio Giménez Rico, sino también a aquellos que han sido víctimas del virus. Algún tuitero se percató de la ausencia de Rosa María Sardá en tan selecto grupo, pero la Academia aclaró, a través de la red social, que la propia actriz pidió que se la excluyese de este momento poco antes de morir.

El homenaje a Luis García Berlanga fue otro de los 'high moments' emocionales, con Diana Navarro interpretando la mítica canción que cantó Lolita Sevilla en 'Bienvenido Mister Marshall'. La imitación de Pepe Isbert que hizo Carlos Latre fue un ejemplo de lo que fue la gala: más sentida y emotiva que divertida. Alegre y extraño fue el cuadro flamenco con mascarillas (quién lo hubiese dicho hace un año) que acompañó a la entrega del premio a Ángela Molina, que recordó como su padre, el mítico Antonio Molina, cantó en ese mismo teatro años atrás. Discursiva y entregada, la actriz recordó sus orígenes y no se olvidó de Jaime Chávarri, la persona que la dirigió en 'Las cosas del querer' y que puso el premio de honor en sus manos.

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Ángela Molina con su Goya de honor.(EFE)

Los Goya de la pandemia serán recordados por la moderación y la simplicidad, pero también por la entrega y sinceridad de todos los que participaron en un evento que no lo fue; en una noche que intentó sobrevivir a los horrores de un año maldito también para el cine. Y ahí no hay frivolidades que valgan.

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